Las cenas de empresa: la forma de empezar la Navidad

Al comienzo de diciembre siempre hay alguien que comienza diciendo "¿qué día hacemos la cena?" Sabiendo cómo empieza pero no cómo acaba
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La llegada del mes de diciembre significa muchas cosas, es el mes que marca la última etapa del año y es el mes cuando se recuerda la popular frase de la aclamada serie de televisión ‘Juego de Tronos’: se acerca el invierno. Asimismo, con ello trae la festividad más esperada y querida por la mayoría de las personas, la Navidad.

Son las semanas en que la celebración de una cena o comida elaborada en una de las fechas indicadas se convierte en una excusa para lo realmente esperado, que sería pasar tiempo de calidad con los seres queridos, ya sean amigos o familiares. Y es que durante esas semanas no solo se celebran la cena de Nochebuena o Nochevieja, sino que también se erige como las vacaciones en las que estas cenas se convierten en lo cotidiano y se enumeran en una lista casi interminable.

Cuando la frase estrella es “hacedme bizum”

Una de estas celebraciones podría ser la del fin del cuatrimestre. Una quedada con los compañeros que juntos han podido superar la mitad de un curso académico universitario y como no podría ser de otra manera, toca celebrarlo. Al haber seleccionado el lugar donde cenar y, lo que podría ser perfectamente un pecado de juventud, tocaba sentarse en la parte de fuera aunque como bien se ha dicho anteriormente, se acerca el invierno.

Una vez sentado cada participante sabe que la celebración no insta a mirar precios y como no puede ser de otra manera, en esa mesa nadie va a reparar en el precio hasta que un valiente sea el que se disponga a pagar y a decir el icónico “hacedme bizum”. Son las horas en las que beber cualquier tipo de bebida se convierte en algo obligado debido a la cantidad de conversaciones paralelas que va a haber, no por puro ocio.

La primera de muchas

Este tipo de cenas solo puede terminar de una manera: tomando una copa, que luego nunca es una sola, para poner la guinda al pastel. La primera del dispendio que supone las vacaciones navideñas, aunque en su defensa hay que decir que ninguna asistente a estas cenas o comidas acude por obligación y ninguno de ellos tiene el objetivo de no pasarlo de la mejor forma posible.

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