Cintara Ramírez: “María León y Dani Rovira son dos referentes de la comedia española con quienes da gusto trabajar”

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CIntara Ramírez
Imagen obtenida de A3Cinema.com

Cintara Ramírez (Huelva, 1995) es una intérprete y actriz onubense, originaria del municipio de Corrales.

Comenzó su andadura en la interpretación a la temprana edad de 6 años, estudiando danza clásica y llegando a dar clase en conservatorios de conocida importancia como el de Sevilla o el de Lisboa. A los 18 años se traslada a Málaga para continuar con su formación, esta vez en la interpretación musical. En esta etapa llegará su primera gran experiencia profesional al interpretar a Hunyak en el musical “Chicago”. Después se trasladaría a Madrid donde continuaría formándose, realizando un máster de interpretación frente en la cámara en la Central de Cine.

Ramírez aparece en la película andaluza sobre la historia de Coria del Rio y sus vínculos con el país nipón, Los Japón, y en la cinta producida por Antena3 sobre unos estripers de la Costa del Sol, Toy Boy.

Bajo la capa de esta joven andaluza, feliz y risueña, se esconde una profesional movida por su pasión y ganas de formarse en lo que ama, el mundo de la interpretación.

– Empezó muy joven con tu andadura en el mundo de la interpretación, a la edad de 6 años. Posteriormente se trasladó a Málaga para continuar su formación y después a Madrid. ¿De dónde le viene esta pasión por la interpretación? ¿Hay alguien en su familia que haya sido intérprete cultural, actor o actriz?.

-No, la verdad es que en mi familia no hay nadie que haya sido actor o actriz. Si es cierto que a mi madre, desde siempre, le ha gustado mucho bailar y el mundo relacionado con el baile. A mi siempre me ha gustado este mundo, y sin estar en mi familia implícito, siempre me ha llamado el tema del baile, y un poco más mayor, el mundo de la interpretación.

– Con 18 años te trasladaste a Málaga, donde se puede decir que le llegó su primera experiencia profesional, haciendo de Hunyak en el musical “Chicago” y donde hizo una gira por varios lugares. ¿Qué tal fue aquella primera experiencia?

– La verdad es que la experiencia en el musical fue increíble, muy bónita, y a mi me encantó porque me gustan muchos los musicales y lo que es mezclar el baile con el teatro. Si es cierto que no nos esperábamos la acogida que tuvo en el Teatro Cervantes de Málaga. Todo nació por un proyecto de fin de carrera de una chica, que consistía en realizar el musical “Chicago”. Desde el “estaf” no lo tomamos todos muy en serio, y desde Málaga, lo llevamos a Mallorca.

– En 2018 llegó su aparición en la gran pantalla, interpretando a Paki -la hija de Dani Rovira y Maria León- en Los Japón. ¿Cómo fue su primera gran experiencia cinematográfica? ¿Qué dijeron su familia y sus amigos cuando se enteraron de que iba a aparecer en el cine?.

– Fueron unas seis pruebas, y a la primera, a pesar de que me llamaron, fui un poco a jugar, porque no sabía la magnitud de eso. Luego, sobre febrero, me llamó Cristina -una de las ayudantes de la dirección de casting- y me dijo que me habían cogido para el papel y que me iba a Japón a rodar. Fue todo muy surrealista, siendo todo verdad. No daba crédito. Estaba muy feliz, mis sentimientos se bloquearon. Después llamé a mi padre, que estaba en el Mercadona. Él tampoco se lo podía creer.

Cuando tomé conciencia, viví una experiencia increible.

– ¿Qué tal fue tu primera experiencia rodando en otro país?

– Era otro mundo completamente distinto. Me recordaba a Sin Chan y a Doraimon. Todo el mundo es muy tecnológico y había mucho ruido.

Fuimos a unas saunas típicas. Teníamos que dejar las cosas en una especie de taquilla, nos teníamos que bañar con una toalla en el pelo…

Era todo muy diferente, incluso el contacto físico, puesto que a penas se tocan.

