Opinión: La salud no es sólo alimentación y ejercicio

El 30% de la población joven en España ha sufrido trastornos mentales
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depresión

¿Cuántas veces hemos escuchado que para estar sanos debemos llevar una dieta equilibrada? ¿cuántas nos han dicho que debemos hacer ejercicio o caminar al menos media hora al día? Una persona gorda debe hacer ejercicio y cambiar su dieta, sin importar si las analíticas son correctas y están dentro de los niveles normales. A una persona delgada no se le cuestiona su salud, se presume que al estar dentro del normopeso no debe tener ningún problema, independientemente de si esta persona sólo se alimenta de comida basura.

La salud física está a la orden del día en cada conversación, sobre todo en relación a la figura de la mujer, y es visible prácticamente en cada acto de comunicación: ¿has adelgazado? te veo muy guapa. Qué bien te sienta esa falda, te has quedado monísima. Pero la salud mental la dejamos a un lado, la apartamos, olvidamos y a veces hasta la pisoteamos. Suponemos que si físicamente no existe problema, ¿por qué iba a existir internamente? los problemas mentales sólo pueden padecerlos personas que no se ajustan al canon de belleza actual. Relacionamos, erróneamente, salud mental con salud física, pero no es necesariamente así.

Un informe de la Vanguardia proporcionado por la agencia EFE revela que en España el 6,7% de la población padece síntomas de ansiedad. Este mismo porcentaje se aplica a las personas con síntomas de depresión. El porcentaje aumenta significativamente entre las personas jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 29 años, alcanzando hasta el 30%

Sigmun Freud: Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas.

Mientras las horas pasan entre decisiones vitales que nos encaminan en una forma de vida u otra, hay una realidad de la que no queremos ser conscientes, la salud mental es tan importante como la física. Escuchamos hablar de psicólogos, psiquiatras, dependencias y adicción, pero nunca pensamos que eso vaya con nosotros, sin embargo las estadísticas demuestran lo contrario. No hace falta estar continuamente decaído para buscar ayuda; aprender a gestionar nuestras emociones, nuestros sentimientos y canalizar el estrés acumulado por este mundo que gira tan rápido, no es cosa de locos. Aunque los amigos nos ayuden, nos aconsejen y nos apoyen, existen profesionales para este tipo de gestiones. Si nos duele la rodilla no pedimos consejo a nuestro primo, tío o vecino, vamos al traumatólogo y le pedimos su constatada opinión.

 

La vida es una montaña rusa de emociones, a veces subimos y otras bajamos, pero necesitamos un cinturón de seguridad que nos mantenga a salvo en todo momento, no podemos subir a la atracción sin las medidas necesarias.