Opinión: Los dardos envenenados de Olona, la indiferencia de Abascal y las bajas de Vox

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Macarena Olona en el Congreso de los diputados. Foto: El Plural

Recuerdo a la perfección las palabras de la que fuese candidata de Vox a la Junta de Andalucía mientras recorría el sur de España: “vuelvo a mi tierra, a la tierra de mi abuelo, que tuvo que emigrar como tantos andaluces”, eh… sí, ya.

Andaluza, pero no mucho

Recién empadronada en Salobreña (Granada), Macarena Olona disfrutaba de caballos, volantes y rebujito mientras se dirigía públicamente al actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, ofreciéndole la vicepresidencia en forma de limosna. Sin embargo las elecciones del pasado 19 de junio, disolvieron el aura de victoria imperial del partido extremo, lo que trajo consigo un abandono que atropelló por sorpresa tanto a su partido como a los votantes.

En un discreto comunicado, aludía a ‘cuestiones de salud‘ como argumento fundamental para dejar la política. Sin embargo, un mes hizo falta para que la exdiputada ‘diese un paso al frente’ y anunciase que, en el hipotético caso de que Vox flaquease de nuevo en 2023, sería ella misma la que encabezaría un nuevo partido político. Noventa días han sido necesarios para que el temor del partido de Abascal se hiciera latente. Olona, según el periódico ‘El Plural‘,  ya cuenta con una corriente de simpatía entre muchos de los exmilitantes  de extrema derecha e incluso de algunos cargos públicos.

Macarena Olona en una imagen de archivo. Foto: El Plural

Lo típico en política, donde dije digo, ahora me interesa decir Diego. O Borja, o lo que sea.

Olona y la pesca de arrastre

Tal y como ha afirmado ‘ElDiario.es‘, la alicantina cuenta con apoyos de exmiembros de Vox, entre los que destacan Juan José Liarte y Francisco Carrera (expulsados del partido y readmitidos posteriormente por la Justicia). Resulta curioso que la exdiputada haya declarado en varias ocasiones que, dentro de sus intenciones, no se encuentra dividir a la derecha -y por consiguiente, hacerle la puñeta a su colega Abascal-sino, brindar más opciones a España (con Ñ), pero, ¡cuidado!, que por otro lado Olona pretendía tomarse un café con el líder de Vox y preguntarle (en pocas palabras) si iba con ella o contra ella.

Entonces, ¿qué vas a hacer Macarena?.

 

Twitter, ¡qué peligro!

Este domingo, la expolítica de Vox hacía uso de su cuenta en la red social Twitter para dejar constancia de su posición respecto al que fuese su partido -según ella su familia- tras las declaraciones en el programa de La Sexta ‘Salvados’ de Juan Jara, exvicepresindente primero y portavoz nacional del partido, Nuria Almagro, exconcejala en Águilar (Murcia), Luis Miguel Nuñez, expresidente provincial en Toledo y Fernando Moya, exportavoz de Vox en Barcelona, donde tachaban de ‘neonazis’ a los principales componentes de la asociación ultra.

¡UN POQUITO DE POR FAVOR!, -grande Fernando Tejero-, ¿cómo puede ser tachado de algo tan horrible personas que pretenden disfrazar de bienes culturales los detallitos que Francisco Franco nos dejó como souvenirs?, ¡qué disparate!.

Pues eso, que Olona mientras estaba en su sillón de sky viendo la televisión -seguramente presidida por un buen toro de Osborne-empuñó su espada de defensa y dictó sentencia: “el tiempo pone todo en su sitio (…)España lo primero“.

¿Qué?, ¿cómo te quedas?.

España lo primero. Por eso la de Alicante va a sudar sangre para mantenerse en la política -algo que dijo que no haría-, aunque no presida su región prefe, aunque no sea con su chupipandi, aunque ya no tenga que empadronarse con un calzador en cualquiera de sus pasadas raíces. Porque España lo primerito.

Pero lo mejor no acaba aquí.

¿Cómo os quedáis si os cuento que Santi no está por la labor de apoyar a su excompi?, sí, sí, tal y como leéis, incluso la desprestigia: “yo a lo que no tiene razones políticas no puedo dar una valoración política”.

Así de a gusto se quedó el líder absoluto de Vox tras soltar la bomba en Telecinco, pero oye, que él es muy buen samaritano, y por supuesto misericordioso con todo ciudadano -muy-español y recalca el derecho de que cualquiera puede montar un chiringuito político, perdón, un partido político.

En fin.

El cuento de siempre

Todo ser que obtenga una silla en el Congreso resulta corromperse. Algunos lo hacen con cierto disimulo, otros no se ocultan y otros… otros manejan al pueblo con poco pan pero mucho circo. Promesas incumplidas descaradamente, discursos totalitarios de un extremo que dice quererlo todo en común-unión (menos el chalet de Galapagar) y de otro que va a salvar a la nación montado en un caballo blanco.

La cuestión aquí es hacer -dinero-política. El nombre ya es lo de menos, no nos pongamos tiquismiquis.

Y así estamos, y para uno que parecía darnos un poco de esperanza vestido de naranja, resulta ser ‘la moneda que de mano en mano va pero que nadie se la queda’.

Hartazgo político, desconfianza, pesadez.

Ya que tenemos que asumir la ‘democracia’ que nos ilumina, háganlo bien. O por lo menos inténtelo.