El maquinista del Alvia declara entre lágrimas al recordar el día del trágico accidente

La declaración de Francisco José Garzón ha durado menos de una hora, en la que únicamente ha respondido a su abogado
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Declaración de Francisco José Garzón, maquinista del tren descarrilado en Santiago de Compostela. FOTO: EFE

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Hoy jueves, 6 de octubre, ha continuado el juicio por el accidente del Alvia en Santiago de Compostela hace nueve años, después de una primera sesión muy tensa.

En la jornada de hoy han comenzado los interrogatorios. El primero en declarar ha sido el maquinista, Francisco José Garzón. El imputado invadido por las lágrimas ha concluido sus palabras volviendo a pedir perdón por lo ocurrido, como ya hizo en otras ocasiones, asegurando que “fue un accidente y no pude evitarlo”.

El acusado, acogiéndose a su derecho, solo ha respondido a las preguntas de su abogado. Garzón ha tenido que parar su declaración al no poder evitar las lágrimas al recordar el accidente.

El maquinista ha tachado de “criminal” que le sacaran del hospital con tres costillas rotas y un nemotórax tras el accidente para trasladarlo al calabozo de Santiago, donde tuvo que pasar la noche sentado debido a dichas lesiones, asegurando que no se encontraba ni en condiciones físicas ni psíquicas para que le tomasen declaración.

Según sostiene su abogado esto se realizó presuntamente ordenado por el ministro del interior, quien quería que estuviese en el calabozo para poder anunciarlo en su rueda de prensa.

Francisco José Garzón ha explicado que los maquinistas no saben a la velocidad que circulan y que son los sistemas de seguridad los que avisan del exceso. También ha afirmado que “no había ninguna señal antes de llegar a la curva” ni ninguna baliza que limitase la velocidad, “se podía llegar a 200 km/h a la curva sin incumplir ninguna señalización”, y que la única indicación que había se encontraba justo en ella, por lo que no tuvo tiempo para frenar, “es imposible pasar de 200 a 80 km, frené, pero fue imposible”.

El maquinista ha afirmado, afectado y entre lágrimas, que con los sistemas que se pusieron en práctica tras el accidente, “esto no volvería a pasar”.  Aunque denuncia que en aquel momento “deberían de haber estado”, ya que es un sistema que lleva creado desde hace “siglos”.

Garzón también ha explicado que en la cabina cuentan con teléfonos corporativos que son una herramienta más de trabajo y afirma que no existía ningún protocolo sobre el uso de los mismos. Además, ha expresado que las llamadas se distinguían entre servicio o particulares.

La llamada que el maquinista recibió por parte del interventor del tren fue de servicio, siendo “obligatorio contestar” a este tipo de comunicación, afirmando que fue lo que le desubicó haciéndole pensar que se encontraba en el tramo anterior.

La peligrosidad de esa curva ya había sido advertido en varias ocasiones por el maquinista al jefe de seguridad de la zona, según ha declarado esta mañana el acusado.

La juez ha finalizado la sesión a las 10:46 horas, admitiendo la petición solicitada por el abogado del exdirector de seguridad de Adif para que su cliente declare la semana que viene.

Esta demanda ha sido solicitada debido a que, según informa el letrado, Cortabitarte no se encuentra en condiciones de realizar el interrogatorio debido al incidente ocurrido ayer, siendo trasladada al día 13 a las 9:30 horas.

A partir del día 25 de octubre se esperan las declaraciones de los peritos y testigos. Será un juicio largo en el que los acusados se enfrentan a una petición de cuatro años de cárcel.

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