Zamora como zona cero de la España vaciada

Oficios que desaparecen, columpios que ya no chirrían, campos que no se labran y niños que han dejado de jugar. En Zamora se juntan la desinversión, la baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población: muchos mueren, pocos nacen y los jóvenes se marchan. Para este reportaje, se ha realizado una encuesta a 64 personas afectadas por la cuestión, de las cuales el 42% son hombres y el 58% son mujeres de entre 15 y 70 años

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En la provincia de Zamora solo una de cada ocho personas tiene menos de 20 años. La comarca de Aliste es la que menos población menor de esta edad tiene empadronada en todo el continente, según la Unión Europea. Según indica El Mundo, en Zamora el 60% de los pueblos tienen más vecinos nacidos antes de la Guerra Civil que en el siglo XXI. Las previsiones estadísticas de la UE aseguran que el número de jóvenes se reducirá a la mitad en tres décadas. En el año 2020 la edad media de la provincia era de 51 años la edad media del país en ese mismo año era de 45 años. Además, desde comienzos del siglo XXI, diez municipios han bajado de los 1.000 habitantes, y 37 municipios bajaron de los 500.  Este es el desolador futuro al que se enfrenta la provincia de Zamora. 

La despoblación es un fenómeno demográfico y territorial que se fundamenta en la pérdida del número de habitantes con relación a un periodo de tiempo concreto previo. Los municipios en riesgo de despoblación son aquellos que presentan un crecimiento y saldo vegetativo negativo. Muchos municipios españoles se encuentran en esta situación, pero existen ciertas zonas que lo sufren en mayor medida. Una de ellas es Zamora. 

Este fenómeno de la despoblación fue conocido en las primeras décadas del siglo XX, pero fue durante los años 60 y 70 cuando se produjo un alto porcentaje de migraciones hacia las ciudades, conocido como “éxodo rural”. 

Situación y evolución de la población en Zamora 

Zamora está compuesta por 248 municipios y doce comarcas: Tierra de Alba, Aliste, Tierra de Tábara, Benavente y los Valles, Alfoz de Toro, Sanabria, La Carballeda, Sayago, Tierra de Campos, Tierra del Pan, Tierra del Vino, La Guareña y Zamora capital. 

Las comarcas que presentan los números más pesimistas son las que se encuentran en la franja fronteriza con Portugal (conocida popularmente como La Raya). Es el caso de Sanabria, La Carballeda, Sayago, Aliste, Tierra de Alba y Tierra de Tábara, que debido a su situación geográfica y su mala comunicación sufren mayor pérdida poblacional. Según datos del INE, en la raya, el 94% de los municipios tiene más mayores de 65 años que menores de 15. 

Mapa de Zamora por comarcas | Fuente: Las cosas de AMGA

Zamora lidera la despoblación en España siendo la provincia más envejecida y con mayor descenso porcentual de población del país. La provincia castellanoleonesa ha sufrido de manera prolongada una pérdida de personas que se ha generalizado en todas las comarcas desde mediados del siglo XX hasta hoy, despuntando la capital provincial, que vio crecer su población hasta los primeros años del siglo XXI, pero que, tras la crisis económica del 2008, acabó en el mismo camino que el resto de la provincia, la cual ha perdido más del 18% de su población en lo que llevamos de siglo. 

Este descenso continuado de población ha disminuido la densidad poblacional en la provincia, que actualmente se encuentra en los 16,34 habitantes por km², una cifra reducida que lo es aún más en muchos de sus municipios, donde el número de habitantes no alcanza siquiera el centenar. 

La población zamorana se ve mermada por la constante reducción de la natalidad y el ascenso de la mortalidad, dos fenómenos cuyos indicadores no dejan de distanciarse, derivando en una dinámica natural negativa que ha dado lugar al envejecimiento demográfico. 

El envejecimiento de la población y la masculinización de los estratos de adultos más jóvenes (en 7 de cada 10 municipios hay más hombres que mujeres) han llevado a una disminución del número de nacimientos, lo que en los últimos años se ha convertido en una gran preocupación por sus consecuencias sociales y económicas. Cabe destacar que en la provincia de Zamora se observa, además, una baja tasa de fecundidad. Es decir, nacen pocos niños por cada mujer en edad fértil. 

A ello hay que sumar el escaso porcentaje de jóvenes y la edad media de la provincia (50,69 años en 2019 según el periódico La Opinión de Zamora), que es la más elevada de todo el país. Tanto la tasa de mortalidad como la edad media alcanzan valores mucho más altos en la mayoría de sus comarcas, confirmando así el importante decrecimiento y envejecimiento que implica un ritmo de despoblación muy superior al del resto de la Península. 

Pirámide población de la provincia de Zamora por edad y sexo | Fuente: Elaboración propia

Esta situación ha modificado el modelo de vida de la población, pues los jóvenes de las áreas rurales las abandonan por la falta de recursos y de servicios, ante la imposibilidad de avanzar académica y profesionalmente. No obstante, existe una parte de la sociedad que lucha por lograr medidas efectivas contra la marginación, a pesar de enfrentarse a unas instituciones autonómicas y nacionales que han tardado en reconocer este problema, y que no dejan de prometer medidas inefectivas que nunca llegan. 

