La música sin Amaia no sería lo mismo

El espectáculo de Amaia en el Cartuja Center // Foto: Carla Castro
El sold out vaticinaba lo que iba a suceder, pero nadie imaginaba lo que vendría a continuación. Sevilla acabó rendida a sus pies en un abrir y cerrar de ojos. Desde el primer momento en que pisó el escenario, hipnotizó al público con su sensibilidad, carisma y dulzura, consiguiendo hacerse un hueco en el imaginario colectivo.
En las dos horas que duró el concierto, mostró su expresión artística en su máximo esplendor, revelando su faceta más personal que cautivó a un público dispuesto a vivir un momento sanador. Más de 2.000 almas entonaron su repertorio, compuesto por 27 canciones y dividido estratégicamente en cuatro actos.
El inicio de todo
Su puesta en escena, vestida de blanco junto al piano, acaparó miradas y ovaciones que se prolongaron hasta convertirse en delirio colectivo al entonar los primeros versos de ‘Visión’, que se mimetizan con ‘Tocotó’ a través de su característico galope. A estas le siguieron ‘Magia en Benidorm’ y ‘Com você’; tras terminarlas, Amaia no pudo evitar dirigirse a su público con ese carisma inconfundible que, como es habitual, desencadenó en risas y complicidad. Durante este acto, también sonaron piezas claves como ‘La vida imposible’, ‘Cuando no se quién soy’, ‘Dilo sin hablar’, hasta llegar a ‘Nanai’. Este último, tema cerró el bloque recreando el paralelismo estético de su último videoclip que dejó al público boquiabierto.
El segundo acto elevó la apuesta con la balada intimista ‘C’est la vie’ y la versión indie rock, del mítico grupo Los Planetas, remarcando su personalidad en ‘Santos que yo pinte’. En ese bloque brillaron temas como ‘Auxiliar’ y ‘Ya está’, que encajaban con su parte más introspectiva. Acostumbrados a Amaia, sabemos que no debemos dar nada por sentado; de repente, la orquesta y el Coro del Taller de Música de Barcelona elevaron el concierto a una dimensión majestuosa. Fue entonces cuando sorprendió al interpretar una versión de ‘Me pongo colorada’, de Papa Levante, afirmando la teoría de que cualquier versión suena mejor bajo el filtro de su voz.
La catarsis emocional
Es bien sabido que Amaia ya se había hecho dueña del escenario, pero en el tercer acto se confirmó la teoría: su apabullante energía y carisma se mostraron sin tapujos como una auténtica celebración de la vida. El taconeo sobre una tarima en ‘Yo invito’ elevó la canción a una dimensión más personal, abriendo paso a temas enérgicos como ‘M.A.P.S”, ‘Giratutto’, ‘Quiero que vengas’, ‘El encuentro’ y ‘La canción que no quiero cantarte’, demostrando su lado más desenfadado. Aunque el punto álgido llegó con guiños locales que generaron un sentimiento de pertenencia: los himnos de Andalucía y el estribillo de ‘Ave María’ de David Bisbal, para culminar con ‘Quedara en nuestra mente’, el primer single como cantautora que lo empezó todo y que se envuelve en una entrañable nostalgia.
El final se acercaba, pero no queríamos ser conscientes de que todo lo bueno se acaba. Ante esta situación, Amaia se aseguró de que fuera una noche para recordar, centrando sus esfuerzos en lo banal y tangible – como las emociones humanas – y, al mismo tiempo, en un viaje a través del folclore. Este se presentó en sus aclamadas versiones como ‘Sevilla tiene un color especial’, de Los del Río’ y ‘Zorongo gitano’, de Lorca. También formaron parte de este cierre la jota navarra en ‘Yamaguchi’, su último lanzamiento ‘Aralar’, ‘Despedida’ y ‘Tengo un pensamiento’. Cuando todo parecía acabarse, ‘Bienvenidos al show’ apareció como un soplo de aire fresco para consagrarse como cierre definitivo a una noche que, en nuestra memoria, no parecía tener fin.
La música sin Amaia no sería lo mismo
Amaia, en esencia, es una caja de sorpresas: nunca sabes con qué te va a salir, pero sea lo que sea, nunca deja indiferente a nadie. Desde cantar con el piano hasta atreverse a tocar el arpa o incluso bailar de esa forma tan peculiar y desenfadada, logra crear un ambiente despreocupado pero, a la vez, introspectivo y sentimental. En otras palabras, la música sin Amaia no sería lo mismo.

Carla Castro Rojas es redactora en EUSA News, donde se especializa en la sección de cultura. Ha trabajado como creadora de contenidos en FilmAnd, centrada en el cine andaluz y su divulgación cultural. Entre sus aficiones destacan la música, la lectura y el cine.








