El “clasismo” de la firma Dior

La marca de artículos de lujo tiene muy clara la imagen que quiere mostrar a su público y filtra a sus trabajadores según su aspecto físico
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Logo de una de las tiendas de Christian Dior. FOTO: BANCO DE IMÁGENES

Dior es una de las marcas de artículos de lujo más representativas del último siglo. La compañía está bajo control del grupo LVMH que lleva otras marcas de ropa como Kenzo, Givenchy y Louis Vuitton. Todo un mundo que gira entorno a la ropa de alta costura que se ha convertido en un “ambiente clasista”, según afirma uno de sus extrabajadores que ha pedido a EUSA NEWS mantener su anonimato por miedo a represarias ante lo sucedido. Acusaciones a las que la marca no ha querido responder.

A.M., peluquero y maquillador profesional desde hace más de seis años, trabaja para una agencia que le designó un puesto en el stand de Dior de un reconocido centro comercial. Cuando llegó por primera vez, su encargado se sorprendió al ver que se trataba de un hombre: “Este puesto es de una muchacha”. Paliado el error, comenzó su trabajo en la lujosa marca. “Estaba muy contento cuando me dieron el sí. Me dijeron en la entrevista que daba el perfil ya que tenía una imagen muy limpia, sin pendientes, tatuajes, etc.”, comenta.

Cinco días después, el encargado, le dio un toque de atención. “Me dijo que no podía utilizar maquillaje ya que eso estaba reservado para el sector femenino que trabaja en la firma”, explica el afectado. El maquillaje de A.M. era muy natural, “simplemente fui como puedo ir un día normal, un poco de corrector y base”.

Modelos durante el desfile de la colección de otoño/invierno 2019 de Dior en París. FOTO: EFE/IAN LANGSDON

Todos los trabajadores y compañeros estaban muy contentos con el nuevo fichaje admitiendo incluso que había superado el número de ventas habitual. Lo que A.M. no se esperaba era que al día siguiente, en su día de descanso, iba a recibir una llamada por parte de su jefe anunciándole su despido. “No me lo esperaba. Estaba muy agusto con todos. Cubrí turnos que no me correspondía y jamás pensé que me iba a decir eso”, manifiesta el profesional.

“Estaba atónito. Me dijo que no daba el perfil físicamente que la firma estaba buscando“, argumenta el extrabajador de la famosa firma. Había sido despedido por no entrar en el canon de belleza actual de la marca. “No me quieren porque bajo sus normas no soy alto, ni guapo, ni estoy bueno. Quieren a un modelo, no a un profesional del sector”, cuenta indignado.

“Creo que las marcas deberían dejar estos estereotipos a un lado y más ahora que se están sumando al carro del feminismo, body positive, colectivo, etc. Tendrían que dar importancia a la profesionalidad y lo preparado que estás para desarrollar ese trabajo. Lo que no me pueden decir es que estoy cumpliendo sus expectativas pero que no soy su perfil físicamente en pleno siglo XXI”, recalca el maquillador.

El informe de Cegos ‘Diversidad e inclusión en las organizaciones: los retos relacionados con las habilidades en una transformación cultural’ confirma que un 46% de los entrevistados han sufrido algún tipo de discriminación por su aspecto físico, unas cifras que confirman el caso de A.M. Un problema que sucede habitualmente a cientos de personas por parte de las empresas y trabajadores.