Madagascar: “una generación para la cual el silencio y la resiliencia ya no son opciones”

Miles de manifestantes en las calles de Ambohijatobo (Madagascar) | Foto: cuenta Instagram (decouvrons_decryptons)
Mientras el mundo se debate en una “parcial solidaridad” hacia conflictos como el de Palestina e Israel, la doble moral y el principio de la selección de información global, que parece solo mostrar interés en guerras que han sido concienzudamente politizadas, hacen a los ciudadanos girar la cabeza o ignorar las situaciones extremas de otros países. Es completamente lícito luchar a favor de los derechos gazatíes y llamar genocidio a algo que realmente lo es, de eso no cabe ninguna duda. Pero la masa “cooperativa” (aquella que vela por los intereses de los débiles según el conflicto que más se transmita por los telediarios), parece haberle perdido el foco a Ucrania, parece haber olvidado los gobiernos opresivos de millones de países, igual que parece no reparar en que, en muchas naciones, los jóvenes están alzando la voz en busca de derechos y libertades civiles.
Ya hablé sobre Nepal; un conflicto que aseguré que no se iba a quedar allí, que traspasaría fronteras y haría frente a la corrupción de los gobiernos que se creen por encima de los derechos civiles. Pues, una vez más, el mundo, y la historia, vuelven a ser cíclicos. Como me gusta decir: todo sucede una y otra vez, hasta que eres lo suficientemente consciente como para frenarlo.
Pues bien, la revolución (pacífica) ha vuelto a estallar, pero parece que ningún medio está dispuesto a lanzarse a hablar sobre el tema pues, al fin y al cabo, no es la información lo que da de comer sino la repercusión de esta.
La semana pasada, tras la publicación de un artículo opinión en el que redacté el nombrado problema de Nepal, un amigo, y antiguo compañero del colegio, me escribió para informarme sobre el conflicto que acaece en una isla del índico en la que estuvo viviendo durante más de un año: Madagascar.
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El caso de Madagascar (contexto)
El miércoles 24 de septiembre, mi amigo (Álvaro Vila) me envió un mensaje en el que comentaba algo parecido a: “En Madagascar este jueves van a hacer una manifestación grande. Intentando imitar a la de Nepal… Mis amigos de allí no paran de subir cosas”. Si no recuerdo mal, le respondí algo como «Perfecto, pues voy a buscar información e intentaré escribir algo» (con mucho menos formalismo, por supuesto) y su respuesta fue la que encendió la mecha. “Sí, porque no hay mucha información de ello. En Nepal supongo que saldría en las noticias por la que se lió, pero si consigues algo antes de que vaya a más (que no pasaría nada si llegan a ir a más porque realmente lo necesitan) estaría de lujo”.
Sinceramente, la búsqueda en detalle de contexto al respecto del tema fue un tanto ardua. Pues la información que los medios exponían era de una absoluta uniformidad. Ninguna se oponía ni hablaba mal del asunto, no existen críticas, ni artículos de opinión. Ni siquiera se hablaba de la problemática del país en concreto (más adelante, comparto dos titulares de medios oficiales africanos en los que se expone un escándalo presidencial tratado con la mayor indiferencia).
Gracias al contacto que mantuve con cuentas anónimas del movimiento, di con una gran variedad de opiniones dentro de las redes (nada comparado con el angosto desierto de opinión que se extiende en los medios) y, con ellas, pude toparme con el origen del conflicto.
Esto es lo que posteaba una de las cuentas más reconocidas del movimiento (gen_z_madagascar), dirigido a los cuerpos nacionales de defensa del Estado:
“Vous êtes nos frères, nos voisins, et vos familles sont les nôtres.
Nous respectons votre devoir d’exécuter les ordres qui vous sont imposés.
Mais ce jeudi, nous nous retrouverons face à face : nous viendrons revendiquer nos droits, et vous serez chargés de nous en empêcher.
Pourtant, nous devrions marcher ensemble, côte à côte, car nous partageons la même terre, les mêmes espoirs et les mêmes souffrances. Malheureusement, on cherche à nous dresser les uns contre les autres, pour servir les intérêts de quelques-uns, avides d’argent et de pouvoir.
