De una “operación militar especial” a una barbarie

Rusia decide el día 24 de febrero de 2022 atacar Ucrania, ante este hecho la comunidad internacional se ha unido para apoyar la libertad de un país soberano.
Soldados rusos subidos encima de un tanque. Foto: 20 Minutos

El día 24 de febrero de 2022 Rusia decide invadir Ucrania. La única justificación de esta “operación militar especial,” denominada así por Vladimir Putin, es la intención de Ucrania de unirse a la OTAN. Este conflicto militar viene dado desde la separación de la Unión Soviética, habiendo actualmente un sentimiento pro-ruso en distintas zonas ucranianas. Esto también ha sido usado como una justificación de la invasión.

En un principio solo se realizarían ataques a las fuerzas militares ucranianas pero, a día de hoy, los muertos civiles ya superan los 5.900, 370 de ellos niños. Los primeros ataques se darían en la región del Donbas (Luhansk y Donetsk). Ante esta situación de barbarie se realizó una condena a nivel internacional con la excepción de Bielorrusia, Siria, Corea del Norte y Eritrea. Inmediatamente comenzarían las sanciones internacionales de manera conjunta: la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y Suiza optarían por bloquear las reservas internacionales del Banco Central de Rusia. Esta acción tendría como finalidad paralizar la economía rusa, provocando así un caos financiero.

Los datos mas recientes señalan que mas de 3,40 millones de personas han huido del país desde el inicio del conflicto, con un total de 10 millones de desplazamientos tanto fuera como dentro del territorio ucraniano. El día 25 de febrero la tropas rusas toman la antigua central nuclear de Chernóbil. Tres días después un convoy ruso de mas de 60 kilómetros avanza hacia Kiev con la intención de rodearla, los diferentes controles satelitales muestran al mismo tiempo un avance significativo de las tropas rusas.

Las semanas pasan y los combates cada vez se intensifican mas y mas, uno de los momentos mas delicados de toda la guerra son los bombardeos entorno a la central de Zaporiyia (central nuclear mas grande de Europa), desembocando esto en un posible desastre nuclear peor que el de Chernobyl. La desconexión de esta central a la red eléctrica el día 25 de agosto supuso un riesgo a escala internacional, dado a las posibles repercusiones tanto a nivel humano como ambiental.

Esta línea de combate se mantiene durante unos meses y entonces, cuando la guerra cumple su séptimo mes, las tornas empiezan a cambiar y en el Kremlin conezarían a echarse las manos a al cabeza, dado que Ucrania recuperaría diversos territorios. Este cambio repentino en cuanto al curso de la guerra provocaría que el día 21 de septiembre el Kremlin junto con el Ministerio de defensa y el Estado Mayor General deciden la movilización de 300.000 reservistas rusos. Según el mandatario ruso la única finalidad de esta acción es “defender la integridad y la seguridad de los territorios rusos”.

El día 4 de octubre de 2022 el Senado ruso aprueba la anexión de cuatro territorios Ucranianos (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia). Estas anexiones no han sido reconocidas por la comunidad internacional, pero Putin ya ha advertido que cualquier ataque hacia estos territorios se consideraran una amenaza para Rusia y se responderá con toda la dureza posible. Las sanciones han sido constantes desde el inicio de la guerra pero Rusia no se ha mantenido con los brazos cruzados, uno de los elementos claves ha sido el gas, esto ha sido utilizado por Vladimir Putin como chantaje, principalmente hacia la Unión Europea, con el presagio de uno de los peores inviernos de la historia de Europa.

Actualmente la situación esta mas descontrolada que nunca, el presidente de los Estados Unidos ha avisado de una amenaza real sobre el uso de armas nucleares por parte de Rusia, avisando de si esto llegase a ocurrir supondría la entrada de Estados Unidos en el conflicto suponiendo el comienzo de una tercera guerra mundial.