Opinión: ‘Beagles’ como experimento y no como vidas

Debemos investigar y avanzar como sociedad, pero no respetar la vida es totalmente lo opuesto.
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“38 cachorros beagle podrían ser sacrificados tras experimentar con ellos en Barcelona” es el titular en portada de multitud de medios informativos. Tal ha sido la repercusión que no solo resuena en las asociaciones animalistas -como PACMA– y contra el maltrato y explotación animal, sino que ha llegado al corazón de todos los hogares españoles.

La Universidad de Barcelona contrató el pasado 10 de noviembre los servicios y recursos del laboratorio Vivotecnia para una de sus múltiples investigaciones, pero lo que no se esperaba es que dicho experimento trajera consigo tanta controversia, desembocando en un posible sacrificio injusto.

Dichos servicios fueron requeridos para poner aprueba un fármaco antifibrótico en 38 perros de tan solo ocho meses de vida de raza beagle en un periodo de 28 días. Tras su finalización, aquellos cachorros sanos deberían ser dados en adopción, tal y como determina el artículo 30 del Real Decreto 53/2013, del 1 de febrero, y de la Directiva 2010/63/UE. No obstante, parece ser que el laboratorio tiene otra intención, la cual es desaprobada tanto por la justicia como por el pueblo: sacrificar a todos los cachorros.

Con el fin de erradicar la posibilidad de acabar el 24 de enero con la vida de estos animales, se ha convocado una concentración el sábado 22 de enero en la Plaza Sant Jaume de Barcelona a las doce del mediodía. “ ¡No permitiremos que los maten!“, declara el Partido Animalista PACMA en su portal noticiero. Con dicha quedada se espera crear conciencia de la situación y una visión pro vida animal.

La crítica va más allá del uso de animales en experimentos, o de un sacrificio sin fundamentos. La cuestión es por qué este laboratorio ha vuelto a ser contratado tras ya ser denunciado por maltrato animal en estudios anteriores con animales como cerdos y monos. De hecho, la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid ya anunció este acontecimiento en su día. A pesar de ello, casi un año después la misma compañía se vuelve a ver envuelta en un escándalo, el cual posee tanta carga moral como la sociedad quiera darle.

¿Por qué la población se está movilizando contra ello? o ¿Por qué hay quienes leen el titular y ni siquiera proceden a hacer lo mismo con el contenido? ¿Irrelevancia? ¿A caso tiene algo que ver la moral y la ética en esto? Al fin y al cabo, los valores nos preceden, encabezan, nos hacen ser quienes somos y quienes no, tanto individual como socialmente.

La conclusión y opinión de una cuantiosa parte de la población es que esos cachorros han tenido la mala suerte de nacer beagle , ya que por el mero hecho de ser de esta raza, que en teoría son más dóciles, están condenados a una vida de “ratas de laboratorio”. Además, es impensable que 38 cachorrillos puedan ser sacrificados como si de las migajas de pan sobrantes tras la comida te estuvieras deshaciendo, desechando y olvidando por completo al propio perro.