«Englishman in New York» aterriza en la Plaza de España de Sevilla

Sting clausura el Icónica Santalucía Fest con su gira 'Sting 3.0', un recorrido intimista por sus mayores éxitos
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Como era de esperar, Sting es un artista que no le hace falta presentación. Desde sus inicios en The Police, ya despuntaba maneras y esta noche no iba a ser menos. La Plaza de España dio la bienvenida a unos de sus artistas más internacionales del panorama actual y una leyenda intergeneracional. Tras la actuación del grupo irlandés Dea Matrona, Sevilla se preparaba para recibir a Sting para poner el broche final a un mes y medio de ciclos de conciertos.

Minutos antes de la hora esperada, el escenario con una puesta en escena de lo más sencilla, apareció Sting con una guitarra afirmando el refrán de menos es más. Sting no necesita nada más que su voz y su guitarra para encandilar a un público veterano que quería disfrutar de una noche para el recuerdo. Más de 50 años respaldan su carrera artística que se puede ver claramente en el dominio del escenario, la voz y las canciones con un toque intimista. Entre los protagonistas de la noche destacan el guitarrista Dominic Miller, fiel compañero y el batería Chris Maas, juntos han hecho una sinergia para traer al Sting más moderno pero sin olvidar sus raíces.

Lo prometido es deuda, y la primera canción para empezar fue «Message in a Bottle con el pegadizo estribillo «SOS» que coreaban el público. Para dar paso a una de sus más recientes I wrote your name (upon my heart) del disco Sting 3.0 que da nombre a la gira. Los acordes del clásico «Englishman in New York» ofreció una atmósfera intimista acompañado del estribillo «I’m an legal alien in New York». Entre canción y canción pronunció en español «Estamos muy contentos de estar aquí», lo que desató la euforia del público para dar paso a la enérgica «Every Little Thing She Does Is Magic» que puso en pie a la plaza para dar paso a uno de sus tantos éxitos, la balada «Fields of Golds» generando un ambiente de lo más melancólico y profundamente nostálgico.

La transición musical desde The Police a Sting 3.0 

La instrumental de la balada de pop melódico, «Never Coming Home», ofrece una atmósfera íntima que siguió la misma tónica con «Wrapped Around Your Finger». Aunque no todo iba a ser coser y cantar, Dominic Miller se atrevió a hablar en un perfecto español para decir «Hay una canción que es un secreto entre Chris y no lo sabe Sting» lo que provocó risas de complicidad entre el público. La sorpresa era «A Thousand Years»un tema que invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y la devoción por la vida eterna.

Tras transitar entre la fragilidad de la vida viene el estribillo de «I can’t, I can’t, I can’t stand losing» que precede a «Can’t stand losing you» que levantó los ánimos de la plaza. El ecuador del concierto llegaba y Sting deleitó a su público con «Shape of my heart», la balada melancólica que fusiona arreglos de jazz para reflexionar sobre las lógicas del azar. «Brand New Day» llega con su tono optimista con una base rítmica animada que en su versión original cuenta con los arreglos de armónica de Stevie Wonder.

Sting: una máquina de hacer éxitos

Sin esperarlo llegó el hit «So lonely», que empezó bajo los acordes de guitarra para dar lugar a una explosión de «carpem die». La entrega del público era plausible cuando Sting decidió tocar acordes aflamencados y árabes en «Desert Rose» para la sorpresa atónita de los allí presentes. «Oh, can’t you see. You belong to me?» vaticinaba una de las canciones más famosas, «Every breath you take» que se ha convertido en una clásico atemporal de los ochenta. En ese mismo momento, se disputaba el partido entre Francia e Inglaterra anunciando el resultado (4-0) y añadiendo que mañana se enfrentaría España y Argentina.

Como lo prometido es deuda, no se podían dejar en el tintero éxitos que han acompañado a toda una generación como «Roxanne» y «Fragile», temas que reflejan la convergencia entre The Police y como solista, que hizo recordar a más de uno de sus momentos de antaños. Lo que sí se confirmó durante el concierto es que Sting mantiene su esencia intacta que se ha podido observar en su manera de entender las canciones no solo como un intérprete sino como músico que es consciente del paso del tiempo pero que no por eso deja de sorprender con baladas más enérgicas y éxitos atemporales.

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