La emigración de la población zamorana hacia países extranjeros se produjo en la primera mitad del siglo pasado sobre todo a Argentina o Cuba y a partir de los años 50 especialmente a países miembros de la Unión Europea como Francia o Alemania. Dentro de España la emigración se ha dirigido principalmente a las provincias más cercanas a ella, como Valladolid, Salamanca o León. Sin embargo, la principal opción emigratoria de los zamoranos es Madrid, por ser un núcleo de empleo, estudios u ocio. En las siguientes posiciones se sitúan Barcelona, Asturias y Bizkaia. 

A fecha 1 de enero de 2019, de las 269.971 personas nacidas en la provincia, solamente 137.211 permanecen en ella, apenas la mitad. Por el contrario, apenas un 20,5% de la población zamorana en esa misma fecha no había nacido en la provincia, la mayoría procedente del extranjero, de otras provincias de Castilla y León o de otras comunidades autónomas donde la emigración zamorana había sido muy intensa, como Madrid, País Vasco, Galicia, Cataluña y Asturias. 

En el caso de las Comunidades Autónomas más cercanas los intercambios migratorios han sido frecuentes, pero siempre presentan déficit para Zamora. En cuanto a Madrid, Cataluña y el País Vasco, las llegadas responden en gran medida al retorno de emigrantes zamoranos que habiendo terminado su vida laboral vuelven a su lugar de origen. 

Sin embargo, la emigración no justifica el gran alcance de la crisis, ya que a pesar de que miles de zamoranos abandonan la provincia, la llegada de extranjeros compensan gran parte de las salidas. Lo que explica esta despoblación es la alta tasa de mortalidad derivada del envejecimiento de la población y no compensada con la tasa de natalidad, que ya antes de la pandemia tan solo representaba un tercio de los decesos. 

Algunos problemas a los que se enfrenta la comarca de Aliste 

En la actualidad, las zonas rurales zamoranas se enfrentan a numerosos problemas que provocan la emigración de zamoranos hacia otras áreas. Hoy, ponemos el foco en aquellos que afectan a la comarca de Aliste. 

Uno de los principales, la educación: un 39,1% de los encuestados consideran que la despoblación ha empeorado la educación que han recibido en los centros educativos de la comarca. El 52,2% afirma que durante su etapa educativa en Aliste el número de alumnos en clase no superaba los 15, lo que, aunque para algunos es una ventaja al considerar que hace más personal la educación recibida, para otros es un impedimento. Además, para acceder a estudios universitarios o de formación profesional los jóvenes tienen que trasladarse a ciudades como Zamora, Salamanca o León. En 2016, la localidad de San Vitero lanzó una campaña para atraer familias y logró que el colegio no cerrara, aunque tan solo tiene 7 alumnos. Ofrecieron dos casas gratis y hubo 200 solicitudes, llegaron dos familias y aunque una no se adaptó, la otra sigue allí. 

Otro de los problemas más graves a los que se enfrenta la región es el ineficaz servicio sanitario. En muchas de las localidades tan solo se pasa consulta médica un día por semana, teniendo que acudir al centro de salud a Alcañices (cabeza de comarca) para las urgencias, lo que supone una dificultad para aquellos que no disponen de un vehículo propio. Sin embargo, en este centro de salud tampoco se cuenta con una gran infraestructura, por lo que para problemas con algo más de complejidad se deriva a los pacientes a los hospitales de Zamora capital. 

La Nacional 122, principal vía de comunicación para la comarca de Aliste, es una de las más peligrosas de España, según la alta tasa de siniestralidad que registra. En esta carretera, según el Ministerio de Transportes, uno de cada tres usuarios son vehículos pesados, especialmente desde la construcción del “túnel de Marao” en 2017, que rompía la barrera geográfica que separaba la región de Tras Os Montes con el Atlántico. En ella se han registrado 567 defunciones en 30 años, es decir, más de una por kilómetro. Más de 20 alistanos han perdido la vida en los 72 kilómetros que faltan para completar la autovía que conecte el norte de Portugal con Zamora. La vía se encuentra plagada de animales que la cruzan, curvas, cambios de rasante e incorporaciones sin visibilidad. Desde hace varias décadas se lucha por la construcción de la autovía hasta Portugal y en 1993 la Junta de Castilla y León declaró de “interés estratégico” la reconversión de la N-122 en autovía del Duero debido a su importancia para el transporte de mercancías (los lunes, salida del puerto de Oporto hacía Europa, pueden superarse los 1000 camiones). En la encuesta realizada, el 40% de los votantes confesaba haber sufrido algún accidente de tráfico en esta trágica carretera. 

El único paso de peatones de Alcañices | Foto: Google Maps

Por último, el sistema de transporte público que comunica la comarca con Zamora es muy escaso. Algo tan común como puede ser sacarse el carné de conducir para un alistano supone, en caso de no tener una vivienda en Zamora o alguien que le lleve en coche, trasladarse a diario a la capital en un autobús que solo cuenta con un trayecto Alcañices-Zamora y dos trayectos Zamora-Alcañices al día; con el esfuerzo extra de llegar hasta Alcañices para aquellos que son de otras localidades.   

Se podría concluir, por tanto, que la provincia de Zamora representa un caso muy extremo donde, tanto la despoblación como el envejecimiento, presentan un estado muy avanzado. Esto conforma un complicado panorama para la provincia, la cual ve peligrar su revitalización demográfica en un futuro.

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