Malbert: “Me la sudan las reglas, hago lo que quiero donde quiero”

El creador de contenido ha concedido una entrevista a EUSA NEWS para hablar sobre su carrera profesional, la importancia de la comunicación en ella y sobre diferentes temas que le rodean
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Malbert junto a su primer libro No insultes gilipollas. FOTO: INSTAGRAM

Si hay una persona en redes que no tiene pelos en la lengua es Malbert. El creador de contenido, que cuenta actualmente con 430.000 suscriptores en YouTube, saltó a la fama gracias a sus vídeos de humor y crítica hacia Eurovisión y posteriormente Operación Triunfo. Cosechando éxitos y triunfando en el sector joven, el influencer, término que no le gusta que le llamen, ha sacado ya dos libros a la venta, No insultes gilipollas y Puto amor, y cuenta con dos podcasts, La Red Room y Querido Hater, además de haber participado en el programa Sobreviviré de Mitele Plus.

El youtuber ha concedido una entrevista a EUSA NEWS para hablar sobre su carrera profesional, la importancia de la comunicación en ella y sobre diferentes temas que le rodean.

¿En qué momento pensó en dedicarse a la comunicación?
No me trates de usted, maricón (ríe). Pues nunca pensé en dedicarme a la comunicación porque en mi época tampoco era un trabajo que se enseñase en las escuelas como una opción más laboral. Entonces eras o de ciencias, letras o humanidades. Y el que era maricón para bachillerato artístico que eso hice. Así que no tuve conocimientos previos, simplemente sabía que quería un trabajo que fuese creativo, no monótono y que me diese libertad a mi mente creativa. Me metí en diseño gráfico y poco a poco encontré el camino.

¿Cómo veías antes este sector y cómo lo ves ahora?
Antes fatal, ahora peor. Cuando algo coge auge siempre se demoniza bastante, los medios lo atacan porque somos una competencia más, entre el mismo sector la gente se pasa sus valores, ética y moral con tal de ganar cuatro duros. En fin.

Has estudiado diseño gráfico, una forma diferente de comunicar, ¿crees que esto te ha ayudado en tu carrera?
¡Evidentemente! Sin esos estudios yo no hubiese sabido iluminar mis vídeos, hacer las miniaturas, retocar mis fotos de Instagram, etc. Por eso siempre digo a la gente que no sabe qué hacer o quiera hacer lo que quiera, dentro de lo que su bolsillo le permita… ¡estudia! Fórmate, autodidacta, sea como sea, pero la formación es super importante y siempre suma.

Tus videos son muy llamativos y entretenidos, una forma de comunicar muy amena, ¿qué factores o herramientas usas para no aburrir a tu público?
Ojalá pudiera decírtelo pero es que yo soy así las 24 horas del día desde que nací, así que el lenguaje viene en uno mismo, la naturalidad. Si es cierto que me gusta jugar con el lenguaje milenial de memes, Twitter y efectos de sonido.

“Me la sudan las reglas, hago lo que quiero donde quiero. Y si me corto en alguna plataforma es para que no me denuncien”

Eres muy heater con los influencers, ¿qué importancia le ves a su papel comunicativo en la sociedad?
Pues abrir los ojos a los cuatro tontos que les siguen. Hay influencers que son unos asquerosos sin escrúpulos que con tal de comer una sopa de sobre caliente por la noche venderían hasta su alma. Y no me da la gana porque esto es un trabajo muy serio y si no lo respetamos desde dentro nadie nos va a respetar.

Cepeda, Ana Guerra, Pelayo, María Pombo… son muchos rostros de internet que de una manera u otra comunican a sus seguidores, ¿qué opinas sobre ellos?
Bueno, algunos empezaron bien, otros siguieron a mejor, y otros fueron a peor. Pero cada uno elige su camino pero también se exponen a que gente como yo de su opinión sobre su trabajo.

En las profesiones relacionadas con la comunicación hay mucho intrusismo, de hecho tú no has estudiado nada relacionado, ¿qué opinas sobre esto? 
Esto es un melón complicado. Yo no me considero escritor por escribir dos libros. Hay que ser consciente lo que somos y lo que vendemos. Si yo he conseguido sacar seis ediciones de mi primer libro es por que llamo la atención por quién soy y no por mi calidad literaria. Entonces creo que hay que ser muy consecuentes con lo que podemos defender con nuestra imagen.

