Cincuenta años llenando a Sevilla de Resurrección

La procesión extraordinaria ha estado nueve horas en la calle y ha recorrido el casco histórico de la ciudad
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El Señor de la Resurrección saliendo desde Santa Marina el pasado sábado. FOTO: José Godino

La calle San Luis y la recién rotulada Plaza del Señor de la Resurrección lucían engalanadas como nunca. Colgaduras, guirnaldas, gallardetes y una gran alfombra de sal en la puerta del templo con el logo del cincuentenario adornaban la collación de Santa Marina.

La hermandad de La Resurrección vivió este sábado una tarde que quedará para la historia de la corporación. Minutos antes de las 17:30 horas, la cruz de guía salía desde el templo bajo una fuerte ovación. Abriendo el cortejo de unos 300 cirios acompañaba musicalmente la Agrupación Musical «Santa María de las Angustias». 

Bajo un cielo nublado, el Señor de la Resurrección realizaba su salida desde Santa Marina. Poco a poco comenzaba a asomar el paso por la puerta ojival del templo. Los cohetes y los sones de la marcha ‘Vida’ interpretada por la Agrupación Musical «Virgen de los Reyes» hicieron que el público emocionado rompiera en aplausos una vez el paso del Señor estaba en la calle. Antes de encarar la calle San Luis, el Señor dio una vuelta sobre sí mismo para presentarse a todos los asistentes. 

Gran ambiente de cofradías al paso del Señor por la calle San Luis donde hizo el saludo al Colegio de La Salle-Purísima. El colegio que vio nacer a esta cofradía recibía al Señor Resucitado para celebrar los cincuenta años de vida de la hermandad. Las voces de los niños cantando el himno lasaliano se unió con los sones de la banda mientras el paso encaraba la puerta del colegio.

Fue una salida llena de detalles extraordinarios. Los más destacados fueron la cera blanca de los codales, que recordaban a las primeras salidas de los años 80, y las potencias que lucía el Señor realizadas por Jesús Domínguez en 1972, inspiradas en las potencias del Gran Poder, y que son el primer juego de potencias que llevó el Señor. 

Cuando llegó a la Parroquia de Santa Catalina se retiraron las representaciones de las diferentes hermandades que acompañaron a la corporación de Santa Marina. El director espiritual, D. Amador Domínguez Manchado, pronunció una oración que sirvió para dar por concluida la parte oficial del recorrido.

A la altura de la Plaza de la Encarnación se vivió un momento musical para la historia. La Banda de Música «María Santísima de la Victoria» acompañó al Señor desde ese punto hasta la Capilla de la Pastora de Santa Marina. La formación musical interpreto marchas como ‘Pasan los Campanilleros’, ‘Aurora, Reina de la Mañana’ o ‘Cofradías Sevillanas’ de Pedro Braña y que sonó por primera vez tras una imagen en Sevilla. 

Por su parte, la Agrupación Musical «Virgen de los Reyes» tuvo también detalles musicales que quedarán para la historia de la música como el popurrí de marchas del, recientemente fallecido Bienvenido Puelles, o la interpretación de la marcha ‘Silencio Blanco’ en la puerta del templo de San Juan de la Palma.

La aparición de unas gotas de lluvia en torno a las 23:15 horas hizo que se acelerara levemente el ritmo de la procesión. Aunque eso no impidió el saludo del Señor a la Capilla de Montesión, la parroquia de Omnium Sanctorum o la Parroquia de San Gil. Una petalá y un castillo de fuegos artificiales recibieron al Señor en la Calle Parras, viviendo así uno de los momentos más emotivos de la procesión.

Ya en la madrugada del Domingo, con casi dos horas de retraso, el Señor de la Resurrección volvió a la Iglesia de Santa Marina. Las marchas no dejaron de sucederse hasta que el Señor se detuvo a los pies del altar mayor. Se terminaba una jornada histórica para todos los hermanos de La Resurrección. Una tarde en la que el Señor Resucitado volvió a repartir su vida por las calles de Sevilla.