El frío en Sevilla deja a las personas mayores que viven solas en una posición muy vulnerable

Según el Barómetro de Andalucía, el 22,6% de la población andaluza sufre soledad no deseada, un porcentaje superior a la media española Además, el 16,3% vive en soledad crónica, frente al 13,5% nacional, y más del 72% lleva más de dos años en esta situación. Ante estos datos, el cambio de temperaturas en la capital hispalense ha afectado a los mayores que la sufren
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El otoño ya se ha hecho notar en Sevilla. La capital hispalense ha sufrido durante las últimas semanas las consecuencias de un cambio climático poco esperado por los sevillanos.  Reflejo de ello son las abundantes lluvias y tormentas que han dejado alguna que otra inundación, pero lo que todavía no había llegado era el frío.

Durante este último mes, las temperaturas han ido bajando a primeras horas de la mañana y a últimas de la tarde, pero nada que no pudiera soportarse. Lo que ha caído como un jarro de agua fría, nunca mejor dicho, es la bajada brusca de temperaturas que ha entrado esta última semana.

Pero, aunque a todo el mundo le ha afectado con algún que otro virus, enfermedad o refriado, siempre existe un grupo más vulnerable que otro. En esta ocasión, las personas mayores son las más desprotegidas. Se conoce la facilidad que tienen para coger algún que otro catarro o gripe, pero lo que para un joven sería un resfriado común, para ellos puede ser el infierno. “A mí un resfriado me dura más de una semana y tengo que meterme en cama”, confiesa Gracia.

El miedo de las cuidadoras hacia estas enfermedades es más que común. “Hemos vivido muchos episodios de gripe que no han acabado como esperábamos”, reconoce Marta, cuidadora en una residencia.

No hay que desplazarse específicamente a las residencias para sentir el miedo. Muchas familias también sienten el miedo de que sus madres y abuelas cojan algún virus y no puedan superarlo. “Al no estar preparados para el frío, nos coge de improvisto y no sabemos cómo actuar”, expresa Dani con tono de preocupación.

“Mi madre no ha tenido un susto desde la pandemia, pero el COVID nos abrió los ojos y nos puso alerta”, reconocía. Como él, son muchos los familiares que ante estas rachas de frío están alerta ante cualquier situación que pueda poner en peligro la salud de sus mayores.

El frío en soledad

Sin embargo, hay otras personas que no tienen la suerte de contar con personas a su cuidado. Estas personas, desafortunadamente, sufren soledad no deseada y cada vez es más común en el día a día. Según el Barómetro de Andalucía, el 22,6% de la población andaluza sufre soledad no deseada, un porcentaje superior a la media española. Además, el 16,3% vive en soledad crónica, frente al 13,5% nacional, y más del 72% lleva más de dos años en esta situación. Para estas personas, coger alguna de estas enfermedades puede ser casi letal.

Para ello, existen muchas asociaciones que se encargan de intentar que esto ocurra. Que ninguna persona se sienta sola. Que siempre haya alguien para hacerle compañía y ayudarla en todo lo que necesite. Algunas de estas son: Cruz Roja, Cáritas, Fundación Doña María (FUNDOMAR), DomusVi, CONFEMAC, Centro de Humanización de la Salud (Camilos), AECC, San Juan de Dios, Teléfono de la Esperanza, New Health, Fundación Amigos de los Mayores, FOAM, entre muchas otras.

Además, el Ayuntamiento de Sevilla también ha puesto en marcha un convenio con la Asociación CREA para el proyecto ‘Contigo Sevilla’, dotado con 30 000 euros. Esta iniciativa combina acompañamiento telefónico regular con dinamización de grupos de apoyo y actividades de ocio y tiempo libre, con un objetivo de 110 personas mayores beneficiarias y especial atención a los distritos Este-Alcosa-Torreblanca y San Pablo.

Con estas acciones se refleja que Sevilla es una ciudad que apuesta por estas iniciativas para cuidar a las personas mayores, ya que las considera una parte fundamental de la sociedad, pero aún queda mucho que hacer.

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