Obituario: Por el bien del balonmano

El ex – seleccionador español y ex – presidente de la Real Federación Española de Balonmano, Juan de Dios Román, ha fallecido a los 77 años en el Hospital de la Paz
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Juan de Dios Román durante su etapa como seleccionador español de balonmano. Imagen obtenida de www.ElPaís.es

Es inevitable dejar escapar alguna lágrima cuando una de las figuras importantes en algún campo se va. El 2020 ha arrebatado al deporte a más de una figura, sumando todas ellas un gran pellizco en la historia de muchas disciplinas.

Si hace no tanto el fútbol se despedía de Maradona, su D10S para muchos, hoy el balonmano español tiene que despedirse de su padre, Juan de Dios Román.

El expresidente de la Federación Española de balonmano no estaba pasando un buen momento, puesto que desde hace días luchaba por superar un derrame cerebral que los doctores calificaron de irreversible.

Con el espíritu de un auténtico hispano, afrontó el duro partido que le quedaba, y que por desgracia no ha podido ganar. En los últimos años este fatídico derrame cerebral no ha sido el único partido duro que le ha tocado jugar. Primero un cáncer que le diagnosticaron allá por 2017, y contra el que seguía peleando, y unas operaciones de cadera y fémur, de las que salió victorioso, aunque lo dejaran en silla de ruedas.

Juan de Dios Román traspasó la frontera de hombre, del profesor de balonmano o del chico de Mérida como algunos los conocían, para convertirse en mito. Sin duda ahora ha trascendido el mito para convertirse en leyenda. Mérito suyo fue aquel Atlético de Madrid en los 80’s, aquel equipo que se atrevió a desafiar a los grandes del viejo continente y que alcanzó una final de la Copa de Europa, siendo el primer equipo español que lo lograba.

Se hizo con las riendas de una selección que no tenía nada más que borrones en su casillero, y consiguió hacerla grande.

En el 96, hizo al balonmano español rozar la gloría por primera vez. Primero fue en aquel europeo que España jugaba como local, y después en aquellos Juegos Olímpicos de Atlanta en los que reflotó el balonmano tras el mal papel dejado en Barcelona 4 años antes. Todos los triunfos acompañados por Talant Dujshebaev como jugador estrella, otro fenómeno.

España siguió desafiando al mundo en los campeonatos venideros, quedándose una vez más a las puertas del cielo en el año 2000.

Dejó el cargo de seleccionador para dirigir al mejor equipo del mundo, aquel que Domingo Díaz de Mera se empeñó en montar en su casa, y que lo consiguió. El Balonmano Ciudad Real desafió lo imposible y se convirtió en el mejor equipo del mundo en aquellos años y en uno de los mejores de la historia. Como no, la huella de Juan de Dios también estuvo ahí.

Pasó a ser director deportivo de la entidad de Ciudad Real y en 2008, la Federación Española de Balonmano volvió a reclamarle.

Lo eligieron presidente, y decidió designar al laureado entrenador del Barcelona, Valero Rivera como seleccionador nacional. Una acertada decisión que se vio a la postre.

Bajo su mandato España siguió compitiendo, pero el oro se le mantenía resistiendo.

En 2013, como presidente, encabezó la expedición de la Federación que disputaría el mundial en casa, en España.

Los Hispanos brillaron y se alzaron con el tan ansiado campeonato. Para el recuerdo, aquella final estratosférica que España hizo en el Sant Jordi, donde dejaron a la favorita Dinamarca como equipo menor. Juan de Dios Román disfrutó de aquella paliza histórica, disfrutó con los muchachos que pusieron el nombre del balonmano en el mapa, como ya hizo él, y disfrutó al ver como su amado deporte le devolvía tantos años de dedicación.

Juan de Dios Román es esa figura indispensable para entender el balonmano en España. El balonmano en este país empezó a nacer con su ideas revolucionarias, lo transformó de deporte minoritario a deporte conocido, fue su padre. Lo mimó y vio crecer desde siempre, como entrenador, directivo o comentarista. Desde donde estuviese. Vino y se fue siempre que el deporte lo necesitó, siempre sabiendo cuando era su momento, y siempre siendo por el bien del balonmano. Este maravilloso deporte debe tanto al “profesor”, que sin su huella jamás habría alcanzado el nivel deportivo y social actual.

Juan de Dios Román se ha marchado posiblemente en el momento que más lo necesitaba su querido balonmano, cuando la liga doméstica agoniza y los talentos huyen al exterior buscando el reconocimiento que en su país no se les ha dado y que merecen.

Hoy llora este maravilloso deporte y todos los que lo amamos, porque se nos ha ido Juan, Dios de este deporte, el hombre que dio su vida por el bien del balonmano.