Tercer caso de cura de la infección por VIH gracias al trasplante de células madre

El ‘Paciente de Düsseldorf’ ya lleva cuatro años sin tratamiento antirretroviral (TAR) y libre de virus.
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Una enfermera realiza una prueba de VIH en un hospital de Wau (Sudán del Sur). Fuente: UNICEF/Albert Gonzalez Farran

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El virus de la inmunodeficiencia humana infecta los linfocitos T CD4 del sistema inmune, pero un reciente hallazgo médico evidencia que el trasplante alogénico de células madre hematopoyéticas (TCMH) disminuye considerablemente el reservorio de dicho virus. O lo que es lo mismo: con este, ya son tres los pacientes enfermos de cáncer que, tras someterse a un trasplante de médula ósea  — y haber renovado sus linfocitos —, han logrado vencer al VIH.

Así lo revela un estudio coordinado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa (Barcelona) y publicado en la revista científica Nature Medicine. Pero no es la primera vez que la ciencia logra conseguir lo aparentemente imposible, puesto que años atrás se han llevado a cabo procedimientos similares también en el continente europeo. Los otros dos pacientes, que también sufrían una enfermedad hematológica de base, fueron Thimothy Ray Brown en Berlín (2011) y Adam Castillejo en Londres (2019).

En esta ocasión, el milagro se ha producido en Düsseldorf (Alemania) y el protagonista es un hombre de 53 años diagnosticado en 2008 con el virus de la inmunodeficiencia humana tipo 1 (VIH-1). Años más tarde, en 2011, los médicos detectaron que el paciente padecía además leucemia mieloide aguda (LMA)  — un tipo de cáncer que afecta a la sangre y a la médula ósea —.

Siguiendo el mismo patrón que en los anteriores casos, se buscó un donante compatible con una mutación en el gen CCR5. Esta alteración proteica, que se produce de manera natural en tan solo el 1% de la población caucásica, es la responsable de impedir la entrada del virus a las células y se conoce como CCR5Δ32. El resultado tras el trasplante de médula es la íntegra regeneración del sistema inmunitario del paciente afectado por VIH. Como resultado, el paciente ya lleva cuatro años sin tratamiento antirretroviral (TAR) y no hay rastros del virus.

En ese caso, ¿es aplicable este tratamiento a todos los enfermos con VIH?

No, debido a que un trasplante se trata de un procedimiento muy agresivo y que conlleva muchos riesgos. El ‘Paciente de Düsseldorf’, al igual que sus predecesores, constituye un caso singular por la presencia de un tumor hematológico. Sin embargo, existen fármacos capaces de mantener la enfermedad bajo control que son efectivos en la mayoría de pacientes

¿Significa esto que han hallado la cura definitiva para el VIH?

La respuesta es no. A pesar de que este hallazgo supone buenas noticias para la ciencia, aún es pronto para hablar de un tratamiento definitivo para tratar el virus. Ocurre lo mismo con la posible vacuna para evitar contraer la enfermedad. Por el momento no existe una cura plenamente efectiva aplicable a todos los pacientes que sufren esta patología  — a pesar de los óptimos resultados que ofrecen los medicamentos aprobados en los últimos años por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) —. Por el momento, solo los TAR   — que al combinar varios tipos de fármacos, bloquean las proteínas responsables de favorecer la reproducción del virus —  son los únicos que permiten controlar la infección. Pero cuarenta años después de que la comunidad científica lo identificase por primera vez, el VIH continúa siendo una de las mayores epidemias a nivel mundial.

Según datos de ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida), en 2021 un total de 38,4 millones de personas vivían con el VIH en todo el mundo, de las cuales 650.000 murieron de enfermedades relacionadas con el sida. Y aunque es cierto que, en cierta medida, actualmente se trata de una enfermedad controlada a gran escala, existen colectivos más vulnerables que carecen de las herramientas para prevenir o tratar la enfermedad por motivos de la más diversa índole  — desde la imposibilidad de acceder a información, hasta obstáculos legales —. Este es el caso, por ejemplo, de África subsahariana: región donde se concentran más de la mitad de los casos a nivel mundial.

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