Esa voz que escuchas

La radio conmemora su día con entusiastas celebraciones y pesimistas informaciones: un millón de personas no escucharán, tal día como hoy, ni un minuto de este medio. La radio busca redefinirse, ¿sabrá hacerlo?
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El micrófono y el transmisor, los ingredientes de la radio. Foto: ticbeat.com

Esa voz que escuchas en cada amanecer, en tus noches de insomnio, en tus vueltas a casa, en las celebraciones y las derrotas…Esa voz, todas las voces, viven en la radio. La radio es compañía e información, es el retrato sonoro del paso de la vida.

Ese retrato celebra hoy su día. Es 13 de febrero, es el Día Mundial de la Radio, con toda la rimbombancia que esto supone. Si hoy has escuchado algún minuto de ese medio, especial por su magia, seguro te has topado con locutores orgullosos de celebrar que su trabajo está de conmemoración. Es, además, una celebración por partida doble: Naciones Unidas instauró esta jornada coincidiendo con la creación de su emisora de radio, que cumple 74 años de andadura, resumiendo el trabajo de los diferentes organismos de una manera clara.

Y si hoy estamos de alegría, entusiasmo por tan magno día, es gracias a un español: Jorge Álvarez, presidente de la Academia Española de la Radio, que elevó una petición al entonces director general de la UNESCO. Corría el año 2008, y la iniciativa debía esperar cuatro años más para materializarse. Este es el octavo año que se conmemora, en esta ocasión con un lema que reivindica la diversidad.

Hay muchas maneras de congratularse por tal efeméride. Está quien mira al futuro, cómo Catalunya Rádio, que estrena hoy el primer anuncio de audio en 3D. Una experiencia inmersiva, según definen en la emisora, que requerirá que los oyentes se pongan los auriculares para escuchar este anuncio especial de Aigua Sant Aniol.

Mientras tanto, los más nostálgicos prefieren mirar al pasado. Carlos Alsina se levanta este día tan especial con un reto: reconstruir aquella primera vez que la radio llegó a España, allá por 1924. Lo hará con la ayuda de su equipo del matinal ‘Más de Uno’ y actores como Aída de la Cruz.

La radio mira al presente, pero también el futuro.  La radio se redefine mientras pierde oyentes. En noviembre de 2019, los últimos datos de los que disponemos, este medio era elegido por 22.702.000 personas. Esa cifra suena, a priori, optimista, pero lo cierto es que las ondas pierden adeptos con inusual velocidad: un millón de seguidores menos que en el mismo mes del año anterior.

Una noticia especialmente mala para su futuro. Nadie se salva de estas caídas: ni las generalistas ni las musicales. Las generalistas parecen ser claves sólo a ‘horas punta’ como la mañana o la vuelta a casa, pero sufre ante el podcast. Más de 12.000 personas escucharon el programa líder de la noche deportiva, ‘El Partidazo’ de la Cadena Cope, solo en la plataforma Ivoox. A esto habrá que sumarle quien lo hizo desde la web de la emisora, desde otra plataforma o desde YouTube.

Si la radio es magia, el futuro es el veneno de esa magia. Si la radio no se ve, hoy parece más rentable poner una cámara y hacer televisión con menos presupuesto. Los estudios de las principales emisoras se convierten en platós de televisión repletos de pantallas. Algunos programas optan por dedicarse a la televisión en cuerpo y alma, como ‘Yu. no te pierdas nada’ de Europa FM o ‘La Vida Moderna’ de la Cadena SER. Escucharlos sin ver lo que ocurre parece ya tarea imposible.

En la radio musical el drama de la ”radio televisada” también se hace sentir, aunque el drama más importante tiene otro nombre. Las emisoras musicales se han convertido en imitaciones de Spotify con locutores que intervienen poco y mal. Escuchar una hora de las conocidas como ”radiofórmula” supone ser testigo de 50 minutos de canciones, 9 de publicidad y 1 para que el locutor comente algún asunto conocido en las redes sociales.

La radio, vieja compañera del país, que no muestra parejas engañándose ni personajes de dudosa reputación comiendo yogurt, tiene un futuro poco halagador, desde una óptica pesimista. Innovación en las formas y los contenidos, en el qué y el cómo, capacidad de sorprender, capacidad de atraer a los jovenes, el futuro público masivo de este medio. ¿Lo conseguirá? Sólo el futuro será capaz de descifrarlo