Nueva Orleans: La ciudad que late al ritmo del swing

Una trompeta a la orilla del Mississippi, un tambor a la vuelta de la esquina, un piano en el bar de la plaza... Escucha con atención porque en este sitio tiene ritmo propio.
Barco en el río Misisipi en Nueva Orleans - Ana Carrasco

Do you know what it means to miss New Orleans

And miss it each night and day

I know I’m not wrong this feeling’s gettin’ stronger

The longer, I stay away. (Louis Armstrong)

Un aeropuerto adornado con una gran estatua de Louis Armstrong y un bonito piano era el punto de partida en una ciudad con raíces francesas e influencia española. La define su música, sus balcones floridos, su carnaval… Empezaba la aventura en Nueva Orleans y ya se sentía el ritmo del swing.

El propósito era visitar los lugares más relevantes de Estados Unidos en tres meses de verano. Tras haber conocido Wisconsin, Chicago, Las Vegas, Los Ángeles, Arizona, el Gran Cañón y San Francisco, el próximo destino era Nueva Orleans, para luego continuar por Washington, Nueva York, las Catataras del Niágara y Boston. De todas estas ciudad con sus anécdotas respectivas, la ciudad del Jazz, es la elegida.

“Nosotros es la segunda vez que venimos. Cuando estuvimos por primera vez lo pasamos genial, conoces a mucha gente porque siempre hay mucha gente. Aquí todo el mundo es muy amigable”, explicaba Antonio, un almeriense que iba con su pareja en el autobús desde el aeropuerto al centro de la ciudad. “Tenéis que ir a Bourbon Street, en esa calle sólo encontrareis fiesta”, destacaba Eva, pareja de Antonio.

El alojamiento elegido en Nueva Orleans fue el India House, un divertido hostal con un ambiente bohemio. Canciones de Whitney Houston, Frank Sinatra o Louis Armstrong sonaban de fondo todo el rato. Las paredes estaban adornadas fotos de antiguos huéspedes que querían dejar su huella en aquel lugar. Además había muchísimos instrumentos colocados en varios rincones para que cualquiera los pudiera tocar.

El hostal India House.- Ana Carrasco González

La recepcionista se llama Linda y aunque nació en Nueva York, afirma que se siente más identificada con la ciudad de Nueva Orleans. “Aquí siempre se disfruta. Todo el mundo quiere divertirse”, comentaba.

Historia

La capital del Jazz, Nueva Orleans, es una ciudad que se encuentra en el suroeste del estado de Luisiana, en Estados Unidos, sobre el delta del río Mississippi. Según la página web “Diseñar Ámerica”, Nueva Orleans fue fundada por Francia en 1718, sin embargo, debe su importancia sobre todo a la etapa de control español, iniciada en 1762, cuando es traspasada a España por los franceses, y dura hasta 1803.

Por las calles de Nueva Orleans se puede leer azulejos con leyendas como ésta: Cuando Nueva Orleans era parte de la Provincia Española de Luisiana (1762- 1803) esta calle llevaba el nombre de Calle De San Luis

Sin embargo, tras la llegada de Napoleón Bonaparte, Francia volvió a gobernar la ciudad. Tras un breve periodo de tres años, los franceses vendieron Nueva Orleans a los estadounidenses.

Después de su exilio en 1821, se le ofreció al francés el establecimiento construido por el ex alcalde Nicolás Girod en 1814. Aunque Napoleón nunca llegó a esta casa se le quedó este nombre y se ha convertido uno de los restaurantes más famosos del barrio francés además de patrimonio de la ciudad, según la página web Viator.

Gastronomía

La Casa Napoleón ofrece los platos más típicos de la ciudad, y es que Nueva Orleans, aparte de ser la capital del Jazz también es la capital de la gastronomía estadounidense. En el menú se puede encontrar el Jambalaya, “la paella americana”, definida por Directo al Paladar como “el ejemplo perfecto que define la cocina cajún y creole, completamente única en Estados Unidos. De origen humilde pero riquísima en ingredientes y sabores, con alma hogareña y festiva, la cocina sureña es un reflejo de esa mezcla de culturas que hacen de Luisiana un paraíso gastronómico.”

 

Otro de los famosos platos de la ciudad son los Po-Boy o también conocido como Poor Boy  por ser una comida económica y sencilla, un sándwich típico de Luisiana. “No os podéis ir de Nueva Orleans sin probar la carne de cocodrilo”, fue lo primero que dijo el camarero de Casa Napoleón tras comentarle que era nuestra primera visita a la ciudad. Por tanto, por 10.50 dólares, se sumó al menú el Grilledd Alligator Sausage.

Pero si hay que destacar un lugar para comer es sin duda el Cafe Du Monde, situado muy cerca del Mercado Francés. Sus famosos beignets son unos pasteles cubiertos de azúcar, perfectos para desayunar o merendar.

Noche y música

Lo que más define a Nueva Orleans es sin duda su música, ya que la escuchas en todos los rincones de la ciudad. Todos parecen saber tocar algún instrumento. Incluso en las calles ves a jóvenes haciendo percusión con cubos y cajas vacías creando de esta manera una banda sonora mientras se va paseando por las calles.

Bourbon Street en Nueva Orleans. FOTO: Ana Carrasco

En Nueva Orleans existe una calle donde se concentra las mejores fiestas y lugares para beber y comer: Bourbon Street. No la define su extensión pues se puede pasear tranquilamente a pie a lo largo de ella, pero sí su intensidad pues no hay ningún solo rincón sin luces y sin música sonando.

Nada más pisar esa calle se produjo una lluvia de collares de perlas de colores desde los balcones mientras se escuchaba una trompeta acompañada de lo que parecían tambores. Esta bienvenida nos hacía ya imaginar cómo nos lo íbamos a pasar esa noche.

“He venido con mis amigas de viaje a Nueva Orleans y está noche está siendo inolvidable.” comentaba Kelly junto a su inseparable grupo de amigas. Estaban en Razzo Bar, un sitio lleno de música disco. Tocaba un grupo compuesto por una chica negra que cantaba casi en el mismo tono que Whitney Houston, un hombre negro mayor con una voz asemejada a la de Louis Armstrong, un chico joven con pelo afro que bailaba como si estuviera electrizado, un chico negro con rastas y brazos musculosos que tocaba el saxofón y cuatro hombres blancos que tocaban la guitarra, el bajo, el piano y la batería, respectivamente.

Aquella noche Kelly iba con dos copas de más pero dejó una frase que resume este viaje: “Peace on Earth is a shot of gin in New Orleans“. (La paz en el mundo es un chupito de ginebra en Nueva Orleans)

Una fiesta en Nueva Orleans en Bourbon Street es lo más parecido a la felicidad.