Investidura: España, fuego y furia

La crispación promete ser la tónica general de la nueva legislatura. Desde expulsiones de partidos hasta amenazas a diputados son algunos de los ingredientes del inicio de esta nueva etapa en España, que verá por primera vez un gobierno de coalición.
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GRAF989 MADRID ESPANA 01 06 2018 - El secretario general del PSOE Pedro Sanchez saluda al lider de Podemos Pablo Iglesias en el hemiciclo del Congreso tras el debate de la mocion de censura presentada por su partido EFE J J Guillen

Los primeros rayos de sol del sábado 4 de enero de 2020 nos trajeron un inusual movimiento en la madrileña Carrera de San Jerónimo. Los leones que presiden el Congreso de los Diputados acostumbran más a ver turistas que diputados en esas fechas tan navideñas.

Pedro Sánchez, presidente en funciones desde un primaveral domingo de abril, eligió un sábado víspera de las cabalgatas de Reyes Magos para investirse presidente, líder del primer gobierno de coalición de la historia. Sin duda, este hecho, el de con quién ha pactado el candidato del PSOE, no ha dejado indiferente a nadie.

Los principales partidos de la derecha llegaban con las ideas muy claras al pleno de esa mañana: Sánchez había traicionado al país por pactar con »etarras» (Bildu) y »golpistas» (ERC). Estaban los que incluso, aprovechando que la idea del golpismo rondaba en la sala, aprovecharon para pedir que el ejército parase el pleno de investidura. El autor de ese mensaje fue el ex-presentador de Telemadrid y eurodiputado de VOX, Hermann Terstch.

Con el objetivo de defender que Sánchez había traicionado a su patria, el mandamás del Partido Popular, Pablo Casado, aprovechó el inicio del nuevo año para dar un nuevo giro en la política del principal partido de la oposición, un giro a la derecha, que sorprende a los analistas políticos. El PP salió derrotado del primer intento por competir más a la derecha: peor resultado en unas elecciones generales, con solo 66 diputados, pese a que el giro al centro le llevó a incrementar notablemente sus resultados en la repetición electoral de noviembre.

Ante esto al interior del PP ya han mostrado que no están conformes con las directrices que marca Casado. Son tres barones, dirigentes regionales, los que han contradicho lo propuesto por el líder del partido. Son dos de ellos figuras de peso en la sede de Génova 13: Alberto Nuñez Feijoo, que ha sonado en más de una vez para encabezar el partido a nivel nacional, y Juanma Moreno, que ha conseguido presidir la Junta de Andalucía tras cuarenta años de gobierno del PSOE.

Aunque este cambio en la hoja de ruta del principal partido de la derecha española quedó eclipsado por la sorpresa de Ana Oramas a la hora de anunciar su voto. Su partido, Coalición Canaria, había decidido el día anterior que se abstendrían, pero la única diputada del partido decidió votar no.

Esa decisión, tomada de manera unilateral, ha abierto una crisis en el partido canario, con una división de opiniones. Entre ambas posturas, el reglamento fija duras sanciones para aquella persona que incumpla la disciplina de voto, incluyendo la expulsión. Se aferra a este reglamento, el secretario general de la formación, José Miguel Barragán, que pide »un expediente garantista».

Desde los sectores más críticos del partido se pide que se deje elegir a la diputada: o se va o la echan. Lo que parece claro es que no quieren que siga liderando los designios del partido en Madrid. Actuar con firmeza es la petición.

Frente a esta postura, los defensores de Oramas, entre ellos importantes figuras del partido canario como José Manuel Bermúdez o Carlos Alonso. Defienden que el no de Oramas no ha cambiado el resultado final de la investidura, ya que Sánchez ha conseguido la presidencia, aunque por el estrecho margen de 2 votos.

Si esos días no lo pasó bien Oramas, tampoco lo pasó mejor Tomás Guitarte. El único diputado de Teruel Existe ha sufrido todo tipo de amenazas, que ya ha denunciado, por apoyar al candidato socialista. Pintadas en su pueblo o mensajes de móvil intimidantes. Guitarte dice defender a su ciudad, dividida por la decisión del partido que ganó las elecciones en esa circunscripción.

Un voto que no estaba tan claro fue el de ERC, que pese a firmar un acuerdo con el PSOE, estuvo a punto de votar no a la investidura. La inhabilitación a Quim Torra, conocida la tarde antes del inicio del debate, abrió una crisis en la formación. Si seguían apoyando a Sánchez se manejaba la posibilidad de que un sector del independentismo los tildara de »traidores». Finalmente, se mantuvieron en la abstención, aunque con fuertes reproches al candidato que apoyaban.

Y la investidura de Sánchez deja también consecuencias a nivel territorial. El PRC, que gobierna en coalición con el PSOE en Cantabria, ha amenazado con romper ese acuerdo tras su pacto con Bildu y ERC. Esto no quiere decir que Miguel Ángel Revilla deje de ser presidente, ya que el PP se ha ofrecido a apoyarle. También Ciudadanos ha amenazado con retirar su acuerdo de legislatura en varias alcaldías de Castilla La-Mancha.

Y todo esto, aún sin gobierno. El domingo Sánchez presentará al rey su nuevo ejecutivo, que contará con cuatro vicepresidencias. A la existente de Carmen Calvo y las anunciadas de Nadia Calviño y Pablo Iglesias, se suma otra de transición ecológica y reto demográfico, encabezada por Teresa Ribera. Además María Jesús Montero sustituirá a Isabel Celaa como portavoz, y Yolanda Díaz (Trabajo), Alberto Garzón (Consumo), Manuel Castells (Universidades) e Irene Montero (Igualdad) se sumarán como nuevos ministros, a proposición de Unidas Podemos. Del gobierno salen los ministros de Sanidad (María Luisa Carcedo) y Cultura (José Guirao).

Este es el resumen del inicio de una legislatura que promete ser conflictiva, en la que cada voto y medida serán examinados con lupa. Cómo el título del libro escrito por Michael Wolff, se avecina una etapa de ‘fuego y furia’.