Opinión: Las cosas bien hechas y el carnaval resistiendo

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Pasadas las fiestas, muchas personas no sabrán si envolverse una manta a la cabeza y temer lo que vaya a suceder o seguir luchando por la normalidad. Adulterada y convexa, eso sí, por el tema de la curva, los picos y esas cosas. Y es que al final, en la vida, como decíamos de pequeños cuando nos dejaban sin recreo por la actuación de algún compañero de clase, pagan justos por pecadores.

En medio de una pandemia que ha fortalecido maniqueísmos y ejes de ruptura social, donde el desarrollo económico se ha enfrentado a la salud y se han silenciado temas importantes hasta ayudarlos a morir, la cultura se ha vuelto a relegar a un plano casi invisible.

Muchas personas han trabajado por hacer las cosas bien como hosteleros tratando de salir a flote cumpliendo con su responsabilidad social. Otras han apoyado fiestas clandestinas, reuniones multitudinarias que no han cumplido las medidas de seguridad, se han olvidado de una situación de pandemia a nivel mundial y de la necesidad de la colaboración ciudadana,

Mientras tanto, los sectores más vulnerables han ido sufriendo las consecuencias de la irresponsabilidad. Tal ha sido y es el caso de la cultura. ¿Cómo deja de ser un país de charanga y pandereta una España que se olvida de que la cultura es la base de la vida? La España que, a la hora del cierre de la hostelería se reúne dentro del bar a puertas cerradas para celebrar la vida, esa misma vida que el coronavirus le está robando a otra parte del país.

El panorama de los teatros es desolador, doloroso, alarmante. Obras que no se llegan a realizar porque no renta, a nivel económico, por las limitaciones de aforo; mientras tanto, fiestas clandestinas. Funciones canceladas por las limitaciones de movimientos impuestas para prevenir; mientras tanto, salvoconductos falseados para echar el día en la playa. Y en esta situación, el carnaval resiste.

2021 sigue siendo una incógnita para España. Los datos de la pandemia han empezado a empeorar y a ser alarmantes. Ya sabemos que no habrá Certamen Oficial de Agrupaciones Carnavalescas. Pero el carnaval resiste, el carnaval no se acaba, el carnaval ya curva sonrisas de cara al 2021. 

Es el momento de hacer referencia a un frasco de esperanza para el carnaval y su afición. No obstante, se puede volver a aplicar la misma premisa porque siguen pagando justos por pecadores.

Parece que fue ayer cuando se reanudó la actividad carnavalesca allá por el 4 de julio en Punta Umbría.  La comparsa de Tino Tovar protagonizó uno de los momentos más esperados por los carnavaleros. A las 22:00h, la comparsa comenzaba quebrando cadenas y terminaba al grito musicado de “¡ESTO ES CARNAVAL!”. 

Imaginen la incertidumbre del público después de meses sin poder ir a una actuación, el miedo de los que se iban a sentar en unas sillas separadas dos metros entre sí. Pero las cosas bien hechas no pueden salir mal. Eternidad fue un ejemplo de organización y de responsabilidad. Los asistentes salieron seguros y llenos de aquellos que dura un mes pero les da vida un año entero: el carnaval. El carnaval bien hecho.

Después de eso, fueron muchas las galas que se desarrollaron con éxito a lo largo del verano en la misma línea de organización y otras, algunas muy esperadas y deseadas, canceladas por las numerosas trabas impuestas al sector de la cultura. Una auténtica pena porque, mientras tantos, muchas personas bailaban pegadas en un local.

En 2021, el carnaval resiste. El calendario empieza a disfrazarse con fechas en rojo señaladas en el calendario. Eternidad Eventos empieza a hacer públicos carteles que hacen las delicias de la afición. Pero resulta que ahora no sabemos si envolvernos una manta a la cabeza y que pase lo que tenga que pasar o apretar las dos palmas de las manos y levantarlas al cielo para que la cultura deje de ser el sector olvidado y alguien luche por ponerlo donde merece.

Mientras tanto, que el carnaval resista.