Opinión: Los niños beben el veneno de internet

La clave es enseñar a gestionar las tecnologías a una adecuada edad
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Hoy día las tecnologías son algo que forman parte de la vida de todos, tanto de adolescentes como adultos, ancianos e incluso niños. Desgraciadamente los aparatos electrónicos y las redes sociales, entre otras cosas, se han convertido en una herramienta esencial para mantenerse actualizado en el mundo y así no quedarse atrás. Podríamos casi afirmar que alguien sin tecnologías es alguien aislado del mundo y de todo lo que ocurre a su alrededor. Los padres de estas nuevas generaciones son adultos que ya han pasado gran parte de su vida conviviendo con las nuevas tecnologías y no ven su uso como algo perjudicial, por ello introducen a sus futuras generaciones en este nuevo mundo de internet sin saber si quiera los peligros que conlleva y sus consecuencias a largo plazo.

Los niños son los más vulnerables, son los más inocentes y los más fáciles de manipular e influenciar, son moldeables, es por ello que dejar un móvil o una tablet en sus manos supone algo más peligroso de lo que pensamos, es como darle un arma a un niño. En internet hay miles de peligros y riesgos, los aparatos electrónicos no están hechos para niños; los niños pequeños, de tres cuatro o cinco años, no deberían usar las tablets para jugar, eso no quiere decir que si la usan pase algo o no, realmente no pasa nada, las pueden usar como tal, el hecho de la cuestión en sí, es que a esas edades la información sensorial es crucial en mi opinión, deben jugar con, por ejemplo, bloques de construcción, cosas con diferentes texturas, con hojas, palos, piedras etc. Cuando llueve deben salir al exterior y ver como el agua moja y los moja a ellos, si hay barro o tierra, mancharse, si hay flores olerlas, si hay campo correr en el hasta cansarse, y tumbarse mirando las nubes, riendo; un niño encerrado en casa con un dispositivo no es capaz ni será capaz de descubrir esas cosa, de sentirlas, de disfrutarlas. Lo que no se puede hacer es darles las tablets “para que no molesten”, “para que no lloren”.

Bien es cierto que a veces es complicado, porque los niños imitan, es algo inconsciente e instintivo, por ejemplo, si cuando llegan a casa del colegio los padres lo primero que hacen es poner la tele, lo que ellos querrán seguramente es lo mismo, ver la tele; si los padres tienen teléfonos móviles al lado de ellos constantemente, contestando a mensajes mientras están comiendo, ellos seguramente lo que querrán es tener uno también, ¿por qué si mi padre esta todo el rato usando un teléfono móvil y aparentemente es divertido, yo no puedo usar uno también? Los adultos debemos ser personas que sirvamos de ejemplo para los niños, y eliminar malos hábitos para que así nuestro futuros hijos no caigan en el mundo de la adición electrónica, la adición por la tecnología.

Se ha sustituido el “quiero ir al parque” por “quiero ver la tele”, el “quiero pintar un dibujo” por “quiero jugar con la tablet” el “quiero montar en bicicleta” por “quiero jugar a los videojuegos”, y así miles de cosas más. Debemos recuperar la generación de los niños adictos a jugar, adictos al parque, a montar en bici y a pintar, los niños que se comen el mundo con su sonrisa, debemos despegar a los niños de la pantalla.

Cada edad corresponde a una etapa distinta de la vida, y a los niños les toca jugar y descubrir el mundo con sus propios ojos,  y no a través de una mera pantalla.

 

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