Días de barra: La Alicantina

Un lugar mítico de la ciudad que revive sus mejores tiempos
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En la conocida y céntrica Plaza del Salvador podemos encontrar un bar con auténtica historia, una historia con luces y sombras. En 1922 La Alicantina abría por primera vez sus puertas al público sevillano como una horchatería. Años mas tarde el negocio cambiaría de dueño, y sería a partir de 1963 cuando el establecimiento  empezaría a crear fama a raíz de su tapa de ensaladilla.

Foto de La Alicantina. Foto:ABC

Después de casi 100 años de apertura en 2016 se anunció que el negocio cerraba. Por suerte para todos 6 meses después, a principios de 2017, La Alicantina reabrió sus puertas con nuevos propietarios.

El local

Tras la reapertura el establecimiento ha mantenido la misma estructura. En la terraza encontramos varias mesas altas con una separación considerable entre ellas. Al entrar se puede observar  la larga barra que recorre el bar desde la entrada hasta la cocina. Dentro de esta se encuentra una vitrina a la vista del público con las tapas frías y diferentes mariscos. Más adelante lo destacable son los grandes fogones, que permiten ver al consumidor la elaboración de los platos desde el otro lado de la barra.

Terraza de La Alicantina. Foto: Diario de Sevilla

La comida

La carta de este bar es variada, se puede encontrar diferentes mariscos, pescado frito, un surtido de tapas y arroces que dependerán del día que se visite el local. Hay destacar el plato estrella que le otorgó la fama a este local, su ensaladilla. En este caso la redacción de este periódico optó por probar un arroz con carne, recién sacado de cocina, unos chocos fritos y unas tortillas de camarones. Como plato final se pidieron unas coquinas recomendadas por el camarero, estas se encontraban fuera de carta y fueron una gran decisión. Todo lo que se eligió estaba al nivel de la fama que acompaña al local.

Plato de coquinas. Foto: Redacción Eusa

El servicio

Los camareros, por lo menos el día, fueron muy profesionales y amables, incluso con la saturación del local debido a las normas de aforo por el Covid. Estuvieron atentos durante toda la comida y no se olvidan de atender a ningún comensal.

 

El resumen que se extrae de la comida en La Alicantina es que debe ser una visita obligada para los que pasen por allí. Un local que vuelve a vivir tiempos dorados después de su clausura temporal.