Pepe, el frutero lebrijano que triunfa con su mula ‘María’

El protagonista es la cuarta generación de su familia que se dedica a la huerta y al mercado de manera tradicional
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Pepe trabajando con su mula 'María'. FOTO: ALBA BERNAL
Pepe trabajando con su mula 'María'. FOTO: ALBA BERNAL

¿Se imaginan trabajar en el campo y con una mula como antiguamente? Pues no ideen porque ese es el oficio de un lebrijano. Se llama José García Bellido (Lebrija, Sevilla, 1968). Mayormente conocido como ‘Pepito de la huerta’. Él es frutero pero también agricultor porque las verduras que vende en su negocio proviene de su campo. Esa es su profesión. Pero si hablamos de su vida personal: está casado con Juani Fernández con quien tiene dos hijos, ambos ya mayores. Ella también le ayuda en la frutería.

Pepe García y Juani Fernández en la frutería. FOTO: ALBA BERNAL

Pepe García y Juani Fernández en la frutería. FOTO: ALBA BERNAL

Aunque Pepe también tiene una figura especial en su vida: María. No es una persona. Es su mula burreña de 97 años. Parece que este reportaje se ha grabado en los años 80, pero no. Es actual. García cultiva las tierras con su mula como antiguamente. En su casa siempre han tenido en el campo este animal para otras funciones como mover “alpaca”. Principalmente hay que diferenciar que no cualquier animal sirve para este trabajo. En este caso, Pepe ha explicado que la ideal es una mula “son las mejores porque la madre es una yegua y el padre un burro”. Por lo que sale un ser vivo en cierto modo pequeño y manejable. Eso si, “hay que tenerla bien alimentada, dormir y comer en condiciones”, ha asegurado el lebrijano.

La función que tiene la mula es señalizar, es decir, hacer la calle de donde se vaya a cultivar. Asimismo, lo que “queda el liño para darle con la zoleta”, ha afirmado el protagonista. Otro servicio es lo que Pepe ha definido como “volcar”. Ha argumentado que “hay plantas que no quieren encaramiento y tienen que ir en lo alto del lomo y hay otras que quieren mucha agua y tienen que ir bajo el lomo”.

Por otro lado, engancha unas “cuchillas” al aparato que es para “regabinar”. En este caso, Pepe compara esta acción “como el que se va afeitar” puesto que suele quitar las malas yerbas. Si el lió es más ancho se pondrá amplio pero si es estrecho ese instrumento irá más cerrado.

El frutero trabajando con su mula. FOTO: ALBA BERNAL

El frutero trabajando con su mula. FOTO: ALBA BERNAL

No obstante, nadie dijo que fuera fácil el asunto. Le ha llevado su tiempo enseñar al animal a laborar, “eso es como el niño que va al colegio y empieza con la tabla del uno y cuando te das cuenta el niño comienza a multiplicar, dividir, pues igual” ha dicho Pepe. La disciplina, “la templanza y enseñanza” han hecho que el frutero no quiera dejar a su María. Un punto importante es la comunicación entre ellos dos: “ ‘arre’ significa tira para delante y ‘ue’ se traduce en pararse”. A pesar del cariño, nunca ha pensado en comprar maquinarias ya que este trabaja en la huerta y “son cachitos chicos y al ser una maquinaria y entre vuelta y vuelta la rueda de la maquinaria se lo carga todo” ha citado.

El campo es un oficio que tiene que gustar puesto que no tiene horarios y tiene muchos factores en cuenta. Pepe lo tuvo claro. En un principio el quería ser funcionario pero le arrastró la vocación y el cariño que ya le tenía a este sector. Pepe García es la cuarta generación en su familia que se dedica al mercado. Su madre, Teresa Bellido, y su padre, José García, han argumentado que “si a mi hijo le gusta, adelante”. Asimismo, Teresa ha contado que ella también trabajaba igual pero lo hacía en el mercado de abastos de Lebrija. A su vez, heredado de su suegra que también se había dedicado a esta profesión. Por ello, Pepe saca la conclusión que son “la generación de la huerta”.

