Las pequeñas parroquias refuerzan la Pastoral de la Salud ante el aumento de la soledad

Foto: Verónica De Luna
La Parroquia de Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Spinola ha iniciado un impulso renovado de su Pastoral de la Salud para atender a enfermos, personas mayores e impedidos que no pueden acudir al templo. El párroco Don Tomás Montes ha subrayado que esta labor conserva la misma esencia en cualquier comunidad, independientemente de su tamaño. “La podríamos definir como la atención pastoral a los enfermos, sus familias, a los imposibilitados y personas mayores que no puedan asistir a la Parroquia, con el fin de acompañarlos, servirles y ayudarles en sus necesidades espirituales, humanas y materiales que podamos detectar”, explica.
Actualmente, la parroquia atiende a un número reducido de personas, aunque ha realizado un llamamiento para localizar a más feligreses en situación de necesidad. “Visitamos a pocas personas de forma continuada… El perfil actual son personas mayores que no pueden asistir y también algún enfermo”, ha señalado el párroco.
Las visitas se organizan en función de cada caso. “Van desde todas las semanas, quincenal, una vez al mes o servicios puntuales”, indica. Además, el acompañamiento que se ofrece es integral: “Nuestro principal fin es atender humana y espiritualmente al enfermo, llevarle compañía y esperanza… Si detectamos necesidades materiales, estamos en contacto con Cáritas para solucionarlas”.
Uno de los principales retos es llegar a familias que no están vinculadas a la vida parroquial. “Llegar a ellos es complicado si no se nos informa o la familia no quiere que acudamos”, ha reconocido el párroco. A pesar de ello, la comunidad ha respondido al reciente llamamiento para formar un equipo de voluntarios. “Actualmente se han apuntado 8 personas. Las dificultades… se encuentran en la preparación emocional y espiritual para asumir las realidades que se pueden encontrar”, ha afirmado.
Don Tomás Montes ha advertido, además, de un aumento notable de la soledad. “Hay un gran aumento de la soledad y el aislamiento… Muchas personas mayores piden a los voluntarios que vayan todos los días”, ha señalado, y añade que esta situación afecta también a jóvenes.
Respecto al impacto de esta pastoral en la vida de la parroquia, ha afirmado que es fundamental. “Es una atención y servicio para aquellos que no pueden venir… acompañamos a los que están sufriendo la enfermedad o se encuentran solos y hacemos presente la Parroquia en sus casas”. Entre las experiencias más significativas, recuerda especialmente el periodo de la pandemia, que califica como “momentos difíciles y de sufrimiento, pero que la Iglesia tenía que estar presente”.
Montes confía en que el proyecto continúe creciendo: “Todos los inicios son difíciles… pero por encima de las dificultades debe estar la confianza en Dios”.
Una feligresa, Esperanza Narbona, ha destacado el valor de esta iniciativa para la comunidad. “Muchos mayores viven solos y les falta compañía. Que la parroquia esté pendiente les devuelve tranquilidad”, afirma. Según cuenta, su madre recibe estas visitas: “Para ella no es solo una ayuda espiritual, es sentirse escuchada». Torres también subraya la labor de los voluntarios: “Tienen una sensibilidad especial. Esta pastoral nos recuerda que la Iglesia está para servir”.
Con la creación del nuevo grupo de voluntarios y el compromiso renovado de la comunidad, la Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Spinola busca consolidar una red estable de acompañamiento para quienes más lo necesitan. En un contexto marcado por la soledad y el envejecimiento, la Pastoral de la Salud se reafirma como uno de los servicios más humanos y esenciales de la vida parroquial. Su labor, discreta pero constante, aspira a que ningún feligrés enfermo o impedido quede fuera del amparo y la cercanía de su Iglesia.
Periodista en EUSA NEWS
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