¿Hay que tener unos conocimientos previos sobre cómo comunicar?
Los estudios ayudan, pero hay gente muy buena sin recursos para formarse, y a veces no valoramos que se puede aprender de forma autodidacta, ejerciendo el mismo oficio a la vez que aprendes y eso también es una formación válida. No seamos clasistas por favor.

¿Cómo surgió presentar varios podcast? ¿Te has preparado para ello?
Pues porque era mi sueño, siempre me ha encantado organizar shows de pequeño y la verdad que llevo muchísimo tiempo para poder hacer esto. Mi primer programa tardó un año en cocerse y salir. Ahí evidentemente tenía un soporte de una periodista que me ayudaba a redactar las entrevistas por ejemplo. Ahora ya voy tirando yo solo.

Ahora los medios de comunicación hablan de ti, ¿crees que comunican a su audiencia correctamente tu imagen y los proyectos que tienes?
Bueno, sí y no. Los titulares que yo doy al fin y al cabo los doy yo y tengo que ser responsable y consecuente con lo que digo. Pero sí es cierto que a veces los titulares son peligrosos pero si la gente se queda solo con el sensacionalismo, chica, no es mi problema. Me la suda lo que piensen o comuniquen de mí. Siempre y cuando no se pasen, que entonces les crujo.

Tienes en el mercado dos libros, ¿qué hay que tener para poder sacar un buen contenido de calidad?
Suerte, ser un gilipollas con seguidores o ser escritor. Yo creo que cumplo las dos primeras.

¿Te ha costado triunfar?
Bueno, no sé si realmente he triunfado o no. ¿Qué es el triunfo? ¿Vivir de lo que a uno le gusta? Pues entonces sí. Me he cruzado con muchos “no” en el camino, a las marcas les da miedo alguien sin filtros, a los programas también, y las personas de redes no son muy bien vistas en los medios tradicionales. Es por eso que todos hemos tenido que crear nuestro propios espacios sea en YouTube, programas autoproducidos, etc. para terminar luego callándoles las bocas.

Por desgracia, en la actualidad, la imagen es muy importante, ¿te has sentido influenciado por algunos cánones de belleza?
Por supuesto. Todos tenemos complejos y de forma directa o indirecta nos afectan. De momento lo llevo bien, veremos si termino igual de estirado como la papada de Carmen Borrego, nunca se sabe.

“Me encanta liarla y disfruto. Hay que ser consecuente con todo lo que uno dice. Y cuando uno tiene muy claro sus valores e intenciones, nada le asusta”

Estar expuesto tiene sus consecuencias, ¿cómo llevas las críticas?
Las críticas me suelen sudar bastante, a veces si son malas me encantan porque disfruto ver a gente ofendida por mi verdad. Algo bien estaré haciendo.

Defiendes mucho la salud mental pero tu trabajo se centra en criticar a personas, ¿qué tienes que decir ante estas dualidades?
Hay que saber diferenciar entre ataques agresivos dolorosos y gratuitos que traspasan límites, a ataques que generan un debate basados en una opinión. Mucha gente se escuda en la salud mental simplemente por no querer asumir las críticas negativas, y lo siento mucho, si tienes un comportamiento de mierda, no pretendas que la gente luego no se ofenda y menos uses la salud mental para defender tus comportamientos asquerosos.

En este mundo puedes estar arriba y abajo en cuestión de segundos, ¿tienes miedo a caer?
Que va, he dado de comer a niños en un comedor, he sido payaso en comuniones, he currado de actor, profesor de inglés, de teatro… Nunca se me han caído los anillos por trabajar así que me la suda lo que pase, cuanto más dure mejor, pero sino, buscaremos otra cosa que soy muy válido.

¿Dónde quieres llegar profesionalmente?
A jubilarme pronto y con un buen imperio montado que no necesite trabajar. ¡Real! (ríe)

¿En qué proyectos te podremos ver próximamente?
Me han ofrecido cosas en televisión, pero de momento no me convencen. Tendremos segunda temporada de mi programa La Red Room, quizás otra temporada de Querido Hater y podría ser que salgan algunos proyectos que se están cociendo.