La crisis mundial de agua amenaza la vida de 190 millones de niños en África

Sanjay Wijesekera: “África se enfrenta a una catástrofe hídrica. Mientras que las crisis relacionadas con el clima y el agua están aumentando en todo el mundo, en ningún otro lugar del mundo los riesgos se agravan tanto para los niños”.
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Un niño somalí bebe agua en una presa. Fuente: Thomas Mukoya / EFE

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El análisis llevado a cabo por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y publicado con motivo del Día Mundial del Agua, alerta de que África Central y Occidental atraviesan una severa crisis hídrica. Entre los diez países más afectados se encuentran Somalia, Camerún, Chad, Nigeria, Níger, Burkina Faso, Malí, Benín, Costa de Marfil y Guinea. Una vez más, los niños son los más afectados; dado que casi 190 millones de menores tienen restringido el acceso a este recurso indispensable.

De acuerdo con un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, durante el pasado año murieron 43.000 personas en Somalia. Y la mitad de ellas eran niños menores de cinco años. En 2022, se situó la tasa diaria de mortalidad entre 0,33 y 0,38 muertes por cada 10.000 habitantes; sin embargo, las previsiones para este año suponen un aumento de hasta el 0,42.

 

Triple crisis

Pero la crisis supone una potencial amenaza en tres ámbitos diferentes. Por una parte, debido a un saneamiento e higiene inadecuados. En los países que están sufriendo los estragos con mayor intensidad, tres cuartos de los niños no tienen la posibilidad de lavarse las manos debido a la falta de agua y jabón en casa. Aproximadamente una tercera parte de estos niños ni siquiera tienen acceso a agua potable en sus hogares. Y hasta un cuarto de ellos se ven obligados a defecar al aire libre.

Por otra parte, se calcula que es en estos países donde se registra la mayor tasa de mortalidad infantil atribuida a enfermedades ocasionadas por condiciones vitales insalubres. Es decir: si diariamente mueren en el mundo más de mil niños a causa de enfermedades asociadas a la falta de agua potable, casi la mitad de ellos se encuentran en estos diez países. Y la mayoría de ellos no superan los cinco años de edad. Según datos de la OMS, el Sahel es la región en la que más muertes infantiles se producen a nivel mundial debido tanto a la escasez de agua, como a las precarias condiciones de higiene.

Además, en esta ecuación también confluyen los estragos causados por el cambio climático. De acuerdo con Sanjay Wijesekera (Director de Programas de UNICEF), las “tormentas devastadoras, inundaciones y sequías históricas ya están destruyendo instalaciones y hogares, contaminando los recursos hídricos, creando crisis de hambre y propagando enfermedades”.

 

Conflictos armados y el cambio climático como principales agravantes

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), estos países se muestran especialmente vulnerables frente a los enfrentamientos que se producen en determinadas zonas. Este es el caso de Burkina Faso, donde a causa de ataques contra las instalaciones de agua potable, casi medio millón de niños se vieron obligados a desplazarse y dejaron de contar con el acceso a este recurso durante el pasado año.

Adicionalmente, en dicha zona del continente africano, la rapidez en el aumento en la temperatura con respecto al promedio mundial se relaciona directamente con la propagación de enfermedades infecciosas. De hecho, las irregularidades en las precipitaciones son las principales responsables de la contaminación en las pocas reservas de aguas disponibles para la población.

 

Contrarreloj de cara a alcanzar los ODS 2030

Este año, la celebración del Día Mundial del Agua coincide con la Conferencia de la ONU sobre el Agua 2023. Y dado que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados para 2030 están aún lejos de ser alcanzados, dar con soluciones para paliar la vulnerabilidad de los colectivos más frágiles sigue siendo una cuestión pendiente de resolver. Tal y como advirtió Catherine Russell (Directora Ejecutiva de UNICEF), “cuando el agua no está disponible o no es segura, los riesgos para los niños se multiplican exponencialmente”. Y esta problemática se ve intensificada por factores tales como la grave inseguridad alimentaria. Así lo pone de manifiesto un informe presentado en 2021 por Oxfam y Save the Children: cada 48 segundos muere de hambre una persona en África Oriental.

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