Pepe García con su madre Teresa y su padre José. FOTO: ALBA BERNAL

En sus principios, el protagonista empezó a vender alimentos en la venta ambulante. Luego comenzó a sembrar verduras para él mismo. Su padre fue el que lo guió en sus comienzos “él ha sido de campo siempre y la huerta le ha gustado entonces entendía algo de huerta y me decía haz esto o haz lo otro y comencé a coger la referencia” ha asegurado Pepe.

El 18 de septiembre de 2000 nace su frutería llamada “Frutería Pepe” ubicada en Lebrija concretamente en la Plazoleta del May. Comienza a conseguir clientela. Pepe se considera una persona muy habladora y a través de la comunicación “aprendes mucho”. “Si charlas con mucha gente y encima haciendo mi trabajo entonces esto es lo mío”, ha confirmado García Bellido.

José García en su frutería. FOTO: ALBA BERNAL

José García en su frutería. FOTO: ALBA BERNAL

Poco a poco, ha ido ganando la confianza de los ciudadanos. Como acción típica de sus clientes dice que cuando van por una lechuga no solo se trae eso porque cuando se dan cuenta ya tienen un manojo de cardillos, rábanos o de cebolla. La clave esta en que “ven los artículos fresquitos y buenos y se los llevan”.

Concepción López es una de sus clientes habituales. Tal como dice Pepe, ese día iba solo a por lechugas y ha terminado llevándose dos bolsas bien repletas.

Actualmente, uno de los mayores problemas para este primer sector es la sequía. Los pantanos se encuentran con cifras demoledoras. Según ha indicado Antonio Pantuso, gerente de la Comunidad de Regantes del Sector B-XIII, están viviendo la situación más complicada de los últimos 25 años. “Tiene el mismo bajo nivel que en 1995”, ha dicho Antonio.
Datos catastróficos con los que están viviendo los agricultores. Esto también le afecta a Pepe. “Tal como está el tiempo, de pena. Mucha calor. Todo lo que es la planta de invierno está hecha para el fresco y agua y esta haciendo al revés”.
García seguirá luchando para sacar sus productos hacia delante. A diferencia de los grandes mercados, las verduras de Pepe no pasan por intermediarios. “La primera diferencia es que te llevas un producto fresco, lo que te durará mucho en casa”, ha confirmado. Asimismo ha dicho que “la lechuga puede estar en el mercado una a un euro y yo con ese dinero te llevas dos” asegura.

Por eso, el lebrijano seguirá con la clave de su profesión “el cariño”. No es lo mismo dejar una patata en su ciclo completo que son 120 días que recolectarla en 90. Sacarla 30 días antes puede suponer que ese alimento no sirva, por ejemplo, las papas para freír.

Al igual que ha comentado que “el campo es ilusión”, “el negocio también es ilusión”. Siempre hay que tener una actitud positiva ya que un día entran en su frutería 100 personas y otro 25. “Las ventas son inestables pero no te puedes sentir el día que vendas mucho como un triunfador y el que vendas poco abajo”, ha asegurado Pepito el de la huerta.

El frutero se monta todos los días en su furgoneta para abrir su frutería a las 08.30 de la mañana y cierra a las 14.30 de la tarde. Como si ahí se acabara su jornada, pero no. Por la tarde, trabaja en su huerto en el campo. De sol a sol. Sin horario fijo. Así disfruta José García Bellido de su profesión porque el día que se jubile tiene claro que “yo voy a disfrutar un poquito de la vida porque ahora no tengo como quien dice ni tiempo para nada”, ha sentenciado el protagonista.

El lebrijano montándose en su furgoneta como rutina. FOTO: ALBA BERNAL

El lebrijano montándose en su furgoneta como rutina. FOTO: ALBA BERNAL

Mientras que la sociedad saborea todos los productos del campo solo ellos, los que se dedican a este oficio, saben lo difícil que es llegar al mes y ahora sobrevivir a una campaña.

El agricultor en su frutería. FOTO: ALBA BERNAL

El agricultor en su frutería. FOTO: ALBA BERNAL