¿Fallo de raccord en Maléfica: Maestra del mal?

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La segunda obra inspirada en la historia de La Bella Durmiente lleva ya un mes en la cartelera del cine y no tienes excusa para no haberla visto aún. Maléfica: Maestra del Mal, es la última película que ha sacado Disney de su larga lista de remakes en vivo.

Para el que no lo recuerde, la famosa productora estadounidense no comenzó esta interpretación de sus películas con Maléfica (2014), ni tampoco con Alicia en el País de las Maravillas (2010), que dirigió el conocido Tim Burton. Realmente la generación Millenial fue la primera en poder disfrutar de este tipo de historias con las que nos obsequia Disney. La primera de ellas fue El libro de la selva: la aventura continúa (1994); pero no la ganadora de los Premios Óscar a Efectos Visuales en 2016 . Quizá, pocos hayamos visto esta obra clásica interpretada por personas reales y sólo recordemos la de animación, con aquel oso cantarín y los monos bailarines, ya que la compañía, en su largo recorrido, siempre tiene algún agujero entre sus estrenos que se nos escapa; ya sea por un problema con la distribución, o bien por problemas de marketing o aglomeración del mercado… Pero seguro que sí recordáis a esa Cruella De Vil, con su abrigo de pelo de abuela, intentando secuestrar a más de 100 cachorros de dálmata, monísimos y divertidísimos. 101 Dálmatas: ¡Más vivos que nunca! (1996) logró llegar a nuestros corazones, no sólo a través de la gran pantalla, muchos sentimos nostalgia cuando pensamos en esa cinta de VHS que nuestros padres nos ponían para tenernos un rato entretenidos.

El hecho es: el cine ha mejorado a niveles increíbles gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías. Ya no hay personas debajo de disfraces con pelo, ni hay animales explotados por la industria cinematográfica (o al menos no tantos). La calidad de guion, interpretación y efectos visuales ha evolucionado tanto que cuando vemos una película como Maléfica podemos llegar a pensar que esos castillos, hadas,  árboles y reinos enteros, son decorados de verdad, y no una tela verde que los genios de prostproducción convierten en tu sueño hecho realidad.

El desarrollo de la técnica nos ha vuelto cada vez más exigentes. Vuelve divertido, incluso, ver fallos en películas de esta magnitud, donde hay una gran producción encargada de que todo salga perfecto. Pero los espectadores estamos atentos y nos hemos acostumbrado a ver tantas películas que es fácil saber cuando existe un fallo en el guion, o cuando una botella desaparece y reaparece entre un plano y otro; a esto último lo llamamos cinematográficamente como un fallo de raccord. A veces estos fallos pasan desapercibidos porque la acción es tan intensa que no nos da tiempo a verlos, o nuestra atención está centrada en otra parte, pero otras no podemos evitar decirle a nuestro amigo: «Oye, ¿pero cuántas copas se ha bebido esa señora si sólo le quedaba el culo de la botella?». Aquí es donde entra en acción el punto de vista crítico del espectador, y en Maléfica: Maestra del mal no puedes evitar preguntarte (alerta spoiler): ¿cuántos guardias había sujetando a la princesa Aurora?

En una de las escenas finales, durante la batalla épica entre la reina Ingris, los seres de las ciénagas y los seres feéricos, la reina Ingris consigue, aparentemente, matar a Maléfica, utilizando como rehén a la princesa Aurora. Inmediatamente después aparecen dos guardias reales para apresar a la princesa de las ciénagas. Es en este momento cuando una lágrima de Aurora cae sobre las cenizas de su madre, Maléfica, y un Fénix gigante resurge de ellas. Los guardias reales, como reacción natural, sueltan a la princesa y salen corriendo, mientras que la reina Ingris no puede creer lo que está viendo y permanece inmóvil. En este juego de plano contraplano podemos observar que: los guardias tienen agarrada a Aurora y salen corriendo, luego la cara, perplea, de la Reina Ingris, y de nuevo a la princesa apresada siendo soltada. Pero entonces ¿Eran dos guardias los que había en lo alto de esa torreta? yo he visto cuatro, con la misma cara, los mismos ropajes y la misma acción, pero en dos momentos diferentes, en los que a penas transcurren 10 segundos de diferencia. Disney, yo confiaba en vuestro Script.

Hasta los mejores cometen fallos y no por ello dejan de serlo.

Fotografía: Disney.