Crónica de un día que ya sabía a derbi

Jugadores del Sevilla FC y del Real Betis durante los entrenamientos de esta mañana / DM
Hoy me desperté con esa sensación extraña que sólo aparece en Sevilla cuando un derbi asoma por la esquina. No es emoción, no es nerviosismo… es algo que se siente en el cuerpo. Como si toda la ciudad inhalara al mismo tiempo, preparándose para lo que viene. Metí la cámara en la mochila y puse rumbo a la primera parada: la Ciudad Deportiva José Ramón Cisneros Palacios.
El Sevilla, en modo esfuerzo
Nada más llegar, noté un ambiente tenso, pero del bueno. Esa tensión que avisa que hoy no hay espacio para bromas. El viento cortaba, pero en el césped ardía todo: carreras interminables, ejercicios de fondo, instrucciones que retumbaban en las gradas vacías.
Era inevitable empaparse de esa energía.
Los jugadores del Sevilla trabajaban con un punto extra de intensidad, como si cada zancada dijera sin palabras: el domingo es nuestro. Había una seriedad que imponía. Un ritmo altísimo, casi sin pausas. De hecho, hubo un momento en el que dejé de grabar sólo para observar. A veces hay que parar la cámara para entender de verdad lo que pasa.
No sé si era el derbi que ya sopla en la nuca o simples ganas de reivindicarse, pero aquel entrenamiento tenía algo distinto. Algo afilado.

Jugadores del Sevilla FC durante el entrenamiento / DM
Cambio de orilla: el Betis regula antes de dos tormentas
Cruzando la ciudad llegué a la Ciudad Deportiva Luis del Sol, y fue como entrar en otra atmósfera. Allí todo parecía más suave, más pausado, como si alguien hubiera bajado el volumen general.
No es que el Betis se tome el derbi a la ligera—ni mucho menos—pero mañana juegan contra el Utrecht. Y eso pesa. No puedes exprimir a un equipo un día antes.
El entrenamiento fue más táctico, más de ajustar detalles, como quien afina un instrumento antes del concierto. Movimientos controlados, cero riesgos. Entre los jugadores había charlas cortas, risas discretas y un ambiente relajado… pero con un fondo serio: saben que después de Europa llega otra batalla.
Se notaba que estaban administrando cada gramo de energía.
Dos días en uno, dos mundos en una sola ciudad
Lo que más me sorprendió fue el contraste. Por la mañana, un Sevilla exprimido al máximo, como si el derbi empezara allí mismo.
Por la tarde, un Betis midiendo cada paso, con la vista puesta en el hoy y en el domingo.
Y entre ambos mundos, yo, recorriendo Sevilla, disfrutando ese privilegio de vivir un derbi desde dentro: desde la garganta, desde el silencio y el ruido de dos equipos que comparten ciudad, pero no alma.
Lo que me llevé conmigo
Volví a casa con la sensación de haber presenciado algo más que dos entrenamientos. Me traje miradas, respiraciones agitadas, bromas susurradas, golpes secos al balón, el sol cayendo de forma distinta en cada campo.
Y, sobre todo, me quedé con una certeza:
el derbi ya empezó hoy, por mucho que el calendario diga lo contrario.

Periodista con experiencia en redacción. Mi objetivo es transmitir información de forma creativa, concisa y efectiva.
He trabajado previamente en ABC Castilla-La Mancha y en La Sexta.







