Marismas del Odiel: Reservas de luz y alma

“Solo lo que se conoce, se ama y, por tanto, se conserva”

¿Cómo surgió el proyecto sobre Marismas del Odiel?

Más que cómo, me gustaría contar a través de quién surgió este bonito proyecto. Fue una iniciativa de Manuel Gómez Cristóbal que lleno de ilusión se puso en contacto con mi padre, José Manuel Sayago, para comenzar a construir juntos el mayor legado fotográfico hasta ahora publicado sobre la incuestionable riqueza natural de este rincón onubense. Hasta ahí, todo encajaba.

Un amante y verdadero artista de la Fotografía de Naturaleza como Manuel junto a un apasionado y luchador de Marismas del Odiel como mi padre. La sorpresa llegó cuando en la tarde del Jueves Santo del 2019, reunidos en mi casa, me propusieron contribuir con unas líneas a esta aventura. Dudé unos instantes ante un encargo de tanta envergadura pero, pese a mi falta de experiencia, no puede decir que no. Al fin y al cabo, mi familia estaba en deuda con Marismas y yo, especialmente, con mi padre.

¿Por qué luz y alma?

“Reserva de luz y alma” es el título escogido para este libro sobre Marismas del Odiel en homenaje a su reconocimiento como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, su fuerte explosión de luz que como enclave onubense irradia y su parte más humana a través de muchas historias desarrolladas en el Paraje Natural y que aportan alma al mismo.

Manuel Diego Pareja-Obregón y Tomás Sayago Sánchez

¿De dónde os vino la inspiración a Manuel Diego Pareja-Obregón y a ti para escribir el contenido del libro ‘Marismas del Odiel. Reserva de luz y alma’?

Quizás llegó desde el mismo momento del encargo. Mi misión era clara: contar cómo habían sido mis vivencias y experiencias sobre Marismas del Odiel a través de mi padre. De esta manera, bajo esta óptica, esa inspiración dio para algo más de una decena de relatos breves, de los que ocho fueron finalmente incorporados a la obra. Respecto a los textos de Pareja-Obregón, se trata de poemas de una sensibilidad exquisita, tal y como nos tiene acostumbrados, que se van alternando con mis relatos.

El libro representa el Paraje Natural de ecosistemas y especies. ¿De qué forma habéis plasmado su estructura?

En lo que respecta a las fotografías, se presenta toda una amalgama de instantáneas de máxima calidad sobre las especies que habitan en Marismas del Odiel. Todas ellas capturadas por los objetivos de Juan Carlos Segura Novoa, María del Mar Gómez Cristóbal, Manuel Gómez Cristóbal y mi padre, José Manuel Sayago Robles. En lo referido a los textos, como he comentado, se van alternando los poemas de Pareja-Obregón con mis relatos, a los que he titulado “Anécdotas de mi padre” seguido del nombre del relato.

Marismas del Odiel se ha convertido en un referente de la Red Española de Reservas de la Biosfera por el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ¿de qué manera contribuye este proyecto a la causa?

Precisamente, mi Trabajo Final de Máster versa sobre la educación patrimonial y este libro es un claro exponente de la difusión de un patrimonio natural onubense tan importante como es Marismas del Odiel. Al final, esta educación del patrimonio no solo se da en el ámbito de la educación reglada sino también desde la educación no formal, a través de las instituciones o el Centro de Interpretación Anastasio Senra, y desde el contexto informal, como es el caso de la familia en la que he tenido la gran suerte de crecer, siendo educado en los valores de la conservación y divulgación. Una frase que escuché a mi padre en una de sus conferencias y que desde entonces me acompaña es “solo lo que se conoce, se ama y, por tanto, se conserva”. Este libro responde a esta intención al exponer entre sus páginas las espectaculares especies que habitan entre nosotros, de manera que el lector las conozca y sea consciente del paraíso con el que contamos.

Tu padre es uno de los ornitólogos que mejor conocen las Marismas del Odiel desde hace más de dos décadas ¿Cómo lo has vivido a través de él? 

Mi padre representa la sencillez, la humildad, la constancia y el esfuerzo. Todo ello, unido a su incalculable pasión por Marismas del Odiel, le llevó a pasar de recoger frutos rojos a impartir charlas en la Universidad Complutense de Madrid y participar en proyectos internacionales. Desde esta perspectiva, mis relatos van desde la inocencia de un niño que se dormía con el sonido del viejo ordenador mientras su padre realizaba labores de documentación de las aves, los premios que reconocían su trabajo convertido en modo de vida o los ejemplares de aves heridos que llegaban a mi casa, entre otras muchas anécdotas. En lo personal, los relatos más emotivos para mí fueron el dedicado a mi madre, Mercedes, ante las ausencias de mi padre por las jornadas maratonianas de trabajo, el dedicado a Tino Ávila, mi antiguo profesor de religión del instituto, por su amistad con mi padre y su amor por Marismas transmitido a un alumno con problemas socioeconómicos y el dedicado a José Manuel Caraballo, un voluntario del paraje que ha superado la enfermedad del cáncer y durante su ingreso Marismas del Odiel se trasladó hasta el hospital Juan Ramón Jiménez en una especial jornada de anillamiento.

¿Cómo describirías el libro en tres palabras?

Lo definiría precisamente con las palabras que los principales autores han escogido para el mismo. Reserva, luz y alma.

Con respecto al futuro ¿qué tenéis en mente realizar?

Como comento en uno de los relatos, yo planeo continuar con mi formación universitaria para aspirar a convertirme en docente de secundaria. Sin embargo, proporciono apoyo logístico a mi padre que ya anda metido en otra aventura. Se trata de un documental titulado “Huelva. Tres espacios, tres especies” que aunque se ha retrasado debido a la excepcionalidad de las circunstancias, se espera que muy pronto vea la luz.

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