La realidad detrás de los filtros

El abuso de los retoques fotográficos puede causar baja autoestima y dismorfia entre los adolescentes
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El uso de filtros está cada vez más extendido, la mayoría de redes sociales los han incorporado. Estos comenzaron a hacerse populares con Snapchat y al principio eran filtros divertidos, que imitaban animales o algún personaje. Desde entonces el mundo de los filtros y el uso que a estos se le da ha cambiado mucho, ahora los filtros más utilizados son aquellos que hacen retoques estéticos, suavizan y eliminan imperfecciones en la piel, hacen la nariz más pequeña y los labios más voluminosos. 

Actualmente Instagram y TikTok son las aplicaciones que reinan en cuanto al uso de los filtros. La mayoría de publicaciones que se encuentran en estas redes cuentan con ellos  y también son las aplicaciones más usadas por los más jóvenes.

El hecho de que los adolescentes estén tan expuestos a este tipo de “perfección” puede llegar a ser muy peligroso. Estos filtros distorsionan la realidad y crean imágenes no reales lo que puede derivar en una baja autoestima, esto afecta sobre todo a chicas adolescentes.

Nuria Vicente, psicóloga y orientadora, ha hablado con este medio sobre cómo puede afectar esta distorsión de imágenes y la perfección ficticia en redes. “Sin duda los retoques fotográficos son un arma de doble filo, es algo que antes solo utilizaban los profesionales, pero a día de hoy está al alcance de todos. Tenemos más conocimientos sobre estos retoques y los avances técnicos hacen mas accesible esta tecnología y así podemos crear imágenes con resultados profesionales desde casa. Pero también puede causar inseguridades a quienes pretenden compararse físicamente a una imagen editada, y puede incluso causar problemas en el desarrollo de la personalidad de los adolescentes.” 

Nuria ha remarcado la dismorfia que estos filtros pueden causar sobre todo entre las chicas jóvenes. “Los adolescentes que usan la edición o los filtros en sus fotos y videos, les sirve para sentirse mejor consigo mismos aunque sea basándose en una parte distorsionada de su imagen. Esto realmente se usa para esconder los complejos e inseguridades, estos retoques son un claro síntoma de una autoestima baja. Con el tiempo el uso continuado de filtros y photoshop puede incluso generar una imagen irreal de sí mismos. Mientras más use estos retoques más distorsión existe entre la imagen que pretende proyectar y su imagen real, lo que se conoce como dismorfia”.

Esta dismorfia es algo más común de lo que parece y es que con el aumento del uso de filtros en redes en los últimos años también se han visto incrementadas las intervenciones estéticas. Y es que los cirujanos han advertido del aumento de los jóvenes que piden en las consultas un resultado similar a su propia imagen retocada.