– ¿Cómo fue trabajar con María León y con Dani Robira?

– Son unos referentes de la comedia española con quienes da gusto trabajar. Siente su trabajo mucho, por lo que es muy fácil trabajar con ellos.

Tengo una anécdota con María, donde teníamos que hacer una escena juntas. Me dijo que la tratara como si fuera mi madre, que le gritara si era necesario.

Son dos personas con una calidad humana inmensa, y quienes me ayudaron muchísimo.

– Ha dicho varias veces, que Paki – su papel en Los Japón– se parecía mucho a la auténtica Cintara Ramirez. ¿Sucede los mismo con Lucia -su papel en Toy Boy-?

– Con Lucia no me pasa tanto. Si es cierto que las dos somos personas de barrio, pero Cinta no es tan manipuladora, es más de hacer las cosas por si sola.

– Ya que hemos tocado el trabajar en una película y en una serie televisiva. ¿Dónde se ha sentido más cómoda trabajando? ¿Qué diferencias hay entre un mundo y otro?

– Me fue más cómoda la película, porque en la película tenía el arco del personaje entero, pasamos todo el tiempo juntos y había un ambiente más familiar. En la serie era distinto, tenía que venir de Madrid a Málaga, grabar la escena que tocase y volverme, y no conocía al reparto cuando llegué.

– El ambiente ese, más familiar, que había detrás de las cámaras en la película, ¿se notaba después interpretando al personaje?.

– Yo creo que sí. No es lo mismo rodar con quién te tratan con cariño y te mima, al tener una relación continua, que con quién ves esporádicamente.

Sí tengo que decir que me trataron muy bien en los dos sitios, (dice riendo) demasiado bien incluso.

– Desde Los Japón se convertió en una revelación, estela que ha seguido con Toy Boy. ¿Ha notado la inmersión en el panorama público o el volverse más conocida?

– La verdad es que no mucho. Todo ha sido in-crecendo, y todavía queda mucho para que se me conozca, entonces no he notado tanto la diferencia. Si es cierto, que con Toy Boy en Netflix, que además lo ve todo el mundo, pues si hay más gente que conoce.

También, al estar confinados, no he podido salir y verlo de primera mano. En Instagram si hay más gente que me habla y me felicita por mi trabajo y me muestra su cariño.

– ¿Nos podría desvelar algún proyecto para el futuro?.

– Ahora mismo no puedo decir nada, porque el futuro está tan incierto que no sabemos que va a pasar. Si es verdad que en esta cuarentena he hecho algún que otro first date, ante la imposibilidad de hacer pruebas física. Aunque próximo no hay nada.

– ¿Podría tener pensado seguir formándote entonces?

– Sí. Precisamente estaba haciendo un curso de dicción, para trabajar el acento neutro, en el Central del Cine de Madrid, por si me lo piden en algún casting. Pero, por desgracia, ha quedado aparcado por las circunstancias que vivimos.

También me gustaría retomar el baile clásico o contemporáneo, así como algún curso con algún profesional de la interpretación que me guste.

– Es de Corrales, un pequeño municipio de la provincia de Huelva, y donde hace poco se le realizó un homenaje por su papel en Los Japón. ¿Qué se siente cuando las personas que la han visto crecer y evolucionar como persona y actriz, le hacen ese bonito reconocimiento?.

– Fue preciso. No me esperaba tanto.

Desde el ayuntamiento me avisaron que iban a proyectar la película y me preguntaron si quería asistir. Obviamente dije que iría. No me esperara que se volcara todo el pueblo.

Llegué, y vi que había puesto mi nombre en letras gigantes, me habían hecho una presentación, estaban los miembros del ayuntamiento.

Me encantó, me sentí muy arropada y me dio muchísimas fuerzas para seguir peleando en esta profesión tan bonita, y dura en algunas ocasiones. Le doy gracias a todo el mundo que lo hizo posible y a todo el mundo que se acordó de mí.