La Mansión del Miedo de Montequinto triunfa un año más

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En Montequinto, Halloween suele celebrarse por todo lo alto como si fuese una fiesta nacional más. Y, como todos los años, una familia de la localidad la lleva un paso más allá: este es el noveno año que la familia Piedras convierte la planta baja de su vivienda de la Calle Liorna en un pasaje del terror.

La llamada Mansión del Miedo empezó como un simple proyecto de decoración en 2008. La fachada de la casa se decoraba como si de un cementerio se tratase, de manera tan dedicada que atraía a muchos quinteños y hacía las delicias de los amantes de Halloween. Año tras año, la decoración iba mejorando y extendiéndose, hasta llegar al punto de que la familia decidió convertir la planta baja de su casa en un túnel del terror con salas temáticas y decoradas de tal modo que cuesta creer que estés en el salón de una casa normal y corriente.

Desde muertos vivientes hasta una sala en la que abundan los órganos y la sangre, esta peculiar manera de celebrar Halloween ha llegado a generar colas de dos horas, con miles de personas que llegaban desde varias localidades. El resto de quinteños apoyan la iniciativa, e incluso han llegado a colaborar con diversas actividades. Este año, algunos vecinos de la urbanización se vistieron de brujas y bailaron frente a la casa en un espectáculo que, se espera, se repita e incluso sea más conocido en los años venideros. Yolanda, una de las vecinas, comentaba lo siguiente: “El que te pidan ayuda para cualquier proyecto siempre es interesante. Pero si además esa colaboración es para divertir al resto y divertirte tú , es doblemente satisfactorio.” Otro vecino que participó en el proyecto, Antonio, añadía que “estos proyectos te permiten conocer personas que, quizás, no hubieras conocido en otras circunstancias”.

 

La dedicación a la hora de decorar y crear un ambiente de terror es formidable. La unión de tres generaciones de la familia Piedras lo hace posible cada año de manera altruista, sin cobrar la entrada a nadie. Como asegura uno de los miembros de la familia al ABC: “Antes era bonito de ver; ahora, da miedo.”