Opinión: La España vaciada, ¿beca o salvavidas?

La vida rural es igual de válida que la mayor metrópolis existente.

Desde principios de año, el llamativo, aunque escasamente conocido, titular a cerca de las becas rurales circula por la red y la incesante pregunta formulada cada vez con mayor ímpetu y curiosidad no busca más que una respuesta al porqué de dicha iniciativa.

¿Qué es esto? ¿Por qué ahora? ¿Qué conseguimos con ello?.

Entre los años cincuenta y sesenta España fue víctima de una elevada tasa de emigraciones durante el periodo conocido como éxodo rural, provocado por la falta de oportunidades y discriminación entre otros, coronando a parte del país con el término La España vaciada.

Esta, como su nombre indica, se trata de aquellas zonas que sufrieron un descontrolado y progresivo despoblamiento desembocando en una inmigración altamente considerable a las ciudades, las cuales gozaban de alta reputación garantizando una mayor calidad vital para el individuo.

A día de hoy, los deshabitados parajes, desafortunadamente en aumento, piden ayuda para no desaparecer o convertirse en olvidados pueblos fantasmas. Para ello, el nuevo programa Campus Rural, impulsado por los ministerios de Universidades y de Transición Ecológica, optó por conceder unas novedosas e inéditas becas el próximo curso académico 2021-2022, a doscientos estudiantes procedentes de grados y máster de universidades públicas con el fin de que puedan realizar prácticas en la llamada, y mencionada con anterioridad, España vaciada.

Teresa Ribera, vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, destacó la siguiente aportación a la vez que presidía la Comisión Delegada para el Reto Demográfico:

“El esfuerzo realizado desde todos los departamentos ministeriales para impulsar una fuerte acción coordinada y orientada a impulsar nuestra cohesión territorial con la participación social activa de los actores locales” – Ribera

No obstante, hay tantas incógnitas como territorios con menos de 5.000 habitantes y esto provoca que el apoyo hacia dicha iniciativa disminuya, por ende, la visibilización del problema, el apoyo social, los recursos tanto económicos como políticos inclusive los humanitarios.

La intención de este proyecto, puesto ya en marcha, no solo pretende la total cohesión social y territorial, sino que va más allá con la idea de movilizar a los jóvenes, sobre todo, conectar a la población rural facilitando la vida de los habitantes de los pueblos y crear conciencia de cómo y por qué se ha llegado hasta tal punto de congestión social en las ciudades repercutiendo con la escasez de vida en las zonas más florales.

A pesar de ser absolutos desconocedores de cómo y cuándo finalizará este arduo proceso o si tendrá efectos positivos o por el contrario negativos, es bien sabido que lo más relevante es la difusión y creación de conciencia. Por ello, tanto el ministerio como universidades de diversos puntos y comunidades autónomas lanzan al aire propuestas y publicaciones. Todo con el fin único de lograr vida en aquellos pueblos que nos preceden y fueron testigos de la historia, una que nos concierne a todos.

¿Serán solo unas becas o un salvavidas para la población rural?