Opinión: ¿La peor noche electoral de la BBC?

La pluma discreta de Huw Edwards lleva a los espectadores de la BBC a añorar a David Dimbleby la noche en la que Boris Johnson triunfó y el líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, debió dimitir.
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Huw Edwards en el plató del especial elecciones de la BBC. Foto: Huw Edwards

Solía estar David Dimbleby, cinco minutos antes de las diez de la noche, delante de la cámara. No siempre, solo algunos jueves. Si ese jueves comparecía a aquella hora, es que aquel jueves las urnas estaban a punto de cerrar. El jueves, las mesas electorales abrieron y luego cerraron, pero nadie sabía donde estaba el legendario Dimbleby.

La noche de la victoria aplastante del líder conservador, Boris Johnson, que dejó en pañales y sin cargo al cabeza de lista del partido laborista, Jeremy Corbyn, David Dimbleby no apareció en la pantalla del primer canal de la BBC. Se ha jubilado.

Así que un serio Huw Edwards compareció ante los espectadores de la cadena de televisión más prestigiosa del mundo. Para esta ocasión, se dejaron atrás los decorados majestuosos, llenos de pantallas gigantes y segundos pisos, y se apostó por un decorado virtual, en el que le acompañaron los veteranos Laura Kuenssberg y Andrew Neil, responsables de la información política en el canal.

La soltura con la que Dimbleby llevaba a sus espaldas el maratónico especial, que comienza poco antes del cierre de urnas, fijado a las diez de la noche, y acaba bien entrada la mañana, no apareció en un solemne Edwards, más acostumbrado al reposado informativo de prime time que presenta, el más visto de todo el país, que al vértigo del cambio político, precipitado ante unos resultados que no todos esperaban.

La pluma serena de Edwards, brillante en el relato de la información cotidiana, no contagió a espectadores ávidos de tensión informativa y riesgo descontrolado. Fue un especial tranquilo, más institucional, que no reflejó el estado de ánimo de una ciudadanía que aún digiere la contundente victoria del popular primer ministro, decidido a aplicar su acuerdo del Brexit antes de que acabe enero, confiado en que cuenta con el apoyo de la mayoría del parlamento.

No gustó que la BBC, cuyos medios son abundantes, se perdiera momentos claves de la tensa noche, como el momento en el que parlamentarios históricos perdían su escaño, víctimas de la democracia. La falta de reflejo no se tradujo en el cambio de canal, ya que, una vez más, la cadena lideró ampliamente la cobertura y se impuso al resto de ofertas.

Muchos podrán pensar moderno que la cadena saque a su majestuosa plaza, la que antecede a la entrada del New Broadcasting House, en pleno centro londinense, un panel de madera que refleja los resultados en cada circunscripción. Pero, sin embargo, en Reino Unido consideran que esta sección está anticuada. La verdad, ver a la presentadora Sophie Raworth cambiar los paneles mientras sufría los estragos de la fuerte lluvia, producía un cierto desasosiego.

Así transcurrió una noche electoral, oscura como el decorado, en la BBC. Mientras tanto, en Sky News todo fluía. El canal de noticias, habituado a perder el pulso de las noches electorales, decidió cambiar a su equipo de presentadores. Dermot Murnaghan, estrella del prime time del canal, estuvo ayudado por la jefa de política, Beth Rigby. En los comentarios se mantuvo un firme John Bercow, conocido por trabajar como speaker en la Cámara de los Comunes, que aportó sus amplios conocimientos al desarrollo del programa.

Todo parecía perfectamente cuidado en el escenario elegido para el programa, que no era un estudio al uso, sino que se trataba del vestíbulo del canal. Este improvisado plató televisivo contó con unas escaleras y un árbol de navidad como fondo. Los espectadores alabaron esta cobertura, mucho más lograda que la de la BBC, y que recordaba a los logros de la cadena pública en años anteriores.