Rafa Vega: “Cada corredor tiene su historia y yo quería vivir la mía”

El periodista, escritor y profesor de EUSA habla de su experiencia corriendo la Maratón de Nueva York y su vínculo con la ciudad
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Rafa Vega, que ha cubierto eventos deportivos de primer nivel como los Juegos Olímpicos y las finales de la Europa League y la Champions, asegura que ninguna experiencia profesional se compara con la vivida corriendo por las calles de Nueva York. Su pasión por el atletismo lo llevó a completar la mítica carrera en once ocasiones, lo que le permitió conocer la ciudad de una manera única y vivir cada edición como una historia personal.

Su historia con la prueba comenzó casi por casualidad. En 2007, Vega viajó a la ciudad para cubrir la competición para Canal Sur, ya que la Junta de Andalucía era uno de los principales patrocinadores del evento. Sin experiencia previa corriendo y sin conocer Nueva York, se quedó fascinado tanto por la ciudad como por la energía de los corredores. “Vi tantas personas, cada una con su propia historia… y yo dije, yo creo que también tengo la mía y me gustaría vivirla aquí”, recuerda. Un año después, se puso en la línea de salida y completó su primera edición, dando inicio a una relación que perduraría durante once años consecutivos.

Las medallas de Rafa Vega tras participar en la Maratón de Nueva York | Fuente: Rafa Vega en Instagram

Disfrutar cada kilómetro

El periodista asegura que su propósito al correr siempre fue disfrutar del recorrido y aprender de cada momento: “Mi objetivo no era solo llegar a la meta, sino disfrutar cada kilómetro y aprender de la experiencia”. Para él, cada carrera es una oportunidad de conocer la ciudad, la gente y superarse a sí mismo de una manera única.

Rafa Vega sonriente celebrando en la Maratón de Nueva York| Fuente: Rafa Vega en Instagram

De la experiencia personal al proyecto para corredores

La experiencia de Rafa en la Maratón de Nueva York no quedó solo en lo personal. Con los años, acumuló conocimientos sobre cómo prepararse, la logística, los mejores momentos para llegar a la ciudad o cómo gestionar documentación y visados. Todo ese aprendizaje decidió compartirlo con otras personas que querían vivir la experiencia de correr la maratón. “Al principio era de una manera muy espontánea, respondiendo mensajes y todo eso”, cuenta Vega.

Con el tiempo, decidió organizarlo de forma más estructurada: escribió un libro-guía de la Maratón de Nueva York, lanzó una web y empezó a organizar eventos en la ciudad para reunir a corredores españoles. “Fue mi proyecto, al margen de mi trabajo, un proyecto personal al que le ponía cariño y amor”, explica.

Aunque ya no corre la Maratón, en 2019 decidió no volver a correrla porque se había convertido en rutina, mantiene vivo el proyecto, actualizando la web y acompañando a quienes desean vivir la experiencia, aunque no de manera tan constante, demostrando que su implicación va más allá de ponerse las zapatillas: es un compromiso con la comunidad de corredores.

Libro-guía de la Maratón de Nueva York. | Fuente: @maratondeny

De la pasión por Nueva York a la tragedia de Boston

Aunque Rafa Vega ha vivido experiencias deportivas únicas en su carrera profesional, ninguna se compara con la implicación personal que tuvo en la Maratón de Nueva York. Sin embargo, su vínculo con el mundo de las maratones lo llevó a vivir también un episodio inesperado y traumático en Boston.

En 2013, mientras residía en Nueva York, Vega aceptó la invitación de una agencia para correr la Maratón de Boston, apenas dos meses después de haber completado otra carrera en Central Park. “Iba a correr dos maratones en un plazo muy corto, que normalmente no se hace, pero tenía la oportunidad y no quería desaprovecharla”, recuerda.

La carrera transcurría con normalidad hasta que, a solo 400 metros de la meta, escuchó un fuerte sonido metálico y vio cómo los corredores comenzaron a detenerse. “La gente empezó a pararse, había gritos, ambulancias, helicópteros… era como estar dentro de una película. Intenté acceder a la zona de la meta para coger mi mochila, pero la policía no me dejaba. Al final, conseguí un móvil y envié un mensaje a mi familia para decirles que estaba bien”, relata.

El impacto emocional no terminó con la carrera. Al año siguiente, al regresar a Boston, se permitió conectar con todo lo vivido: “Salí del metro y empecé a llorar, todo lo que había guardado durante el año salió en ese momento. Me di cuenta de lo importante que es cuidar la salud mental y no subestimar el impacto de experiencias traumáticas”, reconoce Vega.

Esa experiencia le enseñó que, en la vida y en las maratones, no basta con estar fuerte físicamente: también hay que cuidar la mente y aprender a sobreponerse a los momentos difíciles.

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