Nil Moliner convierte el Interestelar 2026 en una celebración compartida

La décima edición del Interestelar Sevilla, celebrada en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), dejó uno de los conciertos más cercanos con el público del fin de semana: el del artista catalán, Nil Moliner

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Desde la salida al escenario del artista, la dinámica fue muy activa. Canciones como “Bésame”“Luces de ciudad” sirvieron para arrancar con energía, con un público que respondió desde el primer momento, cantando y acompañando con palmas y manos en alto, en prácticamente todo el recinto. 

Uno de los momentos más destacados llegó con “Soldadito de hierro”, uno de sus temas más conocidos. La canción, que el propio artista ha señalado en varias ocasiones como un agradecimiento a su público, fue coreada de forma masiva. 

El concierto también tuvo espacio para mensajes más personales. Antes de interpretar “Libertad”, Nil Moliner se dirigió al público para hablar sobre la importancia de ser y sentirse libre en cualquier contexto, incluido el propio festival, y animó a los presentes a disfrutar de cada día como si fuera el último. La intervención generó una respuesta inmediata, que se tradujo en una de las interpretaciones más intensas de la noche. 

Uno de los momentos más emotivos llegó con “Alex”. Antes de cantarla, el artista explicó el significado de la canción, dedicada a un amigo suyo fallecido en un accidente de tráfico. En las pantallas del escenario se proyectó la imagen de una moto, reforzando el contexto del tema. Nil pidió al público que la dedicase a aquellas personas importantes que ya no están, lo que provocó un cambio total en el ambiente: silencio generalizado, besos al cielo, algunas lágrimas y una atención absoluta durante toda la canción. 

Nil Moliner durante la interpretación de su canción “Álex” | Imagen: Cristina Morán

Sin embargo, el concierto recuperó rápidamente el tono festivo con temas como “Me quedo”, su colaboración con Ana Mena, o “Meneíto”, donde volvió la participación activa del público. En “Enséñame” se produjo uno de los momentos más curiosos del directo, cuando el cantante simuló dedicar la canción a alguien, probablemente una expareja, a través de una nota de voz de WhatsApp, un recurso que arrancó reacciones y risas entre los asistentes. “Vuela alto” mantuvo esa línea de cercanía y protagonismo de un público que volvió a implicarse de forma constante. 

El cierre llegó con “Mi religión”, uno de los momentos más alegres y divertidos del concierto. Durante la canción, el artista bajó del escenario y se acercó al público, recorriendo las primeras filas mientras seguía cantando. 

Si algo está claro es que, dentro de un cartel lleno de nombres destacados, el concierto de Nil Moliner destacó por su capacidad para mantener una conexión constante con los asistentes, alternando momentos festivos con otros más emocionales. 

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