Los rostros abandonados por Endesa

La compañía eléctrica sigue sin solucionar los continuos cortes de suministro que sufren los barrios obreros de Sevilla. Mientras tanto, son miles los vecinos afectados que sufren el problema. El verano llega para agudizar esta situación que ya arrastra víctimas mortales
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Pedro, uno de los vecinos afectados, al frente de la manifestación. Foto: Manuel Pedrero.
Pedro, uno de los vecinos afectados, al frente de la manifestación. Foto: Manuel Pedrero.

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Cuatro son las personas fallecidas en los barrios obreros de la capital sevillana a raíz de los reiterados cortes de luz que sufren estas zonas de la ciudad. Un problema que a día de hoy continúa sin solución y que además se agravará con la llegada del verano.

Las obsoletas instalaciones de la compañía eléctrica en estos barrios no soportan el consumo que estos vecinos religiosamente pagan mes a mes. Endesa culpa a los enganches estigmatizando a los habitantes de estos lugares de la ciudad. Desde EUSA News hemos salido a la calle para conocer los rostros de algunos de estos vecinos que ven alteradas sus vidas. Todos son electrodependientes. Dependen de la luz para vivir, una luz de la que no pueden disponer durante horas y días.

El primer caso que nos encontramos es el de María, una joven de 21 años que sufre atrofia muscular espinal.  Su madre, desesperada, nos cuenta: “Depende de un respirador las 24 horas del día y cuando se va la luz tengo que tirar de un generador que compramos para que puedan funcionar los aparatos y cargar las baterías. La luz, cuando se va, tarda mucho en volver”, deja claro.

La vida de su hija depende de la luz. Todas sus actividades dependen de la corriente: “Ella solo se comunica a través de la pantalla. “Si no tenemos luz tampoco se puede comunicar y empieza a protestar porque no puede entretenerse y lo pasamos muy mal. Hay cortes de luz de nueve y diez horas. En verano se agrava el problema porque no se puede estar aquí metido en una casa con tanta calor y sin aire acondicionado”.

Incluso teme por la vida de María: “Llegará el momento que no podamos enchufar el respirador y tengamos que salir corriendo rumbo a urgencias”.  Mientras tanto, Endesa ignora sus súplicas: “Le he dicho a Endesa que tengo una niña electrodependiente y me dicen que me vaya al hospital. Mi hija está cansada de ir a hospitales y no puedo llevarla cada vez que se vaya la luz”, apostilla.

Todo esto hace que María y su madre vivan una situación insostenible: “Mi hija cada vez que se va la luz se pone a llorar. Trato de calmarla y tranquilizarla, pero como tarda tanto, se desespera. Vivo con una angustia y ansiedad horrorosa. Hay días que se va la luz y al respirador de mi hija sólo le queda una hora de batería. Así no se puede vivir”.

Otra historia es la de Mari y Sebastián. Matrimonio que reside en Ingeniero de la Cierva. Él tiene 77 años y depende de la luz para todo. Su mujer tiene que transportarlo con la grúa porque ya no tiene movilidad. Tiene una cama eléctrica, una  grúa y una cama, también eléctrica. Sebastián apenas puede hablar. “Los cortes de luz son continuos y tengo que depender de acumuladores pero cuando hay cortes de 18 horas, no llega y no basta. Tengo que limpiar a mi marido usando la luz de una linterna”, cuenta Mari.

Además nos deja claro la solución a la que ha tenido que recurrir: “He tenido que poner placas solares en la azotea porque los cortes son ya casi diarios. Cuando se va la luz, tiro del acumulador. Con este acumulador tengo para seis horas. No sé si podré pagarlo. Si puedo pagarlo, lo pago y sino, que lo pague el que venga detrás, pero yo no me quedo más sin luz. Es una necesidad y así no puedo vivir. Lo estoy pasando muy mal. No descanso, como mal y ver a mi marido en ese estado me parte el alma”.

Pedro, de 45 años es otro de los afectados. Necesita de un carrito motorizado para poder desplazarse. Sin luz no puede moverse: Pedro, el del carrito. 45 años. “Los sufro mucho porque soy electrodependiente y necesito cargar el carrito y dependo de una grúa móvil para desplazarme por mi casa. Tengo además un respirador para la noche y claro con los corte de luz que hay son baterías que se estropean, respirador que no puedo utilizar, etc. Son muchas cosas que se van sumando”, apunta.

Pedro no puede desplazarse por su propio pie. Foto: M.Pedrero.

Pedro no puede desplazarse por su propio pie. Foto: M.Pedrero.

