OPINIÓN: ¿Tallas normales? ¿tallas grandes? ¿mujeres reales? 

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Siempre he creído que las personas somos reales, es decir, de carne y hueso, con nuestros dos brazos, dos piernas (quien las tenga)… Todes somos palpables, entonces, ¿qué son mujeres reales? Supuestamente las mujeres reales son aquellas cuya talla de pantalón, por ejemplo, supera la 44 y ahora me pregunto una cosa, ¿una mujer con una 38 no es real? ¿No existe?

En ocasiones parece que perdemos un poco el norte cuando pretendemos defender ese fenómeno que hay más allá de la talla 44, un mundo desconocido, Narnia. Nos olvidamos de aquellas mujeres que por algún motivo están por debajo de esa talla. Al igual que existimos mujeres por encima de la 44, las hay por debajo de ella y nada de esto significa que seamos más o menos inteligentes, guapas o cualquier adjetivo que se ocurra.

Últimamente se comienza a vivir una revolución "curvy" o “plus size” y defendemos a capa y espada a la mujer gorda, sí gorda, aunque vistas una 44, para la sociedad y la moda ya eres una gorda. Y, ojo, utilizo la palabra "gorda" como un adjetivo corriente y moliente, porque sinceramente prefiero que me llamen gorda antes que ancha, gruesa, grande, rechoncha, oronda y un sin fin de adjetivos que han derivado de la palabra en cuestión. Volviendo al tema, la sociedad actual es inútil porque defiende a los gordos y luego se chancea con nosotros estructurando unos cánones de belleza que nos dejan fuera absolutamente, tanto a los gordes como a aquelles que están por debajo de la talla estipulada en “la perfección”.

Eso crea carencias en la sociedad, precisamente en la juventud cuando acuden a comprarse ropa y, por ejemplo, en Mango hay una sección de ropa llamada Violeta, la cual está erróneamente denominada tallas grandes, un tallaje que abarca de la 42 a la 48. Personalmente, pienso que una mujer con una 42 está muy lejos de tener una talla grande, pero ahí se refleja como son les que manejan este mundo de la aguja y el hilo.

Otro tema actual que está en boca de todes es la polémica desatada por la falsa “talla grande” de Calvin Klein donde la protagonista de la campaña viste una M cuando la media de las tallas de las mujeres americanas es una XL. Este despropósito por parte de la casa de modas estadounidense ha generado numerosas respuestas por parte del público, unas han sido positivas y otras, como era de esperar, no tanto, incluso se ha llegado a decir que la marca distorsiona la imagen femenina. La protagonista en cuestión es Myla Dalbesio, la cual apuntó en su defensa que no soy la chica más grande de todo el mercado, pero definitivamente soy más grande que el resto de chicas de Calvin Klein.

Todo esto hace que se comiencen a crear diferencias entre las personas por las tallas cuando no debería ser así. Hay gente alta y baja, gorda y flaca, rubia y morena, pero jamás debemos olvidar que somos reales.

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