La esencia del Festival de las Naciones

Un año más el Prado de San Sebastián acoge el Festival de la Naciones, el cual lleva activo desde el pasado viernes 23 de septiembre hasta el próximo día 30 de octubre finalizando su actividad
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Fuente: página oficial del evento

La edición número 28 del Festival de las Naciones ha traído consigo más de un mes repleto de actividades para divertirse solo o en compañía, ya sea en familia o rodeado de amigos. Además, cuenta con la novedosa invitación de Bulgaria como país invitado, prolongándose  su homenaje los días 21, 22 y 23 de Octubre. Disfrutar de conciertos gratuitos de la mano de Abbatastic – tributo a ABBA—o Parachutes – tributo a Coldplay—ha sido la opción de muchos visitantes, además de saborear los stands de cada país. Las crepes saladas de Francia, las carnes argentinas…todo mientras paseas envuelto en música y un ambiente apetecible y con pie a repetir. Por otro lado, por y para los más pequeños se ha habilitado un parque infantil, donde se encuentran distintos hinchables para que estos también disfruten de la mejor forma posible tal y como les gusta a ellos, dando brincos.

Los cercanos conciertos, la variedad multicultural de comida y sus puestos de artesanía, dulces y mucho más invitan a gritos a visitar el recinto. Eusa News entra en el corazón del evento y en esta ocasión los protagonistas de la historia no podían ser otros que los propios dueños y trabajadores de los puestos. La mayoría coinciden en lo mismo: ha habido un antes y un después con motivo de la Pandemia.

Fuente: Página oficial del Festival de las Naciones

 “La gente tiene miedo a gastar. Ya no lo hacen como antes”- Karine Opazo, trabajadora de uno de los puestos de artesanía.

Karine comentaba que el festival cuenta “con alta afluencia el finde semana, porque los días lectivos, en los que las familias, jóvenes, adultos, y mayores se encuentran ocupados en sus quehaceres son muy débil”. Asimismo, expresaba cómo se siente trabajando por primera vez en el evento en Sevilla. Alegando con una sonrisa “la gente aquí es muy cariñosa, son personas con las que puedes hablar”.

Karine Opazo durante la entrevista Fuente: Carlota del Río

Los negocios alimentarios no pasan desapercibidos, y aunque quizá alguno tenga mejor acogida que otro, al final todos se llenan hasta completar el aforo, ya que innovar gastronómicamente siempre es buena opción y más para aquellos de buen comer que saborean hasta la espera de un plato.

A pesar del coste de la entrada los días festivos y vísperas, dos euros, son en estos precisamente cuando la multitud se hace presente, provocando que el aforo crezca considerablemente. Sin embargo, “familias de cuatro o cinco personas se retraen de venir los sábados y domingos por el pago de las entradas” manifestaba Meji, uno de los encargados del puesto representativo de España. A su vez, contaba que se encuentran satisfechos y contentos con el recibimiento que han recibido, al igual que muchos otros empleado y gerentes con sus negocios, como es el caso de Maripaz trabajando en la sección de México.

A medida que se pasea entre los puestos del recinto puede advertirse, al contrario de lo que se pudiera pensar, que la presencia de jóvenes trabajando es fuerte, tanto en seguridad como en los diferentes puestos de ventas. Ya no solo están aquellos que llevan viniendo veinte años, como Yasser, quien lleva veinticuatro años trabajando con el festival trayendo sus productos bajo la peculiaridad y distinta apariencia y esencia egipcia.

Son muchos los nombres y apellidos de quienes albergan un especial cariño no solo por el festival, sino también por Sevilla, llegando a considerarla una segunda casa. Artesanía, decoraciones, productos íntegramente importados desde diversos países, cultura, música, y galletas de canela. Todo esto es la verdad del Festival de las Naciones. No obstante, la esencia del mismo son sus trabajadores dotados de constancia y esfuerzo.