Opinión: “La cosa pública”

la nueva realidad que nos interpela
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En estos momentos de reflexión y de obligado recogimiento en casa debido a la dramática situación que estamos viviendo a causa de la aparición de esta pandemia que algunas fuentes consideran que ha sido premeditada y, por tanto, creada por el hombre. Y otras que se orientan hacia el surgimiento de lo “inesperado” que se ha encarnado en esta bestial pandemia que esta o debería estar suponiendo un replanteamiento en todas las estructuras de nuestras sociedades. En el caso de España, es necesaria una unanimidad entre todas las fuerzas del país, esto ya se está dando a “pie de calle” con la solidaridad de los vecinos tanto en el ya clásico aplauso en honor al personal sanitario como al altruismo natural de vecinos que destinan sus esfuerzos para la fabricación de mascarillas que incrementen la disponibilidad de material sanitario a los hospitales y vecinos.

Esta actitud contrasta en muchos casos con las acciones emprendidas por algunos partidos políticos que utilizan esta crisis que podría ser definida como humanitaria, para la captación de votos con vistas a futuras elecciones, mediante el ejercicio y toma de decisiones que importunan y dificultan las acciones preventivas y en definitiva políticas que el gobierno central quiere emprender para combatir este “enemigo invisible”. De manera que hago una llamada a la serenidad del juicio, a la búsqueda de múltiples fuentes de información para a partir de ahí forjar un pensamiento en base a hechos y declaraciones objetivas, y no por reinterpretaciones totalmente “viciadas” por el interés partidista que únicamente fomenta la degradación de nuestras democracias, en base al empleo de un lenguaje populista fundamentalmente regido por el sentimentalismo generalizado, que es lo que caracteriza estas nuevas políticas degeneradas.

De manera que se ha perdido total interés por aquello que caracterizaba a las democracias en sus orígenes: el cuidado por la cosa pública por parte de quien tiene el poder, un poder dialéctico entre gobernantes y gobernados, ya que la tierra que construimos día a día es asunto de la población, sin discriminación de ningún tipo ni sesgo que ofrezca una visión parcial del estado de nuestro país.

Esta situación se ha roto, ya que los países “se visten disfrazados con ropas de oro y enarbolando la bandera de democracias” que son en su contenido totalmente ficticias, este es el caso de por ejemplo de Turquía en su “entorpecimiento” a la llegada de una partida de material sanitario a España, ya que primero pretendían asegurarse de que ese material no fuera necesario para sus propios intereses, demostrando con ello una falta total de empatía por la situación que está viviendo nuestro país (situación que se está revirtiendo y finalmente ese material llegará “lo más pronto posible” a Castilla-la Mancha y Navarra según ha afirmado la ministra de exteriores Arantxa González Laya).

Así como Estados Unidos que registra unos datos “espeluznantes” tanto en contagios como en fallecidos, datos que evidentemente están manipulados con fines políticos por parte del señor Donald Trump de cara a no demostrar al mundo la flaqueza que está viviendo el país creador del SUEÑO AMERICANO, y que está ofreciendo al mundo imágenes deplorables como en Las Vegas en el que se encuentran abandonadas personas sin recursos con la finalidad de dejarlas morir sin acceso ninguno a la sanidad, ya que, como sabemos estamos hablando de un país cuya sanidad es privada y cuyo pequeño reducto público es prácticamente inexistente y limitado.