Nous espérons qu’un jour nous pourrons redevenir alliés, unis pour l’avenir de notre pays. Mais, d’ici là, n’oubliez jamais : les véritables ennemis de la Nation, ceux qui appauvrissent et divisent notre peuple, ne sont pas en face de vous dans la rue… ils sont ailleurs.”
(“Ustedes son nuestros hermanos, nuestros vecinos, y sus familias son también las nuestras. Respetamos su deber de ejecutar las órdenes que se les imponen.
Pero este jueves, nos encontraremos cara a cara: nosotros vendremos a reclamar nuestros derechos, y ustedes serán los encargados de impedirnos hacerlo.
Sin embargo, deberíamos marchar juntos, codo con codo, porque compartimos la misma tierra, las mismas esperanzas y los mismos sufrimientos. Desgraciadamente, se busca enfrentarnos los unos contra los otros, para servir a los intereses de unos pocos, ávidos de dinero y de poder.
Esperamos que algún día podamos volver a ser aliados, unidos por el futuro de nuestro país. Pero, hasta entonces, nunca lo olviden: los verdaderos enemigos de la Nación, aquellos que empobrecen y dividen a nuestro pueblo, no están frente a ustedes en la calle… están en otro lugar.”)
Tras esto, una de las cuentas (que ejerce una fuerza anónima) con la que hablé, me proporcionó una serie de ejemplos de prensa en los que se hablaba de diversos escándalos gubernamentales.
Destacando los más reclamados por la opinión popular, expongo el caso de Romy Andrianarisoa, jefa del gabinete presidencial, que, junto a un cómplice, fue detenida en Londres por exigir sobornos a cambio de licencias para trabajadores de una de las empresas de extracción de piedras preciosas más trascendentes del continente (Gemfields). El presidente, ante el revuelo montado, la relegó de sus funciones, pero siguió sin dar declaraciones de su huida a Londres. Este viaje fue amparado bajo el velo de un viaje gubernamental. Cabe recordar que Madagascar es conocida como el 142º país (de 180) con mayor transparencia en temas de Corrupción Estatal, es decir, es de los que más comete y de los que menos lo muestra.
Otro de los casos relevantes tiene que ver con la apropiación indebida de fondos públicos por parte del gobierno central. En 2017, Ravo Ramosamanana, que ostentaba un cargo gubernamental, denunció públicamente la fraudulenta reforma de un centro hospitalario. En el cual, se destinó una cantidad de aproximadamente 200.000 dólares (al cambio) para pintar la fachada del edificio, mientras que, según denuncia Ramosamanana, “eran más necesarios otros equipos de atención médica primaria”. Además, alegó el uso de cheques falsos con cantidades desproporcionadas de dinero los cuales se negó a firmar en varias ocasiones. En 2021, el Tribunal Penal de Antananarivo le impuso una multa de 260 dólares por “injuria y difamación”.
A esto se le suman otros escándalos similares derivados del sector inmobiliario, donde el gobierno también se empeñó en sacar tajada.
El último de los casos que más me impactó fue el de Rakotomamonjy Patrick, un coronel del Ejército, director de un hospital militar, que denunció “el control absoluto de una red mafiosa sobre el estado malgache, liderada por el oligarca Mamy Ravatomanga. En el testimonio denuncia una serie de prácticas mafiosas donde destapa a diferentes ministerios y cargos gubernamentales trascendentes que operan bajo el control de una organización ilícita incrustada en el partido de gobierno.
A esto se le suma el corte en el suministro de agua, los cortes de electricidad y el empobrecimiento mayoritario del bruto de la población, la cual tiene que buscar emigrar por un futuro en mejores condiciones.
Este es el comunicado de prensa que se publica a raíz de la manifestación convocada por los jóvenes (mensaje traducido del francés):
Comunicado de prensa
Antananarivo, 24 de septiembre de 2025
La juventud malgache se levanta por la justicia y la dignidad.
Se prevé una movilización histórica el 25 de septiembre.
Mañana, jueves 25 de septiembre de 2025, la juventud malgache, en particular la generación Z, convoca a una movilización nacional. Esta iniciativa, sin precedentes por su magnitud, tiene como objetivo denunciar los abusos que llevan años asolando Madagascar:
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La corrupción sistémica en el seno de las instituciones.
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Los abusos de poder del gobierno.
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La pobreza extrema; que afecta a gran parte de la población.
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Los cortes de electricidad constantes y la falta de acceso al agua potable.
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El deterioro de las condiciones de vida que empuja a la juventud a reclamar un futuro mejor.
Este movimiento quiere ser pacífico y ciudadano. Los jóvenes malgaches reivindican su derecho a vivir en un país más justo, más transparente y más abierto a las perspectivas de futuro.
Si la movilización genera una gran esperanza, también va acompañada de una preocupación importante. El gobierno malgache ha demostrado en el pasado su voluntad de reprimir cualquier protesta social o política.
Los riesgos son claros:
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Uso desproporcionado de las fuerzas del orden.
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Arrestos arbitrarios.
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Persecuciones y, en el peor de los casos, pérdidas humanas.
En un país donde la libertad de prensa ya está debilitada y donde la información circula con dificultad, los jóvenes son plenamente conscientes de que esta movilización puede ser sofocada y que la violencia puede reemplazar al diálogo.
La juventud malgache desea que esta movilización del 25 de septiembre se escuche más allá de las fronteras de Madagascar. La visibilidad internacional es crucial para:
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Proteger a los manifestantes contra una represión brutal.
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Alertar a la opinión pública mundial sobre la gravedad de la situación.
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Presionar a las autoridades para que entablen un verdadero diálogo en lugar de recurrir a la violencia.
Uno de los símbolos de esta movilización será la bandera del Jolly Roger, inspirada en el universo de One Piece, que será izada como un emblema de libertad y resistencia.
Queremos ser escuchados. Queremos que el mundo sepa lo que estamos viviendo. Esta lucha es la de una generación que rechaza la resignación. Hacemos un llamado a la comunidad internacional y a los medios de comunicación para que transmitan nuestra voz, nos apoyen y no nos abandonen frente a los abusos del gobierno.
GENERACIÓN Z MADAGASCAR
Por esto se puede afirmar que el movimiento Gen Z es, en cuanto ideología, muy similar al que se desencadenó en Nepal hace unas semanas. Muchos de los jóvenes; vivaces, esperanzados, con inconformidad ante los abusos, rebeldes y libres, se echan a la calle y reclaman como lo hicieron entonces en el continente vecino.
Está más que claro que esto no se quedará en Madagascar, que no murió en Nepal. Esto lleva siendo así toda la historia y ahora los jóvenes tienen un arma que no tenían antes, la difusión en la red.

Patrullas de la milicia de élite malgache en las calles de Ambohijatovo | Foto: Instagram cuenta (decouvrons_decryptons)
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El caso de Madagascar (la lucha de “Gen Z”)
“Las fuerzas del orden nos violentan como si no tuvieran los mismos problemas que nosotros; si se pusieran de nuestro lado, todo estaría resuelto, pero están cegados por el dinero”
-Manifestante anónimo-
Así titularía yo mi experiencia con el tema “Madagascar”, una carrera constante hacia la libertad, una lucha sin descanso por la obtención de una opinión pública sin censura y un aplastamiento constante de un gobierno institucionalmente conflictivo, corrupto y cambiante. ¿Mi solución? La titularía: desobediencia civil. Ellos la han titulado: Gen Z.

Despliegue militar multitudinario en las calles de Antananarivo| Foto: Instagram cuenta (decouvrons_decryptons)
Pero, ¿qué es el Gen Z Madagascar? Ellos lo explican mejor que yo:
“Le mouvement Gen Z est un mouvement global de jeunes nés avec Internet et marqués par les crises économiques, politiques, climatiques et même sanitaires qui dénoncent et revendiquent leurs droits grâce à un activisme combinant mobilisation de rue et mobilisation numérique.
Gen Z Madagascar est un collectif anonyme issu de ce mouvement, créé pour ouvrir la voix, unir la jeunesse malgache et réclamer des droits fondamentaux : l’accès à l’électricité et à l’eau potable, à l’éducation, aux soins de santé, la liberté d’expression mais aussi dénoncer l’insécurité qui ne va qu’en s’aggravant ces dernières années, la corruption et les différentes méthodes d’intimidations utilisées à l’encontre de ceux qui osent s’exprimer.
En bref, une génération pour qui le silence et la résilience ne sont plus des options.”
(“El movimiento Gen Z es un movimiento global de jóvenes nacidos con Internet y marcados por crisis económicas, políticas, climáticas e incluso sanitarias, que denuncian y reclaman sus derechos mediante un activismo que combina la movilización en las calles con la movilización digital.
Gen Z Madagascar es un colectivo anónimo surgido de este movimiento, creado para alzar la voz, unir a la juventud malgache y reclamar derechos fundamentales: acceso a la electricidad y al agua potable, a la educación, a la atención sanitaria, la libertad de expresión, pero también denunciar la inseguridad que no ha hecho más que empeorar en los últimos años, la corrupción y los diferentes métodos de intimidación utilizados contra quienes se atreven a expresarse.
En resumen, una generación para la cual el silencio y la resiliencia ya no son opciones.”)
-Créatrice de contenu engagée (creador de contenido comprometido)
-Calamity Studio-
¿Cómo surgió el colectivo?
“Comme dans beaucoup de pays où la liberté d’expression est restreinte, les malgaches utilisent énormément les réseaux réseaux pour exposer leurs opinions politiques, parfois même en tournant le pouvoir à la dérision. Si Facebook est la plateforme la plus utilisée à Madagascar, TikTok aussi a commencé à prendre de l’ampleur surtout auprès des jeunes dont certains ont commencé à créer des comptes anonymes, par peur de représailles, pour critiquer ouvertement le pouvoir mais ça restait quelque chose de très virtuel.
Cependant, après les mouvement de la génération Z observés en Indonésie ou encore au Népal, des discussions tournant autour de ces évènements ont commencé à prendre une place importante sur les réseaux sociaux et ont fini par nourrir l’espoir d’une délivrance, d’une liberté possible pour le peuple malgache et ça, ça passe inévitablement par l’action.
Alors ces comptes anonymes, avec la crainte qui rien ne bouge si on restait uniquement sur la publication de vidéos, ont peu à peu réussi à regrouper des jeunes, de plus en plus nombreux et déterminés pour défendre leurs droits en se servant, à l’image du mouvement Népalais, de plateformes comme Telegram et Discord pour échanger des idées. Par la suite, des comptes Instagram, TikTok et Facebook ont été créés pour diffuser les messages, les revendications et, accessoirement, agrandir la communauté.”
(“Como en muchos países donde la libertad de expresión está restringida, los malgaches utilizan enormemente las redes sociales para exponer sus opiniones políticas, a veces incluso ridiculizando al poder. Si bien Facebook es la plataforma más utilizada en Madagascar, TikTok también ha comenzado a ganar importancia, sobre todo entre los jóvenes, algunos de los cuales empezaron a crear cuentas anónimas —por miedo a represalias— para criticar abiertamente al poder, aunque esto seguía siendo algo muy virtual.
Sin embargo, después de los movimientos de la generación Z observados en Indonesia o Nepal, las discusiones en torno a estos eventos comenzaron a ocupar un lugar importante en las redes sociales y terminaron por alimentar la esperanza de una liberación, de una libertad posible para el pueblo malgache. Y eso pasa, inevitablemente, por la acción.
Así, esas cuentas anónimas, con el temor de que nada cambiara si se quedaban únicamente en publicar videos, poco a poco consiguieron reunir a jóvenes cada vez más numerosos y decididos a defender sus derechos. Inspirándose en el movimiento nepalí, comenzaron a usar plataformas como Telegram y Discord para intercambiar ideas. Posteriormente, se crearon cuentas de Instagram, TikTok y Facebook para difundir mensajes, reivindicaciones y, de paso, ampliar la comunidad.”)
-Créatrice de contenu engagée (creador de contenido comprometido)
-Calamity Studio-
Este testimonio en el que se refiere que adoptaron las medidas que asimilaron otros jóvenes en Indonesia o Nepal, deja en evidencia el poderoso poder de las redes; cadenas de influencia que llevan mensajes (en este caso liberadores) de un punto a otro, derrocando y/o esquivando así, las opresiones y corruptelas de sus respectivos Estados.
Quizás Orwell tenía razón cuando escribió:
“La esperanza está en los proles”
George Orwell, 1984 (1949)
Quizás aquellos proles a los que Orwell describió como individuos sin conciencia, de la más baja escala social, sin aspiraciones,… Son los mismos que ahora despiertan reencarnados en jóvenes con aspiraciones y con ganas de cambiar las cosas. Quizá estos proles (a los que me resultaría más acertado llamar jóvenes del Gen Z), empiecen a parecerse más a los rebeldes que expone Camus:
“¿Qué es un rebelde? Alguien que dice no”
Albert Camus, El hombre rebelde (1951)
¿Cómo fue creciendo el movimiento?
“Lorsque tous les comptes ont été mis en place, de par la mobilisation des internautes qui se rendent compte qu’ils ne sont pas seuls dans leurs peines, leur colère, pas seuls à vouloir changer les choses mais également le relais et le soutien de la diaspora malgache qui bénéficie d’une liberté d’expression moins restreinte, les adhérents à la cause se sont vus grimpés considérablement.
Parallèlement, des actions plus concrètes, sur le terrain, ont émergé notamment une revendication menée par deux conseillers municipaux, Alban Rakotoarisoa et Clémence Raharinirina, contre les coupures d’eau et les délestages à répétition dans le quartier d’Anosy le 18 septembre; des habitant de certains quartiers, appelés les « fokontany », qui ont également commencé à manifester leur mécontentement ont confirmé cette volonté d’agir qui dépassait maintenant le virtuel.
Comme un effet boule de neige, les expressions comme « Népalisation », « Demain Népal loin » (jeu de mots combinant « Demain n’est pas loin » et le mouvement Népalais qui semblait imminent) ont enflammé les réseaux sociaux. Il n’était plus question de simples discussions/débats virtuels mais d’un combat bien réel et palpable.
Ainsi, sur Facebook comme sur Instagram et TikTok, beaucoup ont rejoint, partagé et soutenu le mouvement. C’était comme un cri longtemps réprimé qui commençait à se libérer, une lumière perçue malgré le noir dans lequel on plongeait les malgaches.”
(“Cuando todos los perfiles estuvieron en funcionamiento, gracias a la movilización de los internautas, que se dieron cuenta de que no estaban solos en su dolor y en su indignación, ni tampoco en su deseo de cambiar las cosas, y al apoyo de la diáspora malgache, que goza de una libertad de expresión menos restringida, los adherentes a la causa aumentaron considerablemente.
Paralelamente, surgieron acciones más concretas sobre el terreno, en particular una protesta encabezada por dos concejales municipales, Alban Rakotoarisoa y Clémence Raharinirina, contra los cortes de agua y los apagones repetidos en el barrio de Anosy el 18 de septiembre; asimismo, los habitantes de ciertos barrios, llamados fokontany, que también comenzaron a manifestar su descontento, confirmaron esta voluntad de actuar que ya trascendía lo virtual.
Como un efecto bola de nieve, expresiones como “Nepalización” o “Demain Népal loin” (juego de palabras entre “Mañana no está lejos” y el movimiento nepalí, que parecía inminente) incendiaron las redes sociales. Ya no se trataba de simples debates o discusiones virtuales, sino de una lucha real y palpable.
Así, en Facebook, Instagram y TikTok, muchos se unieron, compartieron y apoyaron el movimiento. Era como un grito largamente reprimido que comenzaba a liberarse, una luz percibida pese a la oscuridad en la que se sumía a los malgaches.”)
-Créatrice de contenu engagée (creador de contenido comprometido)
-Calamity Studio-
“On réclame juste nos droits fondamentaux et pouvoir étudier comme les enfants de ces p*tains de dirigeants.”
(“Solo reclamamos nuestros derechos fundamentales y poder estudiar como los hijos de esos malditos dirigentes.”)
-Manifestante anónimo-
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Respuesta gubernamental ante las protestas
Los movimientos del gobierno, en cuanto a los escándalos y la respuesta popular, no han conseguido satisfacer al núcleo de la opinión pública que se aglomera en las calles pidiendo una política digna.
Una de las primeras respuestas de Andry Rajoelina ha sido destituir al Ministro de Energía (ministre de l’Énergie) ante las protestas por los incesantes cambios de luz. Los manifestantes muestran inconformidad ante esto refiriéndose al movimiento presidencial como una “destitución express” y la crítica diciendo: “En lugar de dar verdadera respuestas repuestos estructurales, como revisión del presupuesto del Estado o un cónclave de expertos, la Presidencia se apresura a destituir al ministro para calmar las tensiones” («Au lieu d’adresser de vraies réponses structurelles (révision du budget de l’État, conclave d’experts,…), la Présidence s’empresse de limoger le ministre de l’Énergie pour calmer les tensions»)
El pueblo malgache denuncia, también, la “intimidación” por parte de la Embajada de Madagascar en Francia. La acusa de lo siguiente: “El gobierno no es bueno cuestionándose a sí mismo. En lugar de dialogar con las demandas de la diáspora, la Embajada se apresura a redactar un memorando solicitando la extradición de los denunciantes (una estrategia para infundir miedo entre los activistas de la diáspora que ejercen su libertad de expresión).” (Le gouvernement n’est pas fort en remise en question. Au lieu d’établir un dialogue avec les revendications de la diaspora, l’Ambassade s’empresse de rédiger une note pour demande d’extradition de lanceur.euses d’alerte. «Une stratégie pour encourager la peur chez les militant.e.s de la diaspora qui usent de leur liberté d’expression»).

El Presidente de Madagascar, Andry Rajoelina| Foto: Andry Rajoelina en redes sociales
El descontento aumentó con la publicación de dos discursos publicados por Andry Rajoelina, en los que desacredita y condena las revueltas por ser “agresivas”:
Alegato presidencial 25/09/2025 vía redes sociales
“Ante los acontecimientos que han provocado saqueos y la destrucción de bienes de numerosas personas y empresas, condeno enérgicamente estos actos de devastación y el afán de arruinar el país. La división y el odio no son soluciones. Los conflictos sólo conducen a la destrucción, y nadie se beneficia excepto quienes solo piensan en sus propios intereses. Tenemos la capacidad de reparar y reconstruir. Deseo a todos los heridos una pronta recuperación y hago un llamamiento al pueblo malgache para que mantenga la calma.”
Alegato presidencial 26/09/2025 vía vídeo
“Condeno las acusaciones que han provocado saqueos y destrucción de empresas y propiedad privada. Hemos visto a políticos incitando abiertamente a la guerra y planeando en redes sociales sembrar disturbios.”
Los ciudadanos critican al presidente por ejercer una manipulación de su imagen en los vídeos difundidos: “Afirma no haber dormido, lleva la misma ropa que el día anterior, la luz resalta sus ojeras,…).
Como “la gota que colma el vaso”, hay varios vídeos y denuncias civiles que aseguran una brutalidad policial y militar sin parangón; atacando a manifestantes indefensos con armas de fuego y arrestando de forma masiva a los manifestantes para soltarlos (a algunos), de inmediato, cuando descubren su influencia nacional.
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Anexo: libertades de prensa
La historia malgache es extrema y, por consiguiente, reúne los ingredientes necesarios para que los jóvenes no puedan resistir ni un segundo más al gobierno que les pisa el gaznate frecuentemente. Informes como el de Reporteros sin Fronteras son devastadores.
En ellos, se habla de la libertad de prensa en cada país (uno de los muchísimos conceptos que se denuncian del gobierno malgache), mostrando un mapa del mundo en el que se establece una clasificación que conduce de “buena situación” a “situación muy grave”. En el primer apartado se ven países de Europa, como Noruega o Suecia, y, en la última posición aparecen naciones como Vietnam o Siria.
En esta clasificación (de 2024 y del mismo informe mostrado anteriormente), Madagascar ostenta el puesto 100, es decir, es un país con una libertad de prensa en una “situación difícil”.
Este es un patrón que se repite con frecuencia, en estados con tasas de corrupción y desestabilidad gubernamental elevada. En los que el poder siempre hará lo posible para tener el control, para afianzarse en la clase alta de la sociedad. Para ello es capaz de callar voces de cualquier forma posible y suprimir la libertad de prensa es un buen método para esto.
Haciendo este reportaje, me he topado con varios testigos reticentes a dar su identidad por miedo a represalias del gobierno.
Por desgracia, Madagascar no es un caso aislado. Puede verse también el caso de Nepal, en el que el gobierno censuró 26 redes sociales por miedo a que la opinión pública cargara contra sus excesos. Incluso aquí, en España (salvando las distancias) se pueden ver casos comparativos, como cuando los manifestantes del 15M denunciaron una mala cobertura de los medios públicos.
Por suerte, las redes sociales y la globalización, han conseguido dar voz a esta revolución joven, llegando hasta mis oídos y ¿por qué no? Al de muchas otras personas. Sin visibilidad, sin voz y sin opinión las luchas de estado no se alejan de enfrentamientos pseudo-medievales entre señores y vasallos, y ya no vivimos en un mundo así.
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Anexo: Su pasado colonial e historia
Los antecedentes a los gobiernos inestables de muchos de los países que los presentan suelen ser siempre los mismos; un pasado de conflictos internos sin resolver.
En el caso de Madagascar, el pasado colonial es una de las lacras que aún les persigue. En las postrimerías del siglo XIX, cuando las superpotencias Europeas se dividían el control de África, Francia consiguió derrocar al reino de Merina (quien controlaba gran parte de la isla) y consiguió conquistar el territorio para 1896. El dominio por parte del invasor colonial sería patente hasta la primera mitad del siglo XX, en concreto, hasta el año 1947. Fue entonces cuando se produce la primera insurrección con sentido nacionalista contra la administración francesa, a la que siguieron un duro proceso de descolonización y una gran represión por parte de Francia.
Para el año 1960, la isla de Madagascar se proclama oficialmente independiente, aunque su gobierno, en especial el de su primer presidente Philibert Tsiranana, siguieron muy arraigados a la política francesa.
En 1972, tras unas revueltas sociales ocasionadas por una incipiente crisis política que empezaba a minar los intereses del país, Tsiranana cesa de sus funciones gubernamentales y se convoca un referéndum en el que Gabriel Ramanantsoa acoge las riendas del poder.
La figura política de Ramanantsoa no se mantendría mucho tiempo en el poder. La inestabilidad del gobierno y las consecuentes y violentas insurrecciones militares, llevarían al país a conformar un nuevo referéndum y consagrar la Constitución de 1975. En la cual se reconoció a Madagascar como una República Democrática, con carácter nacionalista y muy cercana al modelo socialista. En este año, surge la figura política de Didier Ratsiraka, quien gobernaría el país de 1975 a 1991 (aunque con conflictos internacionales que lo alejaron del gobierno intermitentemente durante esos años). Los conflictos internos y las dificultades, tanto políticas como económicas, no dejaron de cesar en el país, que seguía tambaleándose por un pasado colonial y por un gobierno voluble, aunque sostenido por un sentimiento civil y nacional muy arraigado.
Un nuevo conflicto lleva a consagrar la Tercera República, con Albert Zafy a la cabeza, aunque este sería destituido mediante un juicio en 1996. Tras un lustro de caos político, en los dos primeros años del siglo XXI, Didier Ratsiraka y Mark Ravalomanana disputaron las elecciones presidenciales con enfrentamientos agresivos y asolando la capital del país. Finalmente, en 2002, Ravalomanana vence y se instaura una época transitiva pero con un fuerte poder presidencial.
En el año 2009, y tras un gobierno cambiante, entra en escena Andry Rajoelina quien, tras un golpe de estado sustentado por el grueso del ejército, asume el poder e interpone una Alta Autoridad de Transición. Esto, más una crisis económica derivada del golpe de estado, lleva a Madagascar al ostracismo mundial durante largos años.
Tras una recuperación democrática en 2014 (con Rajaonarimampianina a la cabeza), Rajoelina vuelve a ser reelegido en 2019 y, tras su gobierno, en 2023 alcanza de nuevo el poder pero, esta vez, bajo unas acusaciones por la oposición de alterar el resultado de las votaciones. La prensa lo respaldó entonces con titulares internacional como estos:
“Madagascar: Rajoelina’s re-election amid opposition boycotts and skepticism”
“Madagascar: La reelección de Rajoelina en medio del boicot y el escepticismo de la oposición”
Noticia: AfricaNews | 14/11/2023
(aunque su última actualización fue el 13/08/2024)
“Madagascar: Electoral ‘Manipulation’ – Madagascar’s Opposition Asks for French Intervention”
“Madagascar: ‘Manipulación’ Electoral – La Oposición de Madagascar Pide la Intervención Francesa”
Noticia: allAfrica | 06/11/2023
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Conclusiones finales
El periodista, al abrir sus redes y comenzar a ver a los medios hablando de diferentes noticias, tiene una visión general de lo que la sociedad, el mundo en general, percibe de ella misma. Puede ver (independientemente del medio que consuma en ese momento) qué piensa cada uno, qué temas son trascendentes, cómo se forma la opinión pública y por qué lo hace de ese determinado modo. Dedicarse a eso todos los días es como observar las inquietudes personales del individuo (como individuo y como masa de individuos) aún sin conocer su vida. Saber que cuando se sienta en la mesa a comer, que cuando se relaciona con sus amigos, es muy posible que los temas que se mueven en la profesión estén entre sus principales conversaciones. Eso es, sin duda, una de las mejores cosas de informar. Pero es insustancialmente insuficiente.
Lo que realmente diferencia, agrupa, auna y consolida la profesión es dar voz. Informar de aquello que nadie sabe. Eso que todo el mundo ignora y que, si no es por profesionales como los periodistas, nunca estará en ninguna conversación. Ese es el verdadero mérito del trabajo comunicativo.
Escribiendo este reportaje me he dado cuenta de la importancia de tener siempre la palabra “no” en los labios. No como una simple rebeldía común, sino como un gesto de amor propio o comunitario, como un signo de denuncia literaria ante un yugo que te somete o te incomoda. El “no” es de valientes y, aunque estos valientes actúen en las sombras, siempre tienen que tener un “no” a mano.
De Madagascar y de la resiliencia de sus héroes anónimos he aprendido que un pueblo es capaz de resistir los peores extremos, de sufrir los peores designios o de romperse y fragmentarse en mil pedazos, pero siempre tiene la fuerza necesaria para resurgir. Es esa la fuerza mayor del ser humano; unificar ideas y levantarse ante un bien superior, combatir en el fragor del conflicto por una sola palabra: libertad.
A los malgaches les digo, citando a un perseguidor de los derechos como era Henry Thoreau: “Nunca habrá un Estado realmente libre e ilustrado hasta que el Estado reconozca al individuo como un poder superior e independiente…”. Y remito esta frase a todos esas personas que viven momentos de opresión civil, que ven la injusticia en los suyos, en su gobierno. Para que echen mano de este concepto cuando realmente lo necesiten.
Con sinceridad, no he encontrado las palabras adecuadas para darle fin a este reportaje. Pero he reparado en que no soy yo el protagonista de esta historia, sino que son ellos. Por esto, cito un mensaje con el que me desperté hoy y que pertenece a una de esas cuentas anónimas malgaches que luchan por la libertad de su pueblo:
“Le problème du peuple Malagasy, c’est qu’il veut toujours être guidé par une seule personne.
Beaucoup demandent à la Génération Z d’avoir un leader. Mais le vrai problème, ce n’est pas nous, c’est cette idée que tout pouvoir doit revenir à une seule personne.
Avoir un seul leader donne le pouvoir à quelqu’un, et c’est là que l’égoïsme et la corruption apparaissent.
La solution n’est pas de chercher un nom au sommet. La solution, c’est de changer de mentalité.”
(“El problema del pueblo malgache es que siempre quiere ser guiado por una sola persona.
Muchos piden a la Generación Z que tenga un líder. Pero el verdadero problema no somos nosotros, es esa idea de que todo el poder debe recaer en una sola persona.
Tener un solo líder da el poder a alguien, y es ahí donde aparecen el egoísmo y la corrupción.
La solución no es buscar un nombre en la cima. La solución es cambiar de mentalidad.”)
Jefe de la sección de opinión