Pero al margen de las consecuencias físicas, Pedro también nos habla del aspecto mental: “Incluso he tenido que ir al centro de psiquiatría de Fleming y tener consultas porque sufro de ansiedad y me dan ataques increíbles. Lo estoy viviendo con muchísimo malestar. Aguantando lo que se puede aguantar y poco más se puede hacer. Vivo el día a día, la lucha. Tengo que aguantarme. Llamo una vez, llamo dos y así una y otra vez. En realidad no veo solución al problema. Hay que seguir en la lucha”.

Y es que Pedro se quedó atrapado en su propio domicilio a causa de un corte de luz: “Mentalmente es una desgracia. A mí me han llegado a dejar colgado dos horas en una grúa. Dos horas. Y la solución que me daban es que llamara al 112. Eso es de vergüenza. Yo a esto no le veo salida por ningún lado. Físicamente me está afectando. Son noches sin luz, sin respirador, asfixiándome, teniendo que llamar al servicio de urgencia, etc. Es un sinvivir”, detalla apenado.

Asegura que las indemnizaciones de Endesa son irrisorias: “Tengo dos reclamaciones por la batería del carrito que se estropearon al cortarse la luz en plena carga. He reclamado esto adjuntando las facturas y cada que vez que yo cambio las baterías son 460 euros. Pues bien, Endesa me quiere dar por dos reclamaciones 80 euros por cada una, que eso no me llega para pagar ni la mitad de lo que vale una. Es una auténtica vergüenza”. Y va más allá: “Incluso las autoridades se ríen de nosotros”.

Además nos recuerda que el problema sigue: “Estamos hablando que han fallecido cuatro personas a raíz de los cortes. Yo estoy viendo que han puesto transformadores nuevos pero el problema sigue y los cortes persisten. Entonces, ¿qué arreglo han hecho?”, se pregunta.

Un problema que con la llegada del verano se agudizará: “Yo le tengo pánico al verano. Es ahora en mayo y ya estamos teniendo cortes reiterados, imagina cuando llegue el verano y empiece todo el mundo a enchufar los aires acondicionados y los ventiladores. Me temo que estaremos igual que el año pasado”, sentencia.

Un conflicto que viene de largo y que los vecinos tratan de atajar con la lucha callejera: “Más de diez años llevo padeciendo problemas de salud a raíz de los cortes de luz. Y ya llega un momento que nos hartamos y salimos a la calle a protestar. A ver si conseguimos que nos escuchen”.

A escasos metros de Pedro en la manifestación nos encontramos con Tom Reina. Tiene 64 años, vive en Padre Pío y padece apnea del sueño. Lo primero que nos cuenta es que su barrio es los más castigados por los cortes: “Yo resido en Padre Pío, que es una de las zonas más castigadas. Sobre todo cuando llega el verano es terrible”.

Tom Reina padece apnea del sueño. Foto: M.Pedrero.

Tom Reina padece apnea del sueño. Foto: M.Pedrero.

“Llevamos casi tres años con esta historia. Tres años que, además, el problema es que no nos avisan. Los cortes son de forma sorpresiva. Te cortan la luz cuando al menos te lo esperas, y aparte no sabes que duración va a tener. Yo llegué a tener cortes de 23 horas. Y además con una caída de la tensión bastante alta, con lo cual sufren los electrodomésticos. Endesa no se hace responsable. Yo he recibido una carta donde me abonan una indemnización de 80 euros porque solamente reconocen un día de corte de luz cuando es diario. Esta semana, por ejemplo, hemos tenido tres cortes de luz diarios. Tres días que hemos estado sin luz. Desde las nueve de la mañana hasta las dos de la madrugada”.

Con estas vicisitudes, Tom explica: “Esto significa que nuestra calidad de vida se reduce a cero. Hoy en día, la electricidad es necesaria para todo. Para comunicarte, puesto que los móviles tienes que cargarlos,  para comer, para cocinar, etc.

Además, nos cuenta la enfermedad que padece: “Tengo apnea del sueño, que me impide poder conciliar y llegar a la fase REM. Yo por la noche me quedo sin aire, me quedo sin oxígeno. Porque mi constitución y mi lengua, me obstruye las vías respiratorias y me asfixia. Tengo una máquina que lo que hace precisamente es respirar por presión. Me abre las vías respiratorias y puedo dormir. Puedo llegar a descansar”. Este vecino depende de esa máquina para poder conciliar el sueño y además sufrió un ictus: “Dependo de ella porque a raíz del ictus mi salud está peor y el riesgo de un segundo ictus está ahí. Y la máquina lo evita. Esa máquina está salvando muchísimas vidas. Pero yo no la puedo usar”, precisa.

