OPINIÓN: Oiga Vasile, unas vacaciones para Jorge Javier por aquí, por favor

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El pasado jueves se ofreció en Gran Hermano 17 el que ha sido el momento más bochornoso de esta edición y no precisamente por los concursantes. Todo seguidor de Gran Hermano sabe que esta edición no iba a ser una cualquiera. Antes de que comenzara el programa en septiembre ya se auguraba una edición distinta y no por los concursantes (quizás esto ha sido lo menos novedoso, de hecho, apuntaría que ha podido ser lo más previsible) sino por el más grande de los cambios, la presentación de las galas.

Mercedes Milá dejaba la presentación del programa para adentrarse en su nuevo programa literario para televisión Convénzeme y daba las riendas a Jorge Javier Vázquez. No entremos en las comparaciones (más que evidentes) entre un estilo de presentar de uno y otro. Las comparaciones son odiosas y miles de críticas han surgido en torno al nuevo presentador de Gran Hermano.

Quizás algunas puedan tener más razón, quizás otras no tanto, pero sea como fuere nadie puede exigir a una persona que cambie su manera de ser en un trabajo en el que funciona, seas presentador de televisión, profesor, mecánico, etc. Un buen trabajador destaca en lo suyo, entre otras cosas, por su esencia y ésta, no podemos cambiarla.

El pasado jueves los espectadores asistieron gratuitamente a un espectáculo un tanto bochornoso y sorprende durante la gala de Gran Hermano. Una gala cargada de bastante expectación pues era la penúltima antes de la final. Un hándicap más, la expulsión de uno de los concursantes más polémicos, dramáticos y llorosos, Miguel. Todo ello mezclado con colaboradores que cada vez se respetan menos entre ellos y exconcursantes ansiados por reprochar a los recién llegados los detalles o roces que en la casa no hablaron.

Todo un cócktel cargado de tensión, voces y mala educación. Aunque esto ya lo hemos tenido poco a poco en el resto de las galas.

Vayamos a lo que importa. En los comienzos de la entrevista de Miguel, una serie de comentarios entre Adara y Ana (defensora de Miguel) desembocaron en un Jorge Javier que durante unos segundos reveló su lado menos profesional. “¡Ana, no me vaciles!” voceó con un fuerte golpe en la mesa, “Si no vas a ser capaz, abandona el plató”. Apenas unos segundos para ofrecer tal espectáculo que no hace sino manchar la imagen de Jorge Javier como presentador que tan en lupa está siendo repasada. Pese a que Ana automáticamente guardó silencio, éste la echó de plató para después pedir su vuelta. Y si, pidió la vuelta de la defensora alegando “que no sabía por qué se había ido de plató”. Surrealista. Tenéis el momento aquí.

Uno de los momentos que se suman a la lista de bochornosos que acumula esta edición de Gran Hermano que bien no puede calificarse todavía como la peor de su historia, si bien va camino de serlo. Porque quizás en cuanto momentos violentos no haya comparación con otras ediciones que ha habido, pero a momentos bochornosos y mala audiencia todavía se lleva el primer puesto (recordemos que la caída de audiencia ha sido tal que en mitad de concurso, se decidió dejar de emitir el programa de los martes “Límite 48 horas). Auguro lo peor para el debate del domingo.

Habrá que ver en qué desemboca esta edición con la final el jueves que viene y en base a ello, el resultado de la próxima. Mientras tanto, para que la próxima edición de Gran Hermano mejore en cuanto a calidad, GH Vip arranque con buena audiencia y, sobre todo, para ahorrarnos a los espectadores espectáculos así de violentos, Vasile por favor, dale unas vacaciones a Vázquez.