El interventor del tren Alvia “negó dos veces” la llamada al maquinista

En esta cuarta jornada del macrojuicio por el accidente de tren en Santiago han declarado los primeros Policías Nacionales en llegar al lugar de los hechos
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Cuarta jornada del juicio por el accidente del Alvia en la que declararán los primero Policías Nacionales que llegaron al suceso. FOTO: EFE

Hoy martes, 25 de octubre, se ha reanudado el juicio del accidente del tren Alvia que ocasionó 80 muertes y dejó a 145 personas heridas en Santiago de Compostela. 

En esta cuarta jornada, en la Ciudad de la Cultura, se han escuchado las declaraciones de los primeros agentes de la Policía Nacional que llegaron al barrio compostelano de Angrois. Éstos como primeros testigos de la tragedia, junto a los servicios de emergencia, son una pieza clave en la investigación.  

El interventor del tren Alvia negó hasta en dos ocasiones a la Policía Nacional la existencia de la llamada, que conforme testificó el maquinista, fue lo que le desubicó antes del accidente, según ha declarado durante el interrogatorio el policía instructor del atestado. Los agentes, según han testificado, le realizaron la pregunta dos veces distintas, siendo únicamente en la segunda ocasión cuando admitió que solo fue “una pequeña llamada” en Ourense. 

A preguntas del Fiscal y de varios letrados de la acusación, el policía instructor ha afirmado que “no tenía constancia” de esa llamada, hasta que obtuvieron los registros telefónicos una semana después de los hechos.

También ha explicado ante la juez que solicitó información técnica sobre la seguridad del tramo a las empresas de Renfe y Adif para continuar la investigación sobre lo ocurrido.

El comisario de la policía judicial de A Coruña, encargado de la primera parte del dispositivo y de comunicarles a las primeras familias los fallecimientos conforme se iban identificando los cuerpos, fue el primero en hablar con el maquinista del convoy accidentado. En su declaración éste ha explicado que Francisco José Garzón se encontraba “muy nervioso”, repitiendo en torno a dos o tres veces “la he jodido. Venía a 190 km/h”.

El funcionario ha relatado que intentó tranquilizarlo, insistiendo en que “estuviese tranquilo”, a lo que el acusado inquieto respondió “¡cómo no voy a estar preocupado!, preguntando si podría haber heridos.

Otros policías testigos de lo ocurrido, han confirmado durante el interrogatorio la versión declarada por el comisario, afirmando que Francisco José Garzón se encontraba intranquilo y arrepentido, lamentado de forma continuada “madre mía lo que he hecho”.

También han coincidido en que tras el accidente Garzón no culpó a nadie, pero sí indicó que “algún día iba a pasar” ya que “no había señalización”, explicando que no todo podía depender del conductor para la seguridad de ese trayecto.

Tras el accidente, uno de los policías que custodiaba al acusado ha explicado que Garzón tenía un teléfono móvil con el que realizó varias llamadas, pero desconoce a quién. En esas conversaciones el maquinista se culpaba a sí mismo, aunque en otra ocasión culpó a “alguien de Renfe por la seguridad de la vía”.

En su traslado al hospital, los policías encargados de acompañarle han explicado que el acusado no paró de lamentarse y lo encontraron “en shock” y “triste”, repitiendo que “ojalá me pasara a mí”, diciendo que se había “despistado, perdiendo las referencias”.

En esta sesión no han estado presentes ninguno de los dos únicos acusados en la causa, Francisco José Garzón, maquinista del convoy, y Andrés Cortabitarte, responsable de la seguridad en la circulación de Adif en el momento del accidente.Tras haber testificado en las anteriores sesiones, la juez permitió que ambos estuvieran exonerados, pudiendo no acudir a las demás declaraciones.

El juicio continuará mañana, 26 de octubre, con las declaraciones del interventor que realizó la llamada previa al accidente al maquinista, junto a las del empleado de Prosegur que lo acompañaba como personal de seguridad, la de otro empleado de Renfe y la de Javier Illanes, el maquinista que condujo el tren desde Medina del Campo hasta Ourense.

Los acusados se enfrentan a una petición de cuatro años de cárcel por 80 supuestos delitos de homicidio, 145 de lesiones y uno de daños por imprudencia profesional grave.