A veces un sonido vale más que una imagen

Cuando vemos una película de miedo, somos conscientes de que va a suceder una escena de terror por la melodía que acompaña a la imagen.

Si vemos cualquier película sin sonido sólo observamos una secuencia de imágenes en movimiento. La melodía nos ayuda a situarnos ante el contexto en el que se está desarrollando la película, además de asegurarnos a que género pertenece esta.

Los impactos son percibidos por el cuerpo humano a partir de estímulos generados por el grito o el sonido que acompaña a la secuencia filmográfica, no por la imagen que aparece de repente.

En Internet, podemos apreciar varios videos dónde algunas personas graban a otras gastándoles bromas con ayuda de una secuencia filmográfica donde en un principio se muestra un paisaje tranquilo y seguidamente aparece una imagen de terror acompañada de un grito intenso, provocando a la víctima un gran susto. Esto demuestra que no siempre una imagen vale más que mil palabras.