Rocío Medina: “Nunca hablaré mal de un país como Qatar”

La violinista más famosa de Almonte defiende al país asiático, respeta sus costumbres y desea volver cuanto antes
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Rocío Medina en Qatar Foto: @rociome_violin

Rocío Medina, la onubense de 27 años que se hizo viral en internet a raíz del trágico robo de su amado violín, nos cuenta cómo fue la experiencia laboral en el Estado de Qatar. Graduada en Historia y Ciencias de la Música (musicología), pasó cuatro años de su vida en el país asiático, del que se enamoró por completo.

P-¿Por qué fue Qatar el país elegido para irte?

R-Yo no lo elegí. Subí un vídeo a Facebook cantando y me contactaron directamente desde allí -una empresa que hoy en día no existe- para que comenzara a trabajar. Depende de la audición cantaba o tocaba el violín.

P-¿Cómo es la calidad de vida de una persona extranjera viviendo en Qatar?

R-La calidad de vida, basándome en mi experiencia, no tiene nada que ver con lo que pintan. Tuve una vida muy cómoda. Los ciudadanos de Qatar que puedan permitírselo económicamente, buscan siempre la infinidad en comodidades para vivir. Yo estuve realmente bien, no tengo ninguna queja. Sí que es cierto que no todos los extranjeros cuentan con las mismas facilidades con las que yo conté, ya que tienen mucho en cuenta el país de origen de la persona extranjera.

P-¿Cómo te relacionabas con tu entorno?, ¿hiciste muchas amistades allí?

R-Ellos son bastante inaccesibles. Allí debes acceder a la comunidad española porque no son tan extrovertidos como nosotros. Sin embargo, de mi experiencia allí me traje dos buenas amigas qatarís y a un amigo que, actualmente, es una figura muy representativa en el mundial de Qatar.

No fue hasta mi segundo año allí cuando decidí ‘coger el toro por los cuernos’ y me propuse conocer a los cuidados de Qatar desde dentro. Hoy recuerdo meriendas deliciosas en casa de mis amigas, olores inolvidables, personas inmejorables… con sus constumbres y tradiciones.

Rocío Medina en la ciudad de Qatar Foto: @rocíome_violin

P-Siendo mujer, ¿sentiste cómo se violaban en algún momento tus derechos?,¿tuviste más privilegios sociales no ser mujer local?

R-La mujer española en Qatar siempre ha estado bien vista. Yo no puedo decir nada malo en ese aspecto. A mi siempre me han tratado con muchísimo respeto y jamás me han impuesto nada, pero es cierto que yo fui consciente desde el primer momento en el que aterricé en suelo qatarí, de donde estaba.

P-Los abusos a los trabajadores como tasas de contratación ilegales, salarios impagados e incluso muertes, son conocidos, por desgracia, en la sociedad occidental, ¿qué experiencia tuviste al trabajar en el pequeño país del golfo?

R-Como en todos los países, existen este tipo de irregularidades, aunque yo no tengo constancia de muertes por accidentes laborales, es más, en la mayoría de obras públicas que me encontraba por la calle, siempre había un departamento de prevención pendiente de que se cumplieran las normas de seguridad estipuladas.

Tampoco tuve problemas con los cobros. Me pagaban el día que me correspondía, ni un día más ni uno menos. Hacía mi trabajo y me pagaban por ello. Una remuneración legal por completo.

Rocío Medina en un audición
Foto: @rociome_violin

P-¿Qué fue lo que más te gustó de Qatar?, ¿y lo que menos?

R-Lo que más me gustó fueron las facilidades, servicios y privilegios para los occidentales dependiendo de la empresa que te hubiese contratado. Yo contaba con acceso a una sanidad pública que dista mucho de la española, medios de transporte, comida maravillosa, arquitectura…

Y lo que menos era el dineral que tenía que invertir para visitar a mi familia en España y la obligatoriedad de pedirle permiso a mi pareja para, por ejemplo, ir a ginecólogo. De hecho, en mi documento de identidad, figuraba que yo era propiedad de mi novio.

P-Rocío, ¿cómo se vive en Qatar el día a día?

R- Pues las discotecas cierran a las dos de la mañana, se vende alcohol (mucho), se hacen reservados, existen fiestas donde las mujeres -que también van con mini faldas- beben gratis…se vive muy bien. Mi mayor deseo es volver para quedarme, al menos, durante bastante tiempo.