
Young Yellow Pricks en Long Rock Sevilla // Foto propia
La noche del 2 de octubre, la sala Long Rock de Sevilla se convirtió en un rincón de Sheffield. El motivo no fue más que el esperado concierto de Young Yellow Pricks, la banda portuguesa con su tributo a Arctic Monkeys que está recorriendo Europa con la gira “Whatever Europe Says We Are, That’s What We’re Not”, un homenaje al primer álbum de los británicos, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, que este año cumple veinte años desde su lanzamiento.
La gente no tardó en venirse arriba desde mucho antes de que empezase el concierto. La sala era una mezcla de nostálgicos del indie rock de los 2000 y jóvenes que crecieron escuchando a Alex Turner en vinilo o en playlists de Spotify. Cuando las luces de colores empezaron a moverse por la sala y las primeras notas del bajo de Bernas Henriques empezaron a sonar, la ovación del público fue inmediata. Lo que siguió fue una hora y media de pura energía que la comunidad indie de Sevilla no olvidará.
Young Yellow Pricks dieron un tributo muy fiel al espíritu de Arctic Monkeys, sin limitarse únicamente al álbum homenajeado. Canciones como Do I Wanna Know?, Snap Out of It o Arabella provocaron que el público saltase al son de la raspada voz de Jhon Silva, el vocalista. Cada canción provocaba que el público saltara, gritara y sacase su móvil para no perder el momento más tarde, un ambiente que mezclaba la emoción de quien escucha Artic Monkeys cada día y la de quien vuelve a escuchar la banda sonora de su juventud.
Más allá de la música, el grupo supo conseguir la esencia de lo que hizo grande a Arctic Monkeys: la conexión con el público, la energía y el indie rock británico. Cuando Silva saltó a la pista para cantar con la gente, fue como si los verdaderos Monkeys estuviesen tocando en Sevilla.
Al final, el público no dejaba de corear mientras la banda agradecía entre sonrisas y brindis. Cuando se cerró el telón, la sensación general era la de haber asistido a algo más que un concierto, a una celebración compartida de veinte años de historia del indie rock.
Young Yellow Pricks demostraron que los homenajes pueden ser mucho más que simplemente cantar las canciones de otros. Con respeto, arte y pasión, convirtieron la Long Rock en una cápsula del tiempo donde Sevilla sonó, por una noche, a Sheffield.






