España, un país de automedicados

Según varios estudios, uno de los principales motivos de esta práctica es porque los pacientes saben lo que les va a recetar el médico
La automedicación en España ha incrementado en los últimos años. FOTO: ISTOCK

Una de cada cinco personas en España sufre algún trastorno de salud mental, desde depresión a ansiedad, y de esquizofrenia a trastorno bipolar. Eso es un promedio que está bastante a la par con otras naciones como el Reino Unido, Francia y los EE UU, y hasta cierto punto disipa el mito de que España es una nación más feliz que el promedio.

“Existen diversas razones por las que hay un alto índice de automedicación en España. Las dos principales son la falta de tiempo y el fácil acceso a los medicamentos“, nos explica en declaraciones a EUSA NEWS la psicóloga Flora Villegas.

La medicación es un complemento y esto hay que hacérselo saber a los pacientes”. No es malo utilizarlo en casos concretos, pero siempre que sea de forma complementaria a la terapia. En caso de que se consuman medicamentos, este consumo debe ser siempre supervisado y controlado.

“Creo que realmente darle estás explicaciones a los pacientes es lo único que realmente se puede hacer para que no se automediquen, al fin y al cabo ellos son los que tienen que tomar sus propias decisiones. El papel del psicólogo en este caso debe ser más informativo”, afirma Flora.

Sin embargo, lo más preocupante es que los españoles son los mayores consumidores de medicamentos contra la ansiedad del mundo y los mayores consumidores de medicamentos psiquiátricos o psicotrópicos, que incluyen antidepresivos, ansiolíticos, estimulantes o estabilizadores del estado de ánimo.

¿Por qué ocurre esto?

El motivo principal es que hay muy pocos terapeutas disponibles: solo 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes en España. 

Los tiempos de espera para ver a un especialista en salud mental en un hospital público varían mucho entre las regiones de España, pero en algunas comunidades autónomas pueden ser de dos meses o más. “La terapia psicológica es un tratamiento a largo plazo, en la que los resultados no se observan de forma inmediata. Sin embargo, suelen dar lugar a resultados más duraderos y efectivos. Al contrario que la medicación, con la cual se obtienen resultados de forma relativamente inmediata, lo que la población no tiene en cuenta es que con respecto a la salud mental, la medicación es un tratamiento que no genera tanto beneficio a largo plazo, ya que cuando dejan de consumirse los problemas suelen regresar”, según la psicóloga.

Teniendo en cuenta que las personas de bajos ingresos son estadísticamente más propensas a tener problemas de salud mental en España, la falta de profesionales que trabajan para el estado genera “largas listas de espera y la atención en la salud mental pública en España deja bastante que desear”. Mientras que por otro lado los precios de la mayoría de consultas privadas son excesivos”, señala Flora. Estas dos razones hacen que la población no pueda acceder a tratamientos de intervención psicológica y que por ello recurren a la medicación.

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad español, el consumo de ciertos medicamentos aumentó un 4,5 por ciento en 2020 y superó las 91 dosis diarias por cada 1.000 habitantes. Las benzodiazepinas, utilizadas para aliviar la ansiedad y el insomnio, se encuentran entre las más utilizadas, tanto que la AEMPS afirmó que la mayor parte de la población adulta española las ha consumido de forma esporádica o habitual para el tratamiento de múltiples problemas. 

Además, la pandemia de Covid-19 ha tenido un impacto severo en el bienestar de la salud mental de las personas en todo el mundo y España no es una excepción. En 2021, el gobierno de España lanzó un plan con un presupuesto de 100 millones de euros destinado a abordar la crisis de salud mental del país , centrándose en la formación de profesionales, la lucha contra la estigmatización, la detección temprana, una línea directa para la prevención del suicidio y la promoción del bienestar emocional desde la escuela.

La estrategia de salud mental de España no se ha actualizado desde 2009 y este último plan, que se extenderá hasta 2024, es una prioridad para el gobierno de coalición de izquierda.

Todavía no hay suficiente evidencia de que estos planes hayan tenido mucho impacto, aunque el proyecto está en sus inicios.  Pero esquemas como capacitar a más psicólogos tomará más tiempo que los tres años que durará el plan de salud mental.