Brno, una ciudad de leyendas

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Brno desde el Castillo Spilberk

El destino perfecto para descubrir la otra cara de República Checa. Esta ciudad de la región de Moravia conquistan al viajero con sus múltiples leyendas.

Brno es la segunda ciudad más grande de su país y su historia se remonta al siglo XIII por haber sido la única ciudad de Europa Central que consiguió salvarse de la Guerra de los Treinta Años.

La catedral de San Pedro y San Pablo de estilo gótico se sitúa en una pequeña colina en el centro de la ciudad. Como testigo de la resistencia en la Guerra mantiene un gran valor en la historia. En 1645 el general del ejército sueco juró que si no tomaba Brno al mediodía del día siguiente abandonaría para siempre. Un hombre checo escuchó aquella conversación e informó al general francés. A las 11 de la mañana del día siguiente, los suecos atacaron hasta llegar a una situación insostenible. El general francés decidió ordenar tocar 12 campanadas de la catedral, por lo que los suecos, pensando que era mediodía, abandonaron y no regresaron.

Actualmente, todos los días a las 11 de la mañana suenan las 12 campanadas del mediodía para conmemorar el engaño del ejército.

Fachada de la Catedral de San Pedro y San Pablo

Del antiguo ayuntamiento de Brno cuenta la leyenda que la columna central está torcida debido a que el mismo ayuntamiento no pagó al constructor la suma acordada, éste quiso vengarse y la dejó así. «Está tan torcida como vuestras palabras. Y nadie podrá ponerla recta», dijo el arquitecto.

Ayuntamiento de Brno

Columna torcida en la fachada del Ayuntamiento

La leyenda cuenta que un cocodrilo estaba atemorizando la ciudad y darían una recompensa si alguien lo mataba. Nadie sabía como matarlo y un aprendiz de carnicero rellenó el cuero de la vaca viva y lo dejó a orillas del río. El animal se lo comió y, en contacto con el agua, explotó. Un cocodrilo disecado preside la entrada al antiguo Ayuntamiento, una de las joyas de la ciudad.

Al cocodrilo le acompaña una rueda, causa de una apuesta de unos jóvenes de un pueblo cercano que apostaron llegar a Brno en un carro de madera, para dejar constancia de ello decidieron colocar una rueda como la del carro que utilizaron.

En lo más alto de la ciudad se encuentra el castillo Spilberk, una construcción medieval que sirvió como cuartel para los revolucionarios franceses, italianos y jacobinos húngaros.

Castillo Spilberk

Castillo Spilberk

En la Segunda Guerra Mundial se volvió a utilizar a mano de los nazis y fue una de las cárceles más duras de Europa.

Castillo Spilberk

Patio exterior del Castillo Spilberk

La plaza de la Libertad es la más antigua y de mayor dimensión de Brno. Allí se encuentra la columna de la Peste, un monumento característico de las plazas principales de las ciudades checas de cuando acabaron con la peste; y el Reloj. 

Y por si no fuera poco, Brno es la ciudad en la que Mozart hizo su primer concierto a los 11 años. En el centro de una plaza verá asomar una columna que conmemora a Mozart cuando era niño. Cada año se realiza un concierto con los jóvenes como homenaje. 

Una ciudad hecha para el turismo y que pocos conocen, llena de mitos, ironías e historias interesantes que consiguen captar la atención de cualquiera que quiera descubrirla.