Opinión: La Alemania de Flick en busca de la redención en Qatar

Alemania parte hacia Qatar con el objetivo de olvidar el fracaso en el mundial de Rusia 2018 donde fue eliminada prematuramente tras perder contra México y Corea del Sur
0
55

El entrenador alemán Hansi Flick se ha referido así a la ‘tarjeta de presentación’ del conjunto alemán antes de emprender el camino hacia la conquista del mundial: “La selección alemana quiere principalmente concentrarse en el deporte. Pero también se abordarán la situación de los derechos humanos in situ y mantendrán los ojos y los oídos abiertos. Eso es lo que representa la DFB, eso es lo que representa el equipo”.

El grupo E  del Mundial de Qatar -en el que se encuentra España- tendrá como protagonista a Alemania que llega dispuesta a demostrar que sigue siendo la favorita de siempre para aspirar a conquistar al título mundialista. Los pupilos de Flick llegan con la sonada ausencia de Toni kroos que anunció su retirada de la selección en la Eurocopa de 202o, Werner y Reus lesionados, pero con la espinita clavada del último mundial disputado en Rusia 2018 cuando fueron eliminados en fase de grupos tras caer ante México y Corea del Sur.

La mannschaft llega con el punto de mira puesta en conseguir la redención de la mano del joven Josua Kimmich que ha dejado de estar escorado en el lateral para participar del juego por el centro de operaciones alemán. Los alemanes llegan a la cita mundialista con una combinación parecida a la Española, ya que combina el talento joven y la veteranía de jugadores como Müller o el arquero Manuel Neuer.

Su líder kimmich aterriza en Qatar con los galones de ser el que controle la zona de creación, aportando la personalidad y versatilidad demostrada que hacen que sea el faro que guíe  a los alemanes en la dirección correcta dentro de un esquema 4-2-3-1 similar al que sigue en el  conjunto del Bayern Múnich liderado también por el discípulo de Joachim Löw.

Considerado el heredero del legendario Lahm, destaca por su polivalencia y versatilidad en cualquier esquema y circunstancia, destacando sus virtudes en el pase y en asistir a sus compañeros; esto hace que sea la pieza clave del engranaje bávaro y en su selección.

Por su parte, la selección Alemana tiene un claro esquema a la hora de disputar los partidos partiendo de un juego en el que los laterales y centrales abiertos con el apoyo de un medio que baje a recibir para generar superioridad muy rápido, y en el caso de pérdida acudir a la presión para recuperar el control del juego.

La debilidad que comparte tanto el Bayern como la selección es la debilidad defensiva al apostar tanto por la subida de la defensa, lo que provoca que cada pérdida sea una oportunidad que se regala al rival; en esta circunstancia se le pide al arquero que actúe como líbero y suture esa grieta defensiva.

Imprescindible para Flick es la presión alta, ya que al entender que el equipo es más poderoso cuanto más posee la pelota, al perderla el conjunto tiene que actuar en bloque para lo cual es necesario tener una gran resistencia que anule al contrario en su intención de progresar, condenando al rival a tomar decisiones erróneas. En estas situaciones, Goretzka es el que puede ejercer esa agresividad correctora en momentos de pérdida de la posesión: menos técnica, pero más firmeza en la recuperación.

La ausencia más llamativa en el planteamiento de Flick es la falta de un delantero de garantías, aunque cuenta con la labor de Havertz como falso 9, algo que puede reforzar la contundencia y la rapidez del juego por banda de los alemanes con Sané y Gnabry. 

El estreno mundialista será el 23 de noviembre a las 17.00 de la tarde contra Japón. Rival al que nunca se ha enfrentado en una cita mundialista, pero cuyos integrantes conocen muy bien la Bundesliga como Osaka (Werder Bremen) o Sakái (Hannover). Un duelo inaugural en el que los alemanes parten como favoritos, pero en el que todo puede pasar.