‘Operación Resolución Absoluta’: cómo EE.UU. detuvo a Nicolás Maduro

Caracas, 4 de diciembre de 2025. Pocas veces en la historia moderna de Estados Unidos se había llevado a cabo una operación como la realizada en Venezuela, que terminó con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo.
La operación, denominada “Resolución Absoluta”, combinó el uso de fuerzas especiales de élite, inteligencia electrónica y humana, y un operativo internacional que involucró a la CIA, la Delta Force y un informante cercano al líder chavista. Según fuentes de medios estadounidenses, la planificación y ejecución de la misión reflejan años de preparación y la presión política que Donald Trump ejerció desde la Casa Blanca.
La operación, que se mantuvo en secreto durante semanas, ha generado una mezcla de asombro y condena internacional. Para algunos analistas, Estados Unidos aplicó una doctrina unilateral que desafía el derecho internacional y abre un precedente de intervención directa en gobiernos soberanos. Por otro lado, la Casa Blanca ha defendido la acción como una medida necesaria para combatir el narcoterrorismo y asegurar el control de recursos estratégicos, especialmente el petróleo.
Trump siguió de cerca el desarrollo de la operación desde su residencia de Mar‑a‑Lago, en Florida, que se convirtió en el centro de mando político y estratégico para la llamada Operación Resolución Absoluta. Allí, el presidente permaneció en constante comunicación con los líderes militares y su equipo más cercano, incluidos el secretario de Defensa y altos asesores como Marco Rubio, recibiendo informes y material visual en tiempo real sobre cada fase del asalto. Tras la captura de Maduro y su esposa, Trump describió la acción como un logro “espectacular”, difundió imágenes inéditas del operativo y elogió la eficacia de las fuerzas desplegadas, subrayando que no se habían registrado bajas entre las tropas estadounidenses y resaltando la coordinación entre las distintas agencias de inteligencia y defensa encargadas del plan.

El director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio, acompañaron a Trump mientras se desarrolló el operativo.
Cinco años de seguimiento y un topo dentro del régimen
El mandatario venezolano estaba en la mira de Estados Unidos desde marzo de 2020, cuando Washington ofreció 15 millones de dólares por su captura por liderar presuntamente una organización de narcoterrorismo. A pesar de la falta de pruebas concluyentes, la presión política, encabezada por figuras como el senador Marco Rubio, llevó al presidente estadounidense a autorizar finalmente la operación.
Durante meses, agentes estadounidenses se infiltraron en Venezuela sin cobertura diplomática, enfrentando un escenario hostil tras el cierre de la embajada en Caracas. En paralelo, el Ejército estadounidense construyó en Kentucky una réplica del complejo residencial de Maduro, donde los comandos entrenaban diariamente para el asalto.
Precisión quirúrgica la madrugada del sábado
El ataque comenzó en la madrugada del sábado 3 de diciembre. Según Donald Trump, el asalto duró apenas 47 segundos. Las fuerzas especiales aprovecharon la información recopilada por drones, satélites y agentes en terreno para sorprender a Maduro antes de que pudiera ocultarse en su habitación blindada.

Helicópteros militares estadounidenses sobrevuelan Caracas, con columnas de humo claramente visibles provenientes de los ataques aéreos anteriores.
Paralelamente, 150 aeronaves, entre aviones de combate, bombarderos y drones, neutralizaron las defensas antiaéreas de Caracas y de otros estados cercanos, dejando al menos 40 muertos, entre civiles y militares. Helicópteros del regimiento Night Stalkers transportaron a los comandos hasta el complejo, mientras que un negociador del FBI estaba preparado por si Maduro intentaba resistirse.
Maduro es trasladado a Nueva York esa misma noche
Tras la captura, Maduro fue trasladado al USS Iwo Jima, ubicado a 140 kilómetros de la costa venezolana, y de allí a la base estadounidense en Guantánamo, Cuba. Finalmente, un avión 747 lo llevó a Nueva York, donde llegó en la madrugada del domingo 4 de diciembre, escoltado por decenas de agentes de la DEA.

Nicolás Maduro fue acompañado por agentes de la DEA a una prisión en Nueva York.
El presidente venezolano aparece esposado ante la prensa, entrando con gesto tranquilo al procedimiento de detención formal conocido como perp walk. Las autoridades estadounidenses le imputan cargos que podrían acarrear cadena perpetua, entre ellos conspiración narcoterrorista, posesión de armas y tráfico de drogas.
Maduro comparece ante el tribunal federal de Manhattan
El lunes 5 de enero de 2026, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hicieron su primera aparición ante el tribunal federal de Manhattan tras ser capturados por fuerzas estadounidenses en Caracas. Maduro declaró ante el juez Alvin Hellerstein: “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente. Sigo siendo presidente de mi país”, mientras que Flores se declaró también completamente inocente de los cargos que enfrentan.
Ambos se encontraban bajo custodia federal en MDC-Brooklyn y fueron escoltados con grilletes y vestimenta carcelaria. Maduro hizo uso de un intérprete durante la audiencia y tomó notas mientras le leían sus derechos. Su abogado, Barry Pollack, cuestionó la legalidad de su captura y planteó la posibilidad de invocar inmunidad como jefe de Estado.
La comparecencia incluyó la lectura de los cargos, que abarcan narcoterrorismo, conspiración, tráfico de drogas y posesión de armas, entre otros. Ni Maduro ni Flores solicitaron libertad bajo fianza, permanecerán detenidos hasta la siguiente audiencia, programada para el 17 de marzo.

El presidente capturado de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa Cilia Flores asisten a su comparecencia ante los abogados defensores Barry Pollack y Mark Donnelly en el Tribunal de los Estados Unidos Daniel Patrick Moynihan en la ciudad de Nueva York, el 5 de enero de 2026.
La llegada de la pareja al tribunal estuvo marcada por la presencia de manifestantes divididos: algunos protestaban a favor de la captura, mientras que otros exigían la liberación inmediata de Maduro. Durante su salida, Maduro se dirigió a los presentes en español: “Soy el presidente electo. Soy un prisionero de guerra. Seré libre”.
El procedimiento judicial ha intensificado la atención internacional sobre la legalidad de la operación estadounidense y sus repercusiones en la política venezolana, donde la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como líder interina tras lo que el Tribunal Supremo venezolano calificó como un “secuestro”.