Consigna vecinal en uno de los establecimientos de Ingeniero La Cierva. Foto: Manuel Pedrero.

Consigna vecinal en uno de los establecimientos de Ingeniero La Cierva. Foto: Manuel Pedrero.

Continua detallando cómo se siente cuando la máquina no funciona: “Es que me ahogo. Yo pongo la máquina y está funcionando de forma automática; de golpe me noto que no tengo aire. Es que me falta el aire y me despierto de manera sobresaltada. Es que te despiertas, es que te quedas sin aire, es un susto. No puedes dormir. Es como si alguien te pusiera una almohada en la cara. Yo tengo puesto una mascarilla que me ocupa toda la vía respiratoria, la exterior, lo que es la nariz y la boca. Entonces, cuando la máquina se corta, no entra oxígeno por ahí. Me ahogo. Todo esto dormido a las cuatro de la mañana, a la medianoche, y ya no sabes si estás soñando. Lo que sientes es que te mueres, que te vas para el otro barrio. Y es triste que estoy perdiendo calidad de vida, años de vida”.

“Llevo unos tres años utilizándola. Porque anteriormente tuve un par de accidentes de tráfico por quedarme dormido en carretera. Me hicieron varias pruebas y al final que me diagnosticaron apnea y a partir de ahí me pusieron la máquina y desde entonces no tengo problemas”, apunta.

Nos deja claro que necesita de esa máquina para sobrevivir: “Yo dependo de esa máquina para todo. Porque en el día a día, mi mente, si no he dormido, mi mente no está para nada. Por lo tanto, la máquina es vital, fundamental. La tengo que usar sí o sí, incluso para echarme una siesta. Esa costumbre que tenía antiguamente de ver la tele y una siesta en el sofá, ya no. Me voy al dormitorio a ponerme la máquina para poder descansar algo”.

Asimismo nos habla del fallecimiento de un vecino que él conocía de tan solo 65 años: “Era una persona que vivía en la calle Pruna. A este señor tenía una máquina de respiración, pero no era como la mía, sino una máquina de oxígeno. Entonces se fue el oxígeno, se quedó sin poder respirar, le dio un infarto, llamaron al servicio de urgencias y  cuando llegaron no había luz, tuvieron que atenderlo con velas. Al final el hombre falleció. Y era joven, yo tengo 64 años y este señor tenía 65, digo joven porque es un año mayor que yo, vamos, que no es edad para morirse”, cuenta afectado.

Para Tom el origen del problema es la falta de inversión de Endesa en estas zonas de Sevilla: “Este problema viene por una falta total de inversión. Nosotros tenemos una red eléctrica en nuestro barrio que no se ha renovado desde el año 1965. Han puesto unos cuantos transformadores, que prometieron 12 transformadores, y solamente han puesto ocho, pero además no están todos en funcionamiento. Entonces, ahí están los cortes, porque sigue la misma densidad de población. Por ejemplo, esta zona tiene la misma densidad de población que Triana. La zona, lo que es Nervión y Cerro Amate, tiene la misma densidad de población que Triana. Para Triana han invertido 2.800.000 euros en una pequeña reforma. Una pequeña reforma, cerca de tres millones de euros. Y nosotros la inversión ha sido de 280.000 euros. No llega ni al 10% de lo que han invertido allí. Y con ese parche, querían arreglar una avería”.

'Endesa Criminal', pancarta que encabeza la manifestación. Foto: M.Pedrero.

‘Endesa Criminal’, pancarta que encabeza la manifestación. Foto: M.Pedrero.

Endesa culpa, en cambio, a los enganches ilegales. Algo que para este vecino es algo falso: “Lo que dicen es que en este barrio hay muchos delincuentes, gente enganchada. Yo lo que les invito a estos señores es que vengan a mi calle y que digan quiénes son los que están enganchados, o quiénes son los que se dedican a actividades ilícitas. Porque es falso, totalmente falso. Somos gente trabajadora. Somos la gente que nos levantamos a las seis de la mañana para que el país funcione”, finaliza.

Miles de vecinos afectados, miles de vecinos que ven truncada su calidad de vida y un problema que lejos de arreglarse se agudiza con el paso del tiempo. Sin embargo, estos habitantes seguirán luchando por sus intereses y por un derecho como es la luz. Un problema que ya ha llegado al Parlamento europeo.

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