Ada Colau defiende en Sevilla el modelo de ciudades feministas

La alcaldesa de Barcelona participó en una charla junto a Teresa Rodríguez, en la que trataron la situación del feminismo, y también hizo una critica a los medios de comunicación por como cubrieron los disturbios en Barcelona
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Teresa Rodíguez y Ada Colau en Sevilla. FOTO: Europa Press

Poco después de las siete de la tarde, con algunos minutos de retraso sobre el horario previsto, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la líder de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, entraron al salón de actos de la Facultad de Comunicación. Lo hicieron en un ambiente de jubilo, con largos y fuertes aplausos acompañados de cánticos como »sí se puede». Un auditorio lleno, de hecho hubo protestas en la puerta de quienes no pudieron entrar por aforo, escuchó durante noventa minutos a ambas políticas.

Comenzó interviniendo Teresa Rodríguez, que criticó a aquellas mujeres que desde partidos de derecha realizan »políticas machistas» y defendió que hacer política feminista es hacer otro tipo de política. Considera que es el contrario a la »política testosteronica», encargada de humillar a las clases bajas. Habló de una »política amorosa» con los más desfavorecidos.

«Al PSOE le tiemblan las piernas cuando llega el momento de la verdad» Ada Colau

Ada Colau inició su turno de palabra con una idea básica: lo que se ha vivido estos últimos años en Cataluña es una »política de trincheras» que ha dividido a la población. Y aquí divide las culpas: partidos unionistas (a Ciudadanos le tildó de »tonto»), a independentistas (a los que tildó de hooligan) y medios de comunicación. A estos últimos les criticó por mostrar en exceso la quema de contenedores en la ciudad condal, y no las actividades sociales que su ayuntamiento realiza.

Tras ello realizó un alegato en favor de Andalucía, que ha sido lugar de nacimiento de muchos quienes ahora residen en Cataluña y criticó al sistema patriarcal que, asegura, aún sigue muy vigente en España.

Su principal punto fue la defensa de las »ciudades feministas», unas ciudades que sean abiertas a todos y todas. Afirma que las ciudades actualmente están pensadas para hombres oficinistas, y que discriminan al resto. Una de las razones es que las mujeres son las que más usan el transporte público, situación que lejos de criticar, como suele ser lo habitual, defiende.

En cuanto a medidas concretas, la edil barcelonesa detalló alguno de los puntos que ha desarrollado en los más de cuatro años que lleva en el consistorio. Asegura buscar el éxito de la »política colaborativa» y detalló ideas como los talleres a trabajadores del ocio nocturno para prevenir la violencia contra las mujeres.

Con Cataluña como eje de la conversación, Teresa Rodríguez recuperó el turno de palabra ante el expectante auditorio, con una defensa de la empatía y cordialidad como única manera de resolver la situación catalana, además de recordar los lazos que han unido a Andalucía y Cataluña a lo largo de todo el período democrático.

Reformar la constitución para establecer más protección a los desfavorecidos, medida similar a la defendida por Pablo Iglesias en el debate electoral, fue otro de sus planteamientos, junto con un reparto de la riqueza.

En un nuevo alegato, Colau defendió el federalismo, criticó a la justicia por la sentencia contra los líderes del gobierno de Carles Puigdemont y demandó un referendum entre república y monarquía. En días en los que los pactos son el tema clave, la alcaldesa profirió fuertes criticas al PSOE por, según su punto de vista, alinearse con posturas de la derecha.

En la intervención final, Teresa Rodríguez denunció el interés de miembros de la Junta de Andalucía por controlar las farmacéuticas, criticas al rescate bancario, la propuesta de un sector energético público y la petición de derogar las dos últimas reformas laborales.

Por su parte, Colau finalizó con la defensa de la vivienda como punto clave, la reivindicación del servicio de dentista público que su consistorio ha puesto en marcha, y demandó política ciudadana.

Así acabó un acto, ya cerca de las nueve de la noche, en un recinto de la Cartuja vacío, en una muy fría noche en Sevilla, con decenas de personas a las puertas de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, lugar que acogió el acto.