Opinión: La delgadez extrema vuelve a Hollywood: el retorno de un canon imposible

El tratamiento para la diabetes que ha enloquecido a todo Hollywood. Cuando alguien ve una forma rápida y fácil de ser aceptado, aplaudido y deseado por todo el mundo, no duda en hacer lo que sea para conseguirlo. Pero... ¿sin consecuencias?
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En Hollywood, cada vez que hay una alfombra roja no se hace para ver a los celebrities posar y poner sus mejores, sino que siempre reflejan algo más que sus cuerpos, sus looks y sus caras. Reflejan presiones, tendencias, y, últimamente, las inseguridades de toda una época. El revuelo que ha habido en torno al evidente, y sorprendente, cambio físico del elenco de Wicked, Michelle Yeoh, Ariana Grande y Cynthia Erivo, ha vuelto a hacer sonar las alarmas sobre los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y la delgadez extrema como ese requisito para mantenerse en la industria. Las comparaciones de su “antes y después” son, como muchas personas han dicho, demasiado impactantes como para ignorarlas más. No se trata de buscar culpables individuales, no tratamos de señalar a Ariana, Cynthia o Michelle, sino de preguntarnos qué está pasando colectivamente para que tres mujeres con unos cuerpos tan distintos acaben de la forma en que lo han hecho.

Antes y después de las actrices de Wicked // Imagen: @oocprogresismo2 en Instagram

La respuesta mezcla tres cosas bastante peligrosas que se retroalimentan entre sí: la presión estética histórica de Hollywood, el resurgir del canon imposible de los 2000 y el actor más famoso de Hollywood ahora mismo: el Ozempic.

Si hace dos décadas el secreto nunca dicho en voz alta eran las dietas extremas y las “vitaminas” milagrosas, o más conocido como droga, hoy lo es un medicamento para la diabetes que han convertido en una herramienta estética. El Ozempic, o más bien, el mal uso del producto, se ha convertido en la forma más rápida de alcanzar un cuerpo irreal, pero alabado por todos, aunque eso signifique llegar a algo que el cuerpo humano no puede sostener sin consecuencias. Lo que antes requería meses de restricciones severas, tan poco saludables como recurrir a este medicamento, ahora parece resolverse con un pinchazo semanal. La industria lo sabe, la audiencia también, los médicos lo advierten…
Y, sin embargo, seguimos viendo cómo las celebrities adelgazan a un ritmo que no es normal.

Las fotos más recientes de muchas estrellas de Hollywood muestran una delgadez que te recuerda directamente a los 2000: clavículas marcadas, brazos muy frágiles, caras y cuellos hundidos… La estética “heroin chic” ha vuelto disfrazada de “bienestar” y “self-care”. Y no es casualidad que resurja precisamente ahora.

Históricamente, los cánones de belleza no existen solos. La obsesión por la delgadez extrema suele aparecer, casualmente… o no, en momentos de inestabilidad económica y social. En los 2000, coincidió con la burbuja tecnológica y la incertidumbre tras el 11S. Hoy, vuelve en una época marcada por la recesión, los precios disparados y el deterioro de la calidad de vida.

Es llamativo, y, en mi opinión, preocupante, que en un momento en que la población vive más precariedad, más ansiedad y más dificultades para llegar a fin de mes, Hollywood rechaza la aceptación de todas las formas de cuerpos que existen y vuelva a destacar un cuerpo que exige control, privación y, en muchos casos, intervención médica.

La delgadez, otra vez, se convierte en símbolo de éxito, disciplina y poder. Pero, lo que no te cuentan, o quizás ni siquiera ellos mismos saben, es que el abuso de medicamentos como el Ozempic tiene consecuencias. Los expertos llevan meses advirtiendo que esto, a la larga, les puede provocar daño hepático, trastornos digestivos persistentes y, sobre todo, efectos rebote. Parece que en un futuro, la tendencia será la condición que les provoque el abuso de Ozempic.

Medicamento Ozempic, la droga de Hollywood // Imagen: Xataka

Hollywood está calando en una generación de celebridades que, dentro de unos años, tendrán problemas de salud irreversibles. Ya no se trata solo de los TCA tradicionales, que siguen presentes, sino de la alabanza a una delgadez que normaliza el uso de medicamentos para modificar el cuerpo como si no existiera riesgo alguno. Además, de dejar sin esa medicación a quien realmente la necesita, que son las personas con diabetes.

Cuando empiecen a aparecer los testimonios, porque aparecerán, ya será tarde. Para entonces, el canon probablemente ya habrá cambiado otra vez, dejando atrás a quienes sacrificaron su salud para encajar en él y haciéndoles volver a cambiar para “ser queridos”.

TikTok, Instagram y la cultura del “body check” solamente ayudan a difundir ese mensaje: estar extremadamente delgada vuelve a ser deseable e incluso admirable. Si una actriz cambia de peso, no tarda ni media hora en ser trending topic.

Y si quienes protagonizan Wicked, una película que, irónicamente, celebra la diferencia y la individualidad, se ven empujadas a estos cambios tan drásticos, ¿qué queda para el resto? Michelle Yeoh, Ariana Grande y Cynthia Erivo no son realmente el problema, sino la prueba de que todo aquello que tanto se ha luchado estos años, como el body-positive o la aceptación de que hay cuerpos tan diferentes como personas que existen y todos son válidos, se ha esfumado de un momento a otro.

Mientras esperamos que el cast de Wicked y toda la conversación en torno a ellas cree consciencia colectiva y se sepa que no es saludable esa situación, es gracioso darnos cuenta de que hay algo muy irónico en que una historia que cuestiona la construcción de prejuicio esté protagonizada por mujeres presionadas a encajar en un canon nuevo.

Esto me deja pensando que el verdadero truco no está en volar como Elphaba, sino aprender a sobrevivir en un mundo que exige a las mujeres que pesen menos para valer más… y no acabar cayendo en